Mostrando entradas con la etiqueta Mayas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mayas. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de febrero de 2016

El címbalo de oro (Leyenda de Yucatán)

En el tiempo que no se cuenta hubo en la tierra del faisán y del venado un pueblo feliz. Feliz el pueblo de aquel reinado porque olvidando guerras y sacrificios supo cuidar los campos de tal modo, que hasta los cerros florecieron, y más feliz el rey sabedor de los bienes de sus súbditos, viendo ensancharse la ciudad, rica ciudad, alrededor del palacio blanco que habitaba, siempre guardado por muchos y muy buenos guerreros devotos de la “serpiente de plumas de oro”, su jefe y señor. Pero la mano que todo lo domina, la que reparte el rocío del cielo y el calor de la tierra, tiene dispuesto lo que sucedió y que vas a oír.
Cerca de los dominios del rey feliz y en la falda de un monte misterioso, habitado por corcovados, había un pueblo y en el pueblo una vieja hechicera que conocía los secretos de las hierbas y podía recoger la plata de la luna. Habitaba una cabaña formada con tierra y hojas de palmera en el confín del pueblo; nadie vivió en ella nunca sino la vieja desde hacía muchos años, hasta que sintiendo próxima su muerte, quiso tener un hijo. Para lograrlo, fuese una noche al monte de los corcovados misteriosos y de ellos recibió un huevo grande, más grande que los de las águilas, que puso incubar debajo de la tierra de su choza. Del huevo brotó un niño con cara de hombre que no creció más de siete palmos y dejó de crecer; pero era despierto como una ardilla y desde que nació hablaba y sabía tantas cosas que maravillaba a las gentes. La vieja contó que era su nieto, para que se lo creyeran.
La vieja acostumbraba ir todos los días con su cántaro a traer agua del pozo público, y el enano quedaba solo en la casa y lo registraba todo. Sucedió que él había puesto su atención en que su abuela no se separaba nunca de las tres piedras del hogar, y cuando iba a salir, las tapaba cuidadosamente. El enano quiso saber lo que había allí escondido. Para esto, como era sagaz y malicioso, imagino hacer un agujero en el fondo del cántaro, para que cuando la vieja fuese con él por agua, no lo pudiese llenar y tardará mucho y entonces él tuviera tiempo de remover las cenizas del fogón. Y aquel día, mientras la abuela estaba esperando que el cántaro agujereado se llenara, el enano fue y removió las cenizas y metió las manos adentro de ellas; y he aquí que sacó afuera un címbalo de oro. Y fue y lo golpeó con una varita. El címbalo resonó con un sonido terrible, como el de un trueno espantoso, que se oyó en toda la tierra el estremeció.
Corre viene la abuela y dice desolada al enano:
-¿Qué has hecho, infeliz?
Y él dice:
-Yo no he hecho nada, un pavo fue que gritó dentro del monte. Y ya había ocultado presuroso el címbalo bajo las cenizas.
Pero la vieja sabía la verdad y no le creyó.
Estaba dicho que aquel que encontrar el címbalo de oro escondido debajo de la tierra y del fuego, haciéndolo sonar, destrozaría al rey feliz del vecino reinado, por lo que la noticia se esparció por toda la comarca con gran alboroto y el viejo rey que estaba dormido en la casa blanca, despertó y de los pies a la cabeza templo de espanto.
