domingo, 17 de junio de 2012

La calle de los malditos



El demonio tenía un trato muy frecuente con los habitantes de la capital de la Nueva España, y en esta ocasión, es el personaje principal de nuestra leyenda aterradora.
Retrocedamos con la imaginación a la época de la colonia, y lleguemos hasta la calla de la Santa Cruz, hoy Segunda de Mina; en esta calle y en regia mansión, habitaba don Rodrigo de la Torre, caballero de Calatraba. ¡Amigos míos!, ¡No se despeguen de su pantalla! Poned toda su atención, pues aquí comienza nuestra escalofriante leyenda.
Don Rodrigo era muy rico y poderoso, pero se sentía un ser desgraciado porque le hacía falta un hijo; ya había consultado a todos los doctores más prominentes de la época, pero ninguno le había ayudado a convertir en realidad su más caro anhelo, incluso se le había ofrecido la opción de adoptar a un niño, pero se negó. Le preocupaba quien se iba a quedar con sus bienes, porque al morir el, su esposa contraería nupcias nuevamente y otro sería el que disfrutaría la fortuna que con tanto esfuerzo había amasado durante toda su vida.
Don Rodrigo platicaba este asunto con su abogado, el señor Samaniego de la Rosa, quien le daba consejos, pero nada lo convencía. Al salir Samaniego, el caballero se encaminó hacía la habitación de su esposa, en el interior se encuentra doña Susana, víctima de larga y penosa enfermedad; pero su esposo en vez de darle palabras reconfortantes, recibe a cambio una serie de maldiciones porque no le puede dar un hijo, pues recordemos que antes a la mujer se le echaba la culpa de todo. Sin agregar más, don Rodrigo sale de la alcoba mascullando una maldición, y doña Susana queda sola llorando la humillación.
En ese momento llega a la lujosa mansión un sacerdote humilde, quien le pide un poco de su generosa cooperación, ya que el orfelinato vivía una situación deplorable de pobreza, a lo que el caballero corrió de muy mala gana al religioso echando maldiciones, diciéndole que él no ayudaría a ningún niño, hasta que no tuviera el suyo propio. Al cerrar la puerta, se volvió don Rodrigo al sentir un escalofrío, y ante sus ojos se encontraba un siniestro personaje que le ofrecía la oportunidad de convertir sus sueños en realidad, pero no era de a gratis: sacó un  papel de uno de sus bolsillos, donde le especificaba todas las condiciones que exigía, entre las que se encontraba, que al morir su alma cedería su alma al Diablo. Don Rodrigo escéptico por lo que pedía el personaje a cambio, firmó el documento… pero no con cualquier tinta, debía ser con su propia sangre. Pinchándose en el acto, el caballero hizo brotar la sangre para sellar aquel maldito pacto; acto seguido le entregó el papel al personaje y así como vino, desapareció sin dejar rastro.
El tiempo transcurrió… pasaron algunos meses, y de aquel infernal suceso ya se había olvidado don Rodrigo, más una noche en que caía una lluvia torrencial, dentro de su casa todo era agitación, pues un hijo del rico hidalgo estaba próximo a nacer, pero al suceder esto la mujer murió, cosa que al caballero le importó un reverendo cacahuate. Cuando se encontraba solo en su habitación, el siniestro personaje vino de visita para felicitar al recién estrenado papá, también para ordenarle que no bautizara a su hijo en una iglesia, y que llegado el momento vendría por él y su hijo. Esa aparición era nada menos que: ¡El Diablo! Cuando la espantosa figura desapareció, don Rodrigo sintió al punto el cuerpo desvanecido.
Los años pasaron, el hijo del caballero fue creciendo, consentido por su padre; de un carácter duro  y cruel se había venido haciendo. El rico hidalgo había puesto institutrices que vigilaban al niño y trataban de educarlo, pero el resultado era infructuoso; el chico era un desalmado, y en un momento dado aprovechando un descubrimiento de su nana, con lujo de crueldad el pequeño malvado estranguló a una inocente ave. En ese momento llega su nana, estremeciéndose de dolor y repugnancia ante lo hecho por el pequeño canalla; dominado por su diabólico instinto, y actuando a toda prisa, el muchacho le arrebata a la mujer el pequeño libro de misa para hacerlo pedacitos, y acto seguido obrando mañosamente, se suelta a gritar llorando abundantemente como si la nana le pegara. A los gritos del joven, don Rodrigo acude presto para escuchar las calumnias que salían de su boca: la mujer había matado al ave y lo había agarrado a golpes; fuera de sí, sin importarle nada, el caballero le pega a la mujer con el canto de la espada, y mientras la pobre se debatía de dolor, el ruin muchacho reía gozando infinitamente.
