Cuando los criollos ascendieron a nivel social, tuvieron su auge las casas señoriales, ya que estos querían ser reconocidos como nobles, no escatimaban gastos en la contratación de arquitectos, albañiles y canteros, para que aquella residencia fuera un lujo total. Cada casona tenía su propio estilo, pero en lo que todas coincidían era que en aquella época solo contaban con dos pisos:
=>En el primer piso al entrar se encontraba un patio principal con una fuente en el centro, todo delimitado por arcos y columnas.
=>La planta baja estaba destinada a servicios como la portería, las cocheras, las bodegas, las caballerizas y las habitaciones de caballerizos y la servidumbre.
=> Si la casona contaba con entresuelo era utilizado para alojar huéspedes ó como despacho.
=> La planta alta era un entorno familiar, donde se recibía a los invitados ó se descansaba, la delimitación del espacio público y privado era muy estricta.
Había una escalera principal que conducía a la antesala, donde se hacía esperar a los invitados antes de hacerlos pasar al salón del estrado; este lugar era el elemento más importante del palacio, ubicándose en la parte que daba a la calle, ocupando de preferencia el balcón central ó en algunos casos los laterales. Aquí se podían encontrar los retratos del virrey y la familia, enfatizando a los miembros de alta jerarquía eclesiástica ó militar.
Este salón se encontraba conectado con otro llamado del dosel, donde se encontraba el retrato del monarca más reciente; así si algún día visitaba el palacio podría ver que tendría un lugar reservado.
Otra área denominada la asistencia, es lo que conocemos hoy como sala, donde la familia se reunía para leer ó realizar labores domésticas como coser y bordar, otras veces se jugaban cartas ó ajedrez.
El gabinete ó despacho era el lugar donde se recibía a las personas cercanas para hacer negocios; y estaba lleno de cosas que fueran de interés del dueño, por ejemplo: mapas, pinturas, astrolabios, libros, marfiles, brújulas y cajas decoradas.
Había salas especiales para diferentes temáticas: ejecución de instrumentos musicales, si había un pariente guerrero se mostraba todo el arsenal se armas, colecciones de otros lugares, y todo lo que se les pudiera ocurrir.
En la época de la colonia todas las familias poseían un título nobiliario, el cuál les daba derecho a construir un oratorio privado; por lo general estaba ubicado junto al salón del estrado con un retablo dorado rico en figuras, donde se exhibían crucifijos de marfil y candelabros de plata, también había bancas y reclinatorios.
Sin duda alguna, el área más privada del palacio eran las recámaras con lujosos taburetes, cómodas y arcones; a veces había pilas de agua bendita y un reclinatorio. Un mueble muy curioso llamado biombo de cama era usado para proteger a la persona de las corrientes de aire y los ojos indiscretos; en un rincón del cuarto estaba el tocador, donde podíamos encontrar aguamanil y otros objetos destinados a la higiene.
La familia también poseía una enorme mesa donde comían y recibían a sus invitados; en le comedor se encontraban retratos con temáticas alimenticias. La bajilla era de lo más lujoso: cristal cortado, plata y porcelana china.
La cocina era el lugar más austero del palacio en cuanto a decoración, lo único que destacaban eran los azulejos de muros y hornos.
El baño era una habitación dedicada exclusivamente al placer; contaba con una pequeña piscina de unos 70cm de profundidad cubierta con azulejos; para el siglo XVIII la tina fue sustituida por cerámica de Talavera poblana. Las necesidades fisiológicas se hacían en unas zanjas ubicadas en la parte posterior de las casa; comúnmente eran las bacinicas, cuyo contenido era arrojado a la calle a la voz de ¡aguas!
Actualmente se conservan muy pocos inmuebles, debido a la ignorancia, falta de sensibilidad, en aras del desarrollo urbano muchas de estas fantásticas construcciones fueron destruidas; sin embargo, todavía podemos visitar algunos sitios muy interesantes, y que en las siguientes publicaciones de este blog podrás conocer muchas maravillas arquitectónicas.