Hizo marchar a sus hombres por todos los caminos a buscar al que había tocado el instrumento terrible de la terrible música; los que encontraron al enano lleváronlo delante del viejo rey, quien lo espero sentado en su trono en medio de la plaza y debajo de una ceiba que tenía 1000 años. Todos los consejeros del rey corrieron al ver llegar al enano pensando que era muy pequeño para destronar a su señor, por lo que le aconsejaron lo pusiera a prueba. Entonces dijo el anciano rey al enano:
-Si de verdad eres el que ha de sucederme, demuéstramelo.
Y el enano contestó:
-Pregunto, cómo he de demostrarlo.
Y dijo el rey:
-Si eres tú quien ha de sucederme, has de tener más sabiduría que yo mismo. Dime pues, sin equivocarte en uno solo, cuantos frutos hay en las ramas de esta ceiba que nos tiene a su sombra.
Y el enano miro las ramas del árbol grande, lleno todo de frutos menudos, y respondió:
-Yo te digo que son 10 veces 100.000 y dos veces 73 y si no me crees, sube tú mismo al árbol y cuéntalos uno por uno.
Quedo confuso el viejo rey; pero entonces salió de la ceiba un gran murciélago que le dijo al oído:
- El enano ha dicho la verdad.
Mas no se dio por vencido y para proponer al enano una segunda prueba, levantó los ojos llenos de orgullo y dijo:
-Bien saliste, al parecer, de la primera prueba; pero esto no es bastante. Mañana mandaré que alcen un tablado en medio de esta plaza y allí, delante de todo el mundo, el Ministerio de Justicia romperá sobre tu cráneo, con un mazo de piedra, una medida llena de cocos. Si puedes quedar a salvo, será verdad que eres el rey venido a sustituirme.
Oyó el enano y dijo:
-Consiento, pero siempre que hacerte sufrir la misma prueba si yo quedo vivo.
-Yo sufriré lo mismo que tú puedas sufrir- dijo el rey viejo.
Vuelve, pues, por donde viniste y preséntate mañana aquí.
-Iré y volveré- habló la enano. Pero el camino que trae aquí desde mi casa es estrecho pedregoso, no es camino para que pase un rey. Yo haré un digno de mí y por él vendré mañana a buscarte. Descansa, te deseo.
Y el enano se volvió la cabaña de su abuela. Y no se sabe cómo, pero durante esa sola noche, el camino que llevaba a los dominios del rey, fue todo hecho de piedra lisa y brillante. Por el camino al amanecer el enano con la vieja y gran cortejo de gentes asombradas, hasta la presencia del rey, que muy espantado estábale esperando, sin haber dormido en toda la noche. Delante de todo el pueblo subió el enano al tablado y el ministro de Justicia rompió sobre su cabeza, uno por uno, todos los frutos de palmera que estaban preparados, golpeándolos con un pesado martillo de piedra. El enano no se movió ni hizo otra cosa que reír con una pequeña risa, pues sabía que su abuela le había puesto, secretamente, una plancha de cobre encantado debajo de los cabellos. Por eso no sintió nada. Cuando el viejo rey lo vio levantarse vivo y sano se estremeció diciendo entre dientes: “Si es”. Pero no se dio, porque el tener poderío sobre los hombres es cosa muy dulce que no se deja fácilmente y así dijo al enano:
-Bien está. Pero como es preciso que no queda duda de que eres mi sustituto, soporta las otras pruebas, duerme por y en mi casa blanca y mañana hemos de ver.
A lo que contestó el enano:
-Permaneceré en la comarca; pero no en tu palacio que no es digno de un rey como yo. Durante esta noche, levantaré un palacio digno de mí y de él me verás salir mañana. Y así fue. Delante del palacio del viejo rey apareció la mañana siguiente uno más alto, labrado y deslumbrante, todo de piedra pulida. Por la soberbia puerta salió el enano y bajó la escalera acompañado por muchos vasallos (alguien dijo que los vasallos eran los corcovado del monte).