Cuando el bárbaro castigo terminó, la inocente mujer se revolcaba sangrante; y cumpliendo las órdenes de su patrón, los criados arrojaron a la calle a la infeliz y casi moribunda institutriz. Arrastrándose y sangrando, la nana llegó hasta la iglesia más cercana, ante los ojos aterrorizados de la gente que no acierta a comprender lo que le había sucedido; entre sollozos y llanto la mujer cuenta al buen cura el espantoso suceso, más la pobre sin fuerzas para seguir viviendo, muere en brazos de sacerdote. Sin esperar más, el religioso va en el acto a denunciar tan horrible delito ante las autoridades, pero al no tener pruebas que sustentaran lo que decía, decide ir con el jefe de ronda  casa de don Rodrigo. El caballero dice que él es inocente, pues estuvo fuera varios días, y para que su versión tuviera sustento, hizo llamar a sus criados para que declararan; atemorizados y visiblemente nerviosos, dan el falso testimonio de que su amo no estuvo en la ciudad, acto seguido el caballero se hace el ofendido y corre a todos de su casa.
Y así la vida siguió implacable de los sucesos narrados, ha pasado ya varios años. Antonio, el hijo de don Pedro se convierte en un hombre cruel y déspota; de muy mala fama, se entregó con desenfreno a los placeres, de la noche a la mañana. Consentido por su padre, en gustos y caprichos, no tenían reparo alguno en destruir vidas y almas; siempre iba a pedirle oro, oro y más oro a su alcahuete progenitor, que si intentaba negarse, el muchacho lo cogía a la mala.
Un día al salir Antonio, don Rodrigo se sentía agobiado y compungido, entonces se volvió al lugar de donde provenía una voz, y para su asombro era el Demonio que le sonreía con burla: solo le quedaban tres horas de vida, su momento había llegado. El personaje desapareció, quedando don Rodrigo completamente solo, y pensando que era su imaginación, decidió relajarse con una buena copa de vino.
En tanto, Antonio ha perdido en el juego todo el oro que le diera su padre, y con el rabo entre la patas regresa a su casa. Don Rodrigo se encontraba aún pensativo y preocupado, cuando ve entrar a su hijo en un deplorable estado, con la intensión de llevarse más dinero, a lo que su progenitor se opone rotundamente. Trata de oponerse a los deseos del malvado, pero este de un fuerte golpe lo hace a un lado, y a consecuencia  del tremendo impacto, don Rodrigo se golpea contra un mueble, quedando muerto en el acto; ni siquiera ver a su padre muerto le dio el menor remordimiento.
Lo primero que hace Antonio, es apoderarse de los bienes y el oro de su padre, a continuación procede a prenderle fuego a los muebles y huye cuando la casa es pasto en llamas. En tanto, el Diablo ha llegado presto a cobrar lo pactado, pero antes de ir a morar a los infiernos, debe de buscar a su hijo para hacerlo pagar por sus maldades.
Desde esa noche, cuando la casa del rico hidalgo dejó de arder, el fantasma del quemado empezó a dejarse ver; se escuchaban doce campanadas aquella  noche de noviembre, por la calle obscura y solitaria una sobra de adelanta, se trataba de algún transeúnte que al agradarle la noche, camina apresuradamente, más de pronto aparece una figura encapuchada que le pregunta si no ha visto al monstruo que tiene por hijo. Al dejar caer su capa con un gesto desganado, el fantasma dejó ver su horrible rostro descarnado, dejando al  pobre infeliz muerto al instante del miedo, se alejó dejando escapar un grito que era como un reguero de fuego entre la noche silente: ¡Hijo!... ¡Hijo! ¡Acompáñame al infierno!
Corrióse la voz de que don Rodrigo era el horrendo fantasma que en la vecindad penaba y denuncia hubo, a lo que la autoridad actuó ni tarda ni perezosa para buscar al mal hijo, y cuando lo encontró a juicio lo sometió por la muerte de su padre. Los testigos desfilaron y las palabras de ese hombre avalaron, pues igual de ruines y canallas eran, así que fue dejado en libertad.
El tiempo pasaba y el fantasmón penaba, en tanto el hijo a los placeres seguía rindiendo culto. Se le ocurrió apenas callera el sol a visitar la alcoba de una dama; ahora si el malvado asesino y burlador tenía esa noche una cita con el destino, pues quiso la suerte que el marido ofendido lo sorprendiera en la recámara de la infiel, y acto seguido saca su espada para lavar tal ofensa con sangre. Ahí quedaron los dos amantes tendidos en la amplia cama, manchando con su sangre ropa y tapetes.
Esa misma mañana una mano amiga sufraga los gastos del sepelio de Antonio, quien es sepultado en el panteón del rumbo de lo que hoy es San Fernando, cuenta la leyenda que esa noche tenebrosa, en que los búhos chillaban y los ramajes crujían sobre los sepulcros húmedos, de debajo de la losa… el fantasmón del quemado sacó de tétrica caja, el cadáver del mal hijo de que mañana enterraran. Y que en la calle de Mina, que era de la Santa Cruz, pasó el fantasma arrastrando el cadáver del canalla ¡para darlo a Satanás!, y que entre llanto y carcajadas se perdió para no aparecer más.
Ya les contaré más adelante una historia tan terrible y sobrehumana, que dormirán muchas noches con la cara entre las sábanas. Entonces ¿nos vemos la próxima semana? 

