domingo, 25 de octubre de 2015
El hombre que vio a los difuntos (Leyenda de Quintana Roo)
domingo, 18 de octubre de 2015
Las calaveras literarias
domingo, 19 de octubre de 2014
Representaciones de la muerte
Según nos dice la Biblia, la muerte surgió cuando
Dios castigo a los primeros hombres, Adán y Eva, entre otras cosas con la
muerte y los expulsó del Paraíso en donde hubieran sido inmortales. Por lo
tanto, para recrear dicho dogma junto al más importante de los misterios de la
religión católica, la Pasión de Cristo por la redención de los pecadores y su
resurrección al tercer día, los teólogos utilizaron el cráneo cruzado por dos
fémures para simbolizar al padre Adán, y con él la mortalidad de todos los
hombres y el memento mori; la calavera empezó a ser el icono en la base de
todas las cruces y éstas representaron “el triunfo de la Santa Cruz sobre la
Muerte”.domingo, 20 de octubre de 2013
Los cementerios: el sitio del sueño eterno
jueves, 28 de octubre de 2010
¿Cómo se festeja el día de muertos hoy en día?

Todavía se conservan hasta nuestros días muchos elementos prehispánicos en la puesta de la ofrenda, pero con la llegada de los españoles a tierras mexicanas en el siglo XVI, no solo cambiaría la forma de hacer este ritual sino también la forma de ver a la muerte, ya que los conquistadores infundirían el terror hacia ella, y según cuenta fray Bartolomé en sus notas que hiciera cuando viajo a las Indias, los españoles fueron de los más brutales y crueles hacia la cultura y creencias de los indígenas en lugares como el Caribe, antes de llegar a tierras más centrales como México.
Los antiguos mexicanos no conocían lo que era el infierno, pero los religiosos españoles les impusieron la religión católica, en base a sus costumbres politeístas trasculcaron aquellas costumbres, hasta que finalmente ganaran los españoles. Existen pruebas verdaderas de esta imposición de la religión católica, esto lo podemos encontrar por ejemplo en Amatlán Morelos en donde se puede observar una iglesia construida en la parte alta de una pirámide, y en la entrada principal de la primera se pueden apreciar un par de columnas de serpiente emplumada, esto tal vez puede ser símbolo de rebelión de los antiguos mexicanos hacia la nueva religión. Como dato curioso, en el pueblo de Amatlán es donde se cree que nació Quetzalcóaltl, y esto los visitantes con orgullo lo tienes plasmado en la entrada con un letrero que dice: “Aquí nació Quetzalcóatl con sus sandalias de oro”.
Volviendo a la época actual, comentábamos que los días 1 y 2 de noviembre todo mexicano que se precie tiene la obligación moral de poner una ofrenda para recordar a sus difuntos como se merecen, no importa en tamaño de esto sino la voluntad, la buena fe y el cariño con que se haga.
Desde los últimos días de octubre, se empiezan a realizar los preparativos para llevar a cabo estas celebraciones, esto lo podemos ver en poblaciones como los Alfareros de Chililco en Hidalgo, los de Amozoc en Puebla, Atzompa en Oaxaca, Santa Fe de la Laguna en Michoacán; en estos pueblos también se produce hermosa cerámica ornamental como candeleros, ollas, calaveras y recipientes utilizados en las ofrendas.
Los muertos también les dan modus vivendi a los vivos
Panes tradicionales
Los que también tienen un arduo trabajo en estas fechas son los panaderos, los cuáles realizan figuras antropomorfas pintadas con azúcar de diversos colores, entre los que podemos encontrar los tradicionales panes de muertos, roscas de la vida, pan cruzado, huesos de manteca, panes con figura humana y en forma de hueso. Desafortunadamente en la actualidad estas costumbres se van perdiendo poco en este mundo globalizado, dominando cada vez más las tradiciones extranjeras.
Calaveritas de todo tipo
Se podría decir que en México se practica el Canibalismo Simbólico con la costumbre de comer las tan populares calaveritas de azúcar que llevan nuestro nombre en la frente; las podemos encontrar de todos los tamaños y colores que podamos imaginar, también podemos encontrar calaveritas de gomita, chocolate oscuro y blanco.
Ceras, parafinas y un poco más
Estas industrias también en estas fechas están puestas como calcetines para la venta de cirios y veladoras de todas formas y colores. Los que comercian utilería, papel y artesanías se integran a la venta de artículos necesarios para la gente tenga a punto su ofrenda y altar.
Otros elementos indispensables
Tampoco debemos olvidar el tradicional copal, y otros elementos aromáticos que son colocados en la ofrenda; aquí este tipo de industria hace su agostazo y hasta su septiembre en pleno noviembre, pero también no olvidemos las siguientes: licores, flores, juguetes (para ofrendas de los niños), alimentos, entre otras.