Así llegó hasta donde el viejo rey estaba, turbado y temeroso. Y propuso al enano la tercera prueba:
-Hagamos cada uno una estatua a nuestra propia imagen y pongámosla a arder en el fuego. La estatua que el fuego respete será la de aquel que deba ser rey.
-Bien está-dijo el enano-, comienza tú.
El viejo rey hizo su estatua de madera durísima y en cuanto la puso fuego, se consumió reduciéndose a ceniza y carbón.
Entonces le dijo el enano:
-Te hago gracia, puedes fabricar otra si quieres.
El viejo rey, tembloroso, hizo afanosamente otra estatua suya y la hizo con la piedra más dura; pero en cuanto la pusieron en el fuego, se deshizo en ceniza de cal.
-Déjame por merced, a ser la última- pidió al enano suspirando. El enano, que reía con su pequeña risa, aceptó, y entonces el viejo rey hizo una estatua y ésta fue de metal brillante; mas en cuanto la acarició el fuego, se derritió como si fuera de será tierna.
-Vencido estoy- dijo el viejo rey, más apesadumbrado-, a no ser que el estatua que tú hágase que tan fácilmente como éstas.
Y el enano siempre con su pequeña risa, fue trajo barro mojado y con el hizo una figurita muy parecida su persona. La puso en el fuego, y en el fuego, mientras más se cocía, más fuerte y fina era la estatua de barro. Maravillado el pueblo y convencido de la verdad del enano, pidió fiestas para coronarlo nuevo rey. Pero el enano dijo:
-No puedo coronarme mientras aquí no haya un palacio para mi vieja madre y otros para los príncipes de mi corte, y muchos más para mis guerreros, y un monasterio para las vírgenes del fuego, y una gran plaza para los espectáculos, y un gran templo. Mañana veréis todo esto y mucho más. Ahora, que el viejo rey sufra las pruebas que yo he sufrido, pues así está pactado.
Y el viejo rey fue puesto a la prueba del martillo y el primer golpe quedó muerto. Como lo había prometido el nuevo rey enano, al amanecer del otro día, vio asombrado el pueblo resplandecer una gran ciudad (la grande Uxmal) con numerosos palacios, primorosamente labrados en piedra y numerosos templos y sitios especiales para el juego de pelota. Fue suntuosa la coronación de nuevo rey y hubo muchas bellas danzas en su honor.
“Así floreció Uxmal, como ninguna ciudad del mundo, bajo el reinado de aquel rey. El pueblo se dedicó al cultivo de las artes más bellas; aprendieron a moldear los metales que traían de lejos y a dibujar en la piedra cosas delicadas, y a labrar los hilos de colores vivísimos y variados y a tejerlos y hacer con las pieles de los animales adornos y rodelas. Aprendieron muchos secretos de curar con hierbas y supieron la virtud de las piedras verdes y de las amarillas. Tuvieron conocimiento del hablar bonito y jugaron con las palabras como con las flechas en el aire, y fueron perfectos en la música para la cual inventaron muchos instrumentos nuevos”.
Cuando después de 60 vidas de hombre murió el enano rey que hizo a su pueblo más feliz que antes, todos los hombres lo lloraron e hicieron estatuas con su efigie, de barro fino, pintadas de colores brillantes, para no olvidarlo nunca, y muchos guerreros guardaron su tumba en donde floreció el odorante árbol del copal.