domingo, 10 de junio de 2012

Las Siete Profecías Mayas


En México existieron muchas civilizaciones que dejaron una huella imborrable en la historia, fueron muy prósperas y poderosas, poseían conocimientos de la naturaleza que los rodeaba para poder sanar, con grandes conocimientos astronómicos, entre muchas otras virtudes que no acabaríamos de mencionar. Pero así como logaron dejar huella de su paso por este mundo, así de manera misteriosa muchas desaparecieron para dejarnos la incógnita de que pudo haber pasado; también su legado que podemos ver en in situ, en libros de historia, o en los museos.
La civilización maya fue  una de las más poderosas del mundo antiguo, teniendo como territorio la zona sur de la república mexicana y otros países: Tabasco, Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Chiapas, de ahí nos saltamos a Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador. La desaparición de sus habitantes todavía sigue siendo un misterio, pero existen varias teorías formuladas por los expertos; estas las trataremos a profundidad más adelante en las siguientes semanas.
El tiempo transcurrió y las ciudades mayas fueron devoradas por la selva, hasta que exploradores, algunos en busca de fortuna (saqueo), otros de aventura y otros más siguiendo los tumores que corrían entre la población, que hablaban sobre ciudades perdidas; hicieron los descubrimientos asombrosos de aquellas ciudades.
Empezaron a surgir expertos en todo lo que a mayas se refería, por lo que sus códices pudieron ser traducidos y descubiertas muchas cosas interesantes, entre ellas las Profecías  y su manera meticulosa de medir el tiempo, por lo que también son  conocidos como los “Señores del tiempo”, ya que su vida la regían en base a este, los ciclos naturales eran la piedra angular de sus calendarios.

PRIMER PROFECÍA
Esta nos dice que el mundo tal y como lo conocemos, entrará en un etapa en que sufrirá muchos y grandes cambios, marcando el año 2012 el término del Gran Ciclo de 5,125 años, que inició en el 3113 a. C. El sistema solar recibirá un rayo sincronizador en el centro de la galaxia, el cuál le pondrá fin al materialismo en el que vivimos hoy; pero antes de que llegue la fechas señalada, la humanidad tendrá que decidir si desaparecerá como especie depredadora del planeta, o evolucionar hacía una nueva era de integración con el universo.
La profecía también nos habla de que el miedo llegará a su fin, estableciendo que la etapa de grandes cambios será vivida por la humanidad para entender cómo funciona nuestro universo, y así poder evolucionar hacia un nivel superior.
El tiempo del no tiempo, es un lapso de tiempo que abarca un periodo de 20  años previos al 2012. Durante estos años, la raza humana entró en lo que se los mayas denominan “El Gran Salón de los Espejos”, ya que es cuando nos enfrentamos a nosotros mismos, analizándonos concienzudamente, teniendo una oportunidad de cambio al alcance de nuestra mano.

SEGUNDA PROFECÍA
Nos señala sobre el eclipse ocurrido de Sol ocurrido el 11de agosto de 1999, momento crucial, en que la alineación de cruz cósmica con su centro en la Tierra, acelera los procesos de transformación de nuestro mundo.
Nos dice que estamos en una etapa de transición para una nueva forma de percibir el universo, y que a partir de esta fecha, el poder de la naturaleza actuaría como catalizador en una serie de cambios acelerados de gran magnitud; habrá cambios físicos en el la Tierra y el Sol, lo que tendrá como consecuencia el cambio psicológico de la gente. Pero señala que si la mayoría de nosotros se logra sincronizar con la naturaleza, se podrán neutralizar los cambios que se describen en las siguientes predicciones.