Elementos de los que consta una ofrenda, importante actividad económica
El día 1 noviembre es cuando se espera a los “angelitos”, es decir, aquellos niños ya fallecidos y el día 2, se espera a todos los adultos que se adelantaron en el camino. Para recibirlos como se merecen, aquí se tiene un listado de lo que debe llevar nuestro altar:
- El agua: Simboliza la pureza del alma; se ofrece a los difuntos para que sacien su sed del largo recorrido que hicieron desde el más allá, hasta el que fuera su hogar en vida, y se carguen de energía para su regreso.
- La sal: Es el elemento purificador del alma; esta tiene el objetivo de que el cuerpo no se corrompa durante el viaje de ida y retorno, para el siguiente año.
- Ceras: Nuestros antepasados utilizaban el ocote, pero pasaron a ser sustituidos por las veladoras, cirios y velas. La luz que estas irradian simbolizan la luz, la fe y la esperanza; también les ayuda a loes espíritus a encontrar el camino de regreso a su antigua morada. En algunas comunidades indígenas cada vela representa un difunto. Los colores de las ceras también tienen su significado; los cirios ó candeleros morados son señal de duelo y si se pone 4 de estos en forma de cruz representa los 4 puntos cardinales, así de esta manera al ánima puede orientarse mejor.
- Copal: Los antiguos indígenas se lo ofrecían a sus dioses, pero con la llegada de los conquistadores se conocería lo que es el incienso. El aroma de copal invita a lo que es la oración y la alabanza, lo cuál tiene como función alejar a los malos espíritus para que el difunto pueda arribar sin peligro alguno.
- Flores: Representan a la festividad, ya que adornan y aromatizan el lugar y de este modo el ánima se irá contenta al más allá. Para el 31 de octubre las flores que no pueden faltar son el alelí y la nube porque su color significa pureza y ternura, esto ayuda y acompaña las almas de los niños.En diferentes lugares del país se acostumbra hacer caminos de pétalos, los cuáles ayudan al espíritu a guiarlo del camposanto a su ofrenda y viceversa. La flor que se utiliza para estos menesteres es la de cempasúchil, que antes era una planta medicinal, pero actualmente solo se utiliza en estas fechas. Cempasúchil viene del náhuatl, que significa: veinte flor; efemérides de la muerte.
- Petate: En algunos lugares todavía se estila poner este elemento, el cuál sirve para el descanso de las ánimas, así también como de mantel para colocar los alimentos de la ofrenda.
- Para los niños: En este tipo de altares no deben de faltar el perrito izcuintle de juguete, así estas pequeñas se sentirán contentas cuando lleguen; la figura de este fiel animalito ayuda a las almitas a cruza el río Chiconauhuapan, que es el último obstáculo para llegar al Mictlán.
- Pan: Es representado por la Santa Madre Iglesia como el Cuerpo de Cristo, y puede ser elaborado de todas las formas que podamos imaginar. Infaltable en nuestro altar.
- El gollete y las cañas: Su simbolismo se remonta a la época en que se ponía el tzompantli. Los golletes son panes con forma de rueda y se colocan sostenidos por trozos de caña; los panes representan los cráneos de los enemigos vencidos y las cañas las varas donde eran ensartadas.
Retrato del difunto: Es uno de los elementos más importantes de la ofrenda; se dice que la imagen debe quedar escondida, de tal modo que solo pueda verse con un espejo, esto es para dar a entender que al se querido se le puede ver, pero que ya no pertenece al mundo de los vivos.
- Ánimas del purgatorio: Estas imágenes se ponen para que el visitante obtenga la libertad, por si acaso se encontrara en ese lugar ó en si no contamos con este elemento, podemos colocar una cruz pequeña hecha de ceniza.
- Imágenes de santos: Ayudan al difunto en su viaje y es un medio de comunicación entre vivos y muertos.
- Mole pollo, gallina ó guajolote: Es uno de los platillos más típicos que preparan los indígenas para sus muertos.
- Chocolate de agua por si acaso: Cuanta la tradición prehispánica, que esta bebida se prepara con el agua que utilizaba el difunto para bañarse, así de este modo los visitantes se impregnan de su esencia.
- La infaltable calaverita de azúcar: Las de tamaño mediano nos recuerda que la muerte siempre está presente, y las chicas representan a la Santísima Trinidad y la más grande al Padre Eterno.
- Agua manil, jabón y toalla: Por si el difunto desea asearse las manos.
- Licor: Es para recordar los mejores momentos que tuviera en vida.
- También a la ofrenda se le coloca lo que es el papel picado, aquellas personas de clase pudiente llegan a poner tela de seda ó satín.
En una ofrenda no importa en si su valor material, porque desde el más rico hasta el más humilde, si ésta la puso con la devoción que se les debe tener a los difuntos, éstos lo agradecerán desde el más allá.
Así que ya saben amigos lectores, no olviden poner aunque sea una pequeña ofrenda como Dios manda, así de este modo entre todos ayudamos a que esta bonita tradición no muera, a la vez que rendimos homenaje a nuestros difuntos.
sábado, 31 de octubre de 2009
La muerte en la sociedad prehispánica
En el pueblo mexicano el culto a los muertos alimenta nuestra vida ritual. Entender el porqué festejar a la muerte es algo que define nuestra identidad como cultura y sociedad. En la cultura mexica a la muerte no se la daba el significado que le daba la Santa madre Iglesia, la cual dice que el cielo ó paraíso es un premio y el infierno un castigo. Las culturas antiguas creían que las almas tomaban distintos caminos, según la causa por la que hubieran muerto.