domingo, 21 de febrero de 2016

El nacimiento de la civilización maya


Zamná

En tiempo que nos posible precisar, pero que se fijan una época muy anterior a Jesucristo, apareció por las bocas del Pánuco, río que está entre Tamaulipas y Veracruz, un grupo numeroso de inmigrantes que procedía de las islas. Habían viajado por mar. Dejando algunos de los de su raza, como los huastecos, fueron descendiendo lentamente al sur, hasta que allá por el siglo VII a. C., se presentaron en las costas occidentales de Yucatán y desembarcaron. Eran los mayas.
Con ellos sido notable personaje, dechado de sabiduría, que se llamaba Zamná y también Itzamná e Itzamatul. El, cuando le preguntaban cuál era su nombre, respondía: “Yo soy el rocío del cielo”, que a eso equivale la palabra maya. Fundó un reino cuya capital fue Itzamal, que quiere decir “el rocío diario del cielo”.
La fama de Zamná voló por toda la península y los países vecinos, y de todas partes iban presurosos las gentes a consultarle sobre sus cuidados. Se cuenta que él fue el primero que puso nombre a todas las costas de Yucatán. A él se le atribuye también la invención de la escritura. Era un gran médico, pues sanaba a todo los enfermos. Dícese que también resucitaba a los muertos.
Cuando murió, el pueblo le lloró como a un padre. Sus grandes hechos y singulares virtudes hicieron que fuese considerado ya, no como hombre, sino como una divinidad. Dividieron sus restos mortales en tres partes, y sobre cada una levantaron inmensas pirámides de piedra, es decir, templos grandiosos.
La del Oeste de la plaza contenía la mano derecha y se llamaba Kabul. Era templo famosísimo al que acudían en tropel los peregrinos desde lejanas regiones para llevar limosnas y ricas ofrendas, y atravesando la península por anchas vías que se dirigían hacia los cuatro puntos cardinales.
La mayor parte de las tres pirámides se alzaba sobre la cabeza del profeta, y se llamaba Kinich-Kakmó. Allí se hacían rogativas y sacrificios en tiempos de hambres y pestes. A la hora en que el fuego quemaba el sacrificio, es decir, en el momento en que la luz dorada del sol bajaba del cielo, descendió volando una guacamaya de variados y lindos colores.
La tercera pirámide fue llamada Ppapp-Hol-Chac, y se levantaba sobre el corazón y las cenizas del venerado muerto. En ella moraban los sacerdotes. Zamná fue, pues, el civilizador más antiguo de Yucatán.
La leyenda le pinta como un hombre extraordinario y aún la gratitud popular le convirtió en Dios las grandes pirámides que se han mencionado subsisten aún en Itzamal, y proclaman con sus lenguas de piedra, silenciosamente en la gloria de Zamná y de su pueblo.

Votán

Por la misma época en que Zamná civilizada Yucatán, cuenta la tradición que llegaron otros inmigrantes por las costas de Chiapas, en el Océano Pacífico. Como los mayas, también éstos eran navegantes. Venía capitaneándoles un sacerdote también, cuyo nombre era Votán. Le llamaban, igualmente, Teponahuaste, que quiere decir señor del palo hueco, en memoria de haber llegado por la mar en un barco. Era sabio como Zamná, y obraba prodigios. Dícese que en Soconusco fabricó a soplos un palacio, y nombró una señora con servidumbre, para que lo guardase juntamente con un tesoro que allí depositó.
Los compañeros de Votán, se llamaban a sí mismos culebras, es decir, chanes. Votán era un chan, una culebra. Se estableció en la ciudad de Na-Chan, ciudad de las culebras, que se llamó después Palenque, a poca distancia del Usumacinta, río que viene de las montañas de Guatemala, riega Chiapas, traviesa Tabasco y se arroja majestuoso en el Golfo de México.
Votán hizo frecuentes viajes al lugar de su origen, y dicen que siempre encontraba su regreso mayor número de chanes, lo que significa que la inmigración continuaba. Siguió la corriente del Usumacinta hasta su desembocadura, y toda la región se cubrió de ciudades. Además de Nachán, fue también notable Yaxbite u Ococingo.
Unió a los chanes con la gente del país por medio de matrimonios, y así resultó un nuevo pueblo. Dividió las tierras y las repartió entre las familias, estableciendo así el derecho de propiedad individual,  cosa que no se observa entre los nahoas cuyo sistema fue la propiedad comunal o de comunidades.
Enseñó su pueblo la agricultura. Fundó la religión y el gobierno sacerdotal, como Zamná. El gobierno de los sacerdotes se llama teocracia.
Votán fue, pues, el civilizador de Chiapas. A su muerte fue también verificado; el pueblo le adoro como a un dios. Votánides se llamaron sus descendientes, que continuaron ejerciendo poder sacerdotal y desarrollando aquella brillante civilización del sur. 