TERCERA PROFECÍA
Nos dice que habrá una ola de calor que provocará un aumento en la temperatura del planeta, lo que tendrá como consecuencia las alteraciones climáticas y sociales de gran trascendencia. Los mayas nos explican que es estos factores se deben a las actividades realizadas por el hombre, las cuáles no tienen sincronía alguna con la naturaleza y manejo ecológico; y otros se deben al Sol, pues el incremento de su actividad hace que su radiación sea más agresiva.

CUARTA PROFECÍA
El aumento de la temperatura en nuestro planeta, provocará el derretimiento de los polos. Como hemos podido ver en distintos medios de comunicación, la protección de la Tierra, conocida como capa de ozono, se ha ido adelgazando, teniendo como consecuencia el paso de las agresivas radiaciones solares; esto también ha producido las alteraciones en el clima, el aumento de temperatura en el mar y como se mencionó anteriormente, el derretimiento de los polos.

QUINTA PROFECÍA
Los sistemas encargados de organizar la sociedad, tendrán serios problemas a nivel económico, y el trueque será un recurso que pasará a desplazar el dinero como medio de intercambio. Según los mayas, la economía del hombre moderno está basada en principios de agresión, que resultan incompatibles con los tiempos que están por venir. Los sistemas de comunicación tan novedosos con los que cuenta la humanidad, colapsarán con el aumento de la actividad solar, al igual que los satélites.
Los cimientos de miedo sobre los que ha sido levantada nuestra sociedad, sufrirán una transformación junto con el planeta, para así dar paso a una nueva armonía. La mente evolucionada se convertirá en una herramienta importantísima para la  comunicación. Los sistemas religiosos tampoco se salvarán, ya que estos también entrarán en crisis, surgiendo de aquí un solo camino espiritual para la humanidad, dejando a un lado a todos los dioses que infunden temor.

SEXTA PROFECÍA
Nos advierte sobre la visita de un comenta que pondrá en peligro la existencia de la humanidad, situación que también fue vaticinada por otras culturas y religiones. Para los mayas los comentas eran representantes de grandes cambios; los consideraban unos poderosos generadores de transformación, permitiendo la evolución de la conciencia.
Según las profecías, las probabilidades de que el cometa impacte contra la Tierra son muy altas; pero podría ocurrir el caso contrario, si una acción psíquica conjunta de las mentes humanas logre desviar si trayectoria.
Los mayas dicen que debemos de comprender los ritmos de la naturaleza, para así podernos sincronizar con el universo. Si la conciencia humana se une rebasando toda frontera, cooperando profundamente, los procesos no serán tan traumáticos.

SÉPTIMA PROFECÍA
Nos dice sobre el posible nacimiento de una nueva conciencia. En los trece años que han transcurrido desde 1999 hasta 2012, todos los seres humanos tendrán la oportunidad de romper todas sus limitaciones, con la posibilidad de acceder a una armónica forma de ver la vida en sociedad y entendiendo la realidad más allá de sus sentidos.
La luz que se emitirá desde el centro de la galaxia sincronizará a todos los seres vivos, brindando una nueva realidad; el sistema solar saldrá de la noche para entrar al amanecer de la galaxia.
La mente del hombre evolucionará; esto quiere decir que  quienes eleven su energía vital  vibrarán más alto, por lo que tendrán la posibilidad de comunicarse a través del pensamiento. Habrá un gobierno mundial en armonía con los seres más sabios y evolucionados del planeta: es muy alta la probabilidad de que se diluya en concepto de nacionalidad.


