domingo, 28 de marzo de 2010

El Mayorazgo de Medina

Fue construida por el rico platero Pedro de Fuentes en el siglo XVI; sin embargo las cosas no se le dieron fácilmente porque tuvo muchas dificultades para legalizar su propiedad y como no lo logró, se la cedió a Diego de Pedraza, que fue el primer cirujano de la Nueva España. Este prominente médico partió al nuevo mundo cuanod recién había terminado la Conquista, por lo que era considerado antiguo poblador. Apenas llegó se puso a trabajar con informantes indios para que estos le brindaran la información de la medina prehispánica, enfermedades que les aquejaban y sus remedios. El doctor decía que los aztecas conocían sustancias de todo tipo (vegetales, animales y minerales) para sanar sus enfermedades, sabían los medios de higiene, como la purificación por medio del fuego, la aplicación del calor solar y la exudación; conocían las principales funciones del cuerpo humano y cirugía; para muestra un botón: hubo médicos mexicanos muy importantes, que al ser bautizados pasaron a llamarse Antonio Martínez, Juan Pérez, Miguel García, Baltasar Xuárez, entre otros.

Diego de Pedraza ayudó a la elaboración del Códice Badiano, que es un herbario escrito en latín y náhuatl, en el cuál están pintadas las plantas y hierbas medicinales, explicando sus propiedades, sus aplicaciones y las enfermedades que cura. Su autor original fue Martín de la Cruz, fue un médico indígena que estudió junto con los franciscanos en el Colegio de Santiago de Tlatelolco.

El Códice fue traducido al náhuatl y al latín por el indio xochimilca Juan Badiano, y por eso se le dio este nombre al documento. Es el catálogo de medicina más antiguo del Continente Americano. El Códice primero fue obsequiado al hijo del Primer Virrey, don Antonio de Mendoza en 1552; permaneció en la Biblioteca Vaticana y años atrás fue obsequiado al Papa Juan Pablo II y traído a nuestro país.

Don Diego se casó en Nueva España, poco tiempo después mandaría ensanchar su casa pavimentando el patio con grandes lozas cuadradas, la planta baja era usada de consultorio, botica, archivo, entre otras oficinas; y la planta alta, que contaba con un gran corredor, era usada por la familia.

Este hombre nunca se cansaba, su sed de aprender lo llevó a una expedición al Pánuco en 1531, se le otorgado por el Cabildo el título de “Fiscal Inspector de los Médicos Cirujanos Embalsamadores y de Todos los que Curan y Untan de Enfermedades” en la Nueva España.

La casona que podemos ver hoy en día fue edificada en el siglo XVIII y aunque no se conoce bien a ciencia cierta su origen, es atribuido al Mayorazgo de Medina, fundado en 1794 por don Alfonso Picaso y doña Isabel Picaso de Hinojosa después de obtener la licencia real.

domingo, 21 de marzo de 2010

Palacio de los condes de Miravalle

Es una de las casonas más antiguas del Centro Histórico. Fue construida en el siglo XVII,I y se dice que durante este proceso varias casas pequeñas más antiguas fueron unificadas para hacer la casona. A lo largo de 300 años ha sufrido tantas modificaciones que ya casi no quedan rastros de la construcción original. Aunque conserva arquitectura colonial con muros de tezontle y marcos de cantera, es muy recomendable visitar este lugar para apreciar tosa su belleza y esplendor. Ahí estuvo el Hotel Bazar y actualmente cuenta con varios comercios dedicados a la joyería.
En la escalera podemos encontrar un mural de Manuel Rodríguez Lozano (1877 – 1971) llamado “El Holocausto”, que desgraciadamente se encuentra ya muy deteriorada y también podemos encontrar un escultura titulada “Las Comadres” hecha por Mardonio Magaña.
La casona perteneció a don Alonso Dávalos Bracamontes de Ulibarri y de la Cueva, quién fuera canciller mayor del Tribunal de la Santa Cruzada del Reino de la Nueva España y además tenía los títulos de conde y vizconde de Miravalle; también fue patrono de las misiones de los jesuitas y franciscanos en Baja California, para lo cuál reunió la nada despreciable cantidad de 25 mil pesos, que en aquella época era una fortuna.

domingo, 7 de marzo de 2010

La casa de la Malinche

A esta mujer se le dio el nombre despectivo de la Malinche, pero realmente su nombre era Malintzin, y gracias al mal oído de los españoles tuvo una vida muy trágica.
Su vida comienza en Coatzacoalcos, se dice era hija de un cacique, pero al tener su primer hijo varón decidió deshacerse de ella vendiéndola como esclava.
Años después, el conquistador Hernán Cortés la recibiría con un obsequio en Tabasco y fue bautizada con el nombre de Marina. Esta mujer hablaba el náhuatl y el maya, y un soldado llamado Jerónimo de Aguilar dominaba el maya y el castellano, y así ella se convirtió en la traductora de Cortés.
La Malinche mantuvo relaciones con el conquistador por muchos años, de las cuáles nacería Martín Cortés, uno de los dos hijos de Cortés, del mismo nombre, que fue condenado a muerte por participar en una conjura para derrocar al Virrey.
Malintzin fue dada después al capitán Alonso Hernández Portocarrero, y años después fue casada con Juan de Jaramillo. Tuvo un regalo de bodas nada despreciable: un vasto terreno cerca de Chapultepec para una casa de recreo, otro en San Cosme para una huerta, la arboleda de Moctezuma en Coyoacán y las casas que ocupó en las calles de Medina, hoy República de Cuba número 95 está la famosa casa de la Malinche, que funciona como escuela primaria.
Retomando la historia, Malintzin fue una dama muy respetada en su época; del matrimonio con Jaramillo tuvo una hija llamada María, su esposa fallecería en 1531. El viudo contrajo nupcias con Beatriz de Andrada.
Tanto en vida, como después de su muerte, Doña Marina se convirtió en toda una leyenda, tanto así que incluso se llegó a integrar al mito de La Llorona, y la seguimos recordado hasta nuestros días, unos la admiran y otros la detestan. Hoy en día usamos el término “Malinchista” cuando alguien desprecia las cosas típicas de México.
Juan de Jaramillo nació en Salvatierra, España y fue soldado de Cortés. En 1526 y 1539 fue alcalde ordinario de la cuidad y alcalde de mesta en 1540. Murió en la cuidad en 1550.
ALCALDE DE MESTA: Institución medieval Española, que era una asociación de pastores y dueños de ganado que por este medio defendían sus intereses. Fue creada en Nueva España en 1529; aquellos que poseyeron más de 20 vacas ó caballos ó 300 cabezas de ganado menor estaban obligados a pertenecer a este “sindicato”, ahí también estaban registrados los fierros con los que se marcaba el ganado.
Los alcaldes de mesta se encargaban del buen funcionamiento de esta institución y convocar a los consejos generales que se reunían cada año.