=> La planta alta era un entorno familiar, donde se recibía a los invitados ó se descansaba, la delimitación del espacio público y privado era muy estricta.
Había una escalera principal que conducía a la antesala, donde se hacía esperar a los invitados antes de hacerlos pasar al salón del estrado; este lugar era el elemento más importante del palacio, ubicándose en la parte que daba a la calle, ocupando de preferencia el balcón central ó en algunos casos los laterales. Aquí se podían encontrar los retratos del virrey y la familia, enfatizando a los miembros de alta jerarquía eclesiástica ó militar.
Este salón se encontraba conectado con otro llamado del dosel, donde se encontraba el retrato del monarca más reciente; así si algún día visitaba el palacio podría ver que tendría un lugar reservado.
Otra área denominada la asistencia, es lo que conocemos hoy como sala, donde la familia se reunía para leer ó realizar labores domésticas como coser y bordar, otras veces se jugaban cartas ó ajedrez.
El gabinete ó despacho era el lugar donde se recibía a las personas cercanas para hacer negocios; y estaba lleno de cosas que fueran de interés del dueño, por ejemplo: mapas, pinturas, astrolabios, libros, marfiles, brújulas y cajas decoradas.
Había salas especiales para diferentes temáticas: ejecución de instrumentos musicales, si había un pariente guerrero se mostraba todo el arsenal se armas, colecciones de otros lugares, y todo lo que se les pudiera ocurrir.
En la época de la colonia todas las familias poseían un título nobiliario, el cuál les daba derecho a construir un oratorio privado; por lo general estaba ubicado junto al salón del estrado con un retablo dorado rico en figuras, donde se exhibían crucifijos de marfil y candelabros de plata, también había bancas y reclinatorios.
Sin duda alguna, el área más privada del palacio eran las recámaras con lujosos taburetes, cómodas y arcones; a veces había pilas de agua bendita y un reclinatorio. Un mueble muy curioso llamado biombo de cama era usado para proteger a la persona de las corrientes de aire y los ojos indiscretos; en un rincón del cuarto estaba el tocador, donde podíamos encontrar aguamanil y otros objetos destinados a la higiene.
La familia también poseía una enorme mesa donde comían y recibían a sus invitados; en le comedor se encontraban retratos con temáticas alimenticias. La bajilla era de lo más lujoso: cristal cortado, plata y porcelana china.
La cocina era el lugar más austero del palacio en cuanto a decoración, lo único que destacaban eran los azulejos de muros y hornos.
El baño era una habitación dedicada exclusivamente al placer; contaba con una pequeña piscina de unos 70cm de profundidad cubierta con azulejos; para el siglo XVIII la tina fue sustituida por cerámica de Talavera poblana. Las necesidades fisiológicas se hacían en unas zanjas ubicadas en la parte posterior de las casa; comúnmente eran las bacinicas, cuyo contenido era arrojado a la calle a la voz de ¡aguas!
Actualmente se conservan muy pocos inmuebles, debido a la ignorancia, falta de sensibilidad, en aras del desarrollo urbano muchas de estas fantásticas construcciones fueron destruidas; sin embargo, todavía podemos visitar algunos sitios muy interesantes, y que en las siguientes publicaciones de este blog podrás conocer muchas maravillas arquitectónicas.
2 comentarios:
Hola!! muy interesante la entrada, pero me podrías decir cuál es tu fuente bibliográfica porfa? esque tengo que investigar sobre los palacios coloniales y me gustaría obtener mayor información...
Los libros que utilizo para investigar son de Artemio de Valle Arizpe, Luis González Obregón, otro que se llama "la ciudad de los palacios, crónica de un patrimonio perdido". Sino también puedes ir a a las librerías de viejo en la calle de Donceles, donde puedes encontrar libros de todas las temáticas que quieras. Gracias por la visita y espero te sea de utilidad.
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