domingo, 3 de junio de 2012

El origen de la celebración de Corpus Christi



Esta festividad es de las que más importancia y esplendor tienen en la liturgia católica. Este día conmemoramos el cuerpo y la sangre de Cristo en el sacramento de la Santa Eucaristía, celebrado en el Jueves Santo, víspera de la Pasión.  Para introducirnos mejor al tema, nos vamos consultar la Santa Biblia, en donde nos cuenta que después de la tan famosa última cena con sus apóstoles, Jesús les lavo los pies a cada uno, y acto seguido tomó un pedazo de pan, elevó oraciones, lo bendijo, entregó a los presentes un trozo y les dijo: “Tomad y comer que este es mi cuerpo”. En seguida tomó un cáliz con vino, elevó oraciones, lo bendijo, y de sus labios salieron las siguientes palabras: “Bebed todos de él, que esta es mi sangre. Haced esto en memoria mía”.
Ya bien entrados en el tema, les cuento que el origen de las fiestas de Corpus de remonta hasta el siglo V, que en aquella época se le conocía como Natalis Calicis y se llevaba a cabo el 24 de marzo; pero debido a la coincidencia que había con la Pasión, la fecha fue cambiada hasta el 8 de septiembre por la Bula Transitururs, promulgada por el papa Urbano IV en 1262.
Entre 1240 y 1246, se tienen registros de que por aquellos años ya se celebraba en la ciudad de Lieja, Bélgica, esto gracias a una beata de nombre Juliana de Lieja; pero cuando el papa Urbano falleció, dicha celebración fue decayendo; esto hubiera ocurrido, si Clemente V no hubiera intervenido en el año de 1311 para que la festividad fuera restituida. Desde entonces la celebración llegó para quedarse, ya que fue muy bien aceptada por la comunidad cristiana, y con el paso del tiempo se fue extendiendo a otros países como Alemania, Italia, Francia, Inglaterra y España. Se dispuso que el día del festejo fuera el jueves siguiente a la Octava de Pentecostés, que es la fiesta de la Trinidad o cincuenta días después de la Pascua del Cordero.
El primer lugar donde se celebró el Corpus, fue en la península Ibérica en Barcelona, entre los años 1319 y 1320, esto mucho tiempo antes de que fuera aceptado en las dos Castillas, la Vieja y al Nueva. Tiempo más tarde, cuando corría la segunda mitad del siglo XVI, estas fiestas pasaron a ser el símbolo predilecto del catolicismo, a raíz del Concilio de Trento.
Los festejos de Corpus tuvieron como objetivo en España, reafirmar la religión cristiana al inculcar todos los elementos sagrados y la vez divertir a la gente. Durante aquella época, la celebración iniciaba con una misa en la iglesia o catedral que hubiera en la población; luego iniciaba la procesión enarbolando la hostia sagrada, que venía resguardada en una custodia de oro con piedras preciosas. Atrás de la custodia se podían ver a los eclesiásticos de todas las jerarquías que había, desde los legos, hasta los obispos; también no podían faltar los artesanos, estudiantes de seminarios, miembros de la realeza naturalmente, embajadores, la creme de la creme de la sociedad. En pocas palabras: nadie faltaba a evento tan importante y suntuoso.
Después de todo este grupo de personas, hacían su aparición las plataformas que montaban los religiosos con escenas de algunos pasajes bíblicos, para lo cual usaban figuras esculpidas o de carne y hueso; esto daba por resultado a personajes con disfraces de todas las formas que pudiéramos imaginar, como máscaras, héroes mitológicos, dragones, águilas, enanos y gigantes.
En frente de las iglesias y las plazas, se llevaba  a cabo autos sacramentales, aunque algunas veces se hacían representaciones privadas para el rey y su corte; entre algunos entremeses más populares durante los festejos podemos mencionar: La Creación del Mundo, El Infierno, El Jardín del Edén, El Arca de Noé, Las Doce Tribus de Israel y Jacob y el Ángel.
Como podemos apreciar, las procesiones en Barcelona era de las más suntuosas que podía haber, llegando a alcanzar su clímax en el siglo XV, pero las demás provincias tampoco se querían quedar atrás, así que también llegaron a destacar las organizadas en Valencia, Sevilla, Toledo, Gerona y Madrid; en esta última es importante mencionar que hizo su aparición la tarasca, el mojigón y las tarasquillas, que bailaban y gesticulaban al ritmo de un flauta y un tambor; estas figuras tenían la función de ir señalando el curso que seguiría la procesión al día siguiente.
En Toledo, la tarasca aparecía montada en un personaje que llevaba el nombre de Ana Bolena, al que acompañaban cuatro gigantes que cerraba la marcha de la procesión; estos últimos representaban un continente que se hubiera beneficiado con la religión católica, que los españoles hubiera llevado a otras tierras, como Asia, África, Europa y América.
En Valleruela de Pedraza Segovia, las procesiones eran acompañadas por danzas religiosas. Entre los más destacados eran los danzantes de la espada, que bailaban en frente de la Virgen, al tiempo que tocaban sus castañuelas; iban ataviados con faldas blancas con adornos  rojos  y albas blusas, en la cabeza portaban mitras emplumadas, en los hombros y mangas llevaban colgando cintas de colores. En la catedral de Sevilla se presentaban los chicos de coro, a los que se les conocía como seises, quienes bailaban y cantaban frente a la custodia ataviados como ángeles y tocados con guirnaldas de flores.