sábado, 1 de mayo de 2010

El Palacio de Iturbide


El solar perteneció a la familia Córdoba, quienes eran descendiente de los primeros conquistadores. Ellos querían edificar un convento de la Orden de Santa Brígida, pero diferentes motivos este deseo se fue postergando por diferentes causas, quedando baldío el terreno por muchos años. Muchos tiempo después dos familias pudientes, que finalmente mandan realizar la construcción de este majestuoso palacio que vemos hoy en día. Doña Teresa de Zaldívar se casa con don Andrés de Berrio.

Tiene un hijo llamado Miguel, quien unas décadas más tarde recibiera de Carlos III el marquesado de Jaral de Berrio; por otro lado don Fernando de Campa Conde San mateo de Valparaíso, que tiene una hija que se casa con el marqués Jaral de Berrio; de este matrimonio nace una niña llamada doña María de Berrio y de la Campa, que luego se compromete con el marqués de Moncada, quien dicen las malas lenguas era una joyita: derrochador y poco afecto a trabajar. Por su puesto los padres de la muchacha no querían que su fortuna cayera en manos de semejante lacra y para esto idearon una buena solución: compraron un terreno en las calles de San Francisco y contrataron al arquitecto don Francisco Antonio de Guerrero y Torres, al cual le dieron la orden de que edificara una casona que igualara la dote de la novia.

Como era de esperarse el artista no escatimo en gastos para levantar una suntuosa mansión, que fue terminada en 1780 ante la admiración de toda la población. Este lugar después fue heredado por el hijo de este matrimonio, es decir el conde de San Mateo de Valparaíso, marqués de Jaral de Berrio y marqués de Moncada.

La fachada consta de cuatro niveles con torreones en las esquinas, el patio imita al del Palacio Real de Palermo, ciudad donde nació el marqués de Moncada; también tiene 18 columnas dóricas con un tallado de la piedra de excelente calidad.

Fue residencia del último virrey Félix María Calleja del Rey, quien fuera cruel con los insurgentes durante la guerra de independencia. El nombre del palacio se debe a que poco tiempo después la habitaría el emperador Agustín de Iturbide, que saliera de ahí para ser coronado.

Con el paso del tiempo funcionaría como hotel (Hotel Iturbide) a medidos de los años cincuenta; en la actualidad es el Centro Cultural Banamex que es sede de importantes exposiciones.