domingo, 10 de marzo de 2013

El alux de Valladolid


Uno de los testimonios más importantes que se han dado a conocer en América y España sobre la presencia de un duende o Alux, fue la versión recogida de la ciudad de Valladolid en el año de 1613 por el capellán de su majestad y Deán de la Iglesia y Catedral de Yucatán, Dr. Pedro Sánchez de Aguilar, quien la describe fielmente en su obra “Informe Contra Idolorum Cultores”, que traducido al español quiere decir “Informe contra los idólatras”, haciendo referencia a los indígenas mayas que adoraban y rendían culto a sus dioses; dicha obra fue escrita en latín y castellano, dándole a conocer en Madrid, España en el año de 1639.
Cabe destacar, que el Dr. Pedro fue alumno destacado de Gaspar Antonio Chi Xiu, príncipe de la antigua casa real de los Tutul Xiu de Maní, de quien aprende la gramática española cuando fue su maestro en la capilla de Tizimín, lugar donde se dirigió Gaspar Antonio, después de que fray Diego de Landa realizara su condenable auto de fe un doce de julio de 1562. En este acto se destruyeron tesoros de valor incalculable, códices, vasijas, ídolos y pergaminos prehispánicos, arrebatados a los ahaucanes, chilames del antiguo reino de los mayas, cuya histórica tradición de milenios fue borrada del obrero inquisidora.
Volviendo a las memorias del Dr. Pedro Sánchez de Aguilar, nos narra sobre el alboroto y escándalo que vivió la villa de Valladolid: “por los años de 1560, hizo su aparición un demonio o duende (caso estupendo e inaudito), que hablaba y tenía plática de conversación con quienes querían hablarle pero a las ocho o diez de la noche, cuando ya los candiles de las calles de aquella ciudad estuviesen apagadas. Desde luego, este duende que hablaba era un Alux y se supone, que su presencia e inconformidad, se debía a que su vieja morada había sido destruida y quemada, para construir sobre sus escombros casas señoriales de los conquistadores españoles llamados Juan López de Meza y Martín Ruíz de Arce. Esta criatura hablaba con voz chillona y tocaba un bandolón con gran habilidad, así como hacía sonar castañuelas y se oía que bailaba alegremente sobre el techo de las casas aunque no se dejaba ver. Al principio, según el señor Sánchez, el duende no hacía daño alguno ni perjudicaba en estas dos casas donde habita o se aparecía, pero en otras sí, ya que les tiraba piedras y hacía ruido en las azoteas, asustando a los que por esos rumbos pasaban por las noches. Como sus actos cada día se van incrementando en agresividad, pues ya hasta tiraba huevos a cuanta mujer veía a esas horas, el Alux fue acusado con el cura de la villa de Valladolid, Tomás de Lersundí, quien decidió conjurarlo para que cesaran en sus ruidos y maldades, mediante su ritual católico. Procedió a mojar un hisopo con agua bendita y lo espero; pero las horas pasaban y la criatura no se aparecía ni hablaba.
Cuando el cura se hubo retirado, el duende volvió a hacer su acostumbrado ruido, brincando, gritando y riéndose a más no poder. Cuando el religioso llegó a su casa en donde había dejado la mesa puesta para cenar, encontró sus buñuelos y vinos tirados en los pasillos, la fuente de agua llena de estiércol de su mula y su mesa mojada con orines.
A la mañana siguiente el cura dijo en su sermón de misa, lo que le había sucedido con el Alux, y advirtió sus fieles que se cuidarán por las noches de ese pequeño engendro diabólico. Las maldades, travesuras y hazañas del duende llegaron a oídos del señor Arzobispo de la Ciudad de Mérida, quien ordenó que nadie le hablara y respondiera al supuesto Alux, el cual ya tenía a toda la villa aterrada. Los pobladores cumplieron al pie de la letra las órdenes del religioso. La criatura se dio por despreciada y empezó a llorar por las noches de manera muy lastimera y a quejarse del Obispo; comenzó a hacer ruidos de mayor intensidad en las azoteas y le dio entonces por quemar las casas. Los vecinos desesperados