Lugares de reposo en el México Antiguo
enterrados como las semillas, para que luego germinaran.Omeyocan: Este lugar era gobernado por Huitzilopochtili, dios de la guerra. Aquí llegaban aquellos que habían muerto en combate, en sacrificios y mujeres que morían al dar a luz. Estas últimas eran llamadas mocihuaquetzque (mujer valiente), pues también eran consideradas unas guerreras al librar una batalla a la hora de parir, ya que se debatían entre la vida y la muerte.
Podemos ver que la mujer era muy tomada en cuenta en esta sociedad, tanto así, que eran enterradas en el patio de palacio a la hora en que el sol se ponía, ya que lo acompañaría desde el cenit hasta su ocultamiento. La muerte de estas mujeres causaba alegría y tristeza a la vez, porque se pensaba que gracias a su valentía el sol las llevaba consigo. Por eso las parteras les dedicaban las siguientes palabras:
“ Habeís ganado con vuestra muerte la vida eterna, gozosa y deleitosa con las diosas que se llaman Cihuapipiltin, diosas celestiales. Pues idos ahora, hija mía muy amada nuestra, poco a poco para ellas y sed una de ellas”.
Mictlán: Este lugar era gobernado por Mictlantecuhtli, dios de la muerte. Aquí llegaban las personas que morían de causas naturales. Este lugar era oscuro, sin iluminación y de aquí las almas nunca podrían salir.
Para llegar al Mictlán el camino a seguir era muy complejo, pues por cuatro años debían transitar por distintos lugares antes poder llegar al Chignahuamitlán, lugar donde las almas de los muertos descansaban ó desaparecían. Para comenzar este largo y sinuoso camino, el difunto era enterrado con un perrito que le ayudaría a cruzar un río para poder llegar a Mictlántecuhtli, a quien ofrendaba manojos de teas y cañas de perfume, algodón, hilos colorados y mantas y los muertos del Mictlán recibían de ofrenda cuatro flechas y cuatro teas atadas a un hilo de algodón.
Los niños fallecidos tenían un lugar especial llamado Chichihuacuauhco, en donde había un árbol de cuyas ramas brotaba leche, de la cuál se alimentaban. Los niños volvían a la Tierra hasta que se destruyese la raza que la habitaba, así la muerte generaba vida.
Los entierros
Los entierros el cultura azteca variaban según fuera la persona que falleciera; si era un mercader, era sepultado con ropa y envuelto en mantas y plumas, con piedras preciosas, pieles de tigre, joyas de oro, y comida, porque correspondía a las mercancías que comerciaba.
Al ciudadano común se le sepultaba en mantas de plumas y papel, con jícaras, carne guisada, maíz y frijoles, para que tuviera alimento para el camino.
La sepultura de los guerreros era diferente; para ellos era llevada a cabo una solemne ceremonia en la plaza. Los ancianos, portando sus escudos y bastones entonaban cantos fúnebres acompañados del teponaztli. La ceremonio era dedicada al Sol, pues los guerreros muertos eran sus hijos. Estos funerales eran tan importantes, que cuatro días después se confeccionaban figuras semejantes a los difuntos, les hacían los ojos y la boca con papel y les colocaban plumas, bezotes y orejeras. Las figuras eran colocadas en un lugar especial para que las viudas les ofrecieran comida y tortillas, cubrían el suelo con pétalos de flores y encendían copal; y para concluir la ceremonia quemaban las figuras en una enorme hoguera, las viudas lloraban mientras los ancianos les daban palabras de consuelo.
Cuando un tlatoani ó gobernante fallecía, el funeral era de lo más suntuoso. En este caso los sacerdotes entonaban cantos fúnebres ó miccuícatl, había banquetes, los esclavos del difunto eran sacrificados para que lo acompañasen y sirviesen en el otro mundo, y una era construida una tumba muy alta. Para que el noble personaje no pasara pobreza era enterrado con abundantes riquezas, como joyas, mantas y plumas. Después había una procesión en la que iban los familiares, viudas y amigos. El cadáver era quemado, aromatizando la hoguera con copal, y se realizaban ceremonias por ocho días consecutivos.
Las ofrendas
Los entierros eran acompañados ofrendas con objetos que el difunto hubiera usado en vida u objetos que podía requerir para su tránsito al inframundo, como vasos, ollas, adornos,
En estos ritos era muy común ofrendar los Tzompantli, que eran unas hileras de cráneos (con perforaciones a los lados eran ensartados), de los que habían sido sacrificados en honor a los dioses; simbolizaban la conclusión de un ciclo de 52 años y marcaba el inicio de otro, los Tzompantli se colocaban como representaciones escultóricas en sitios prominentes, cerca de los templo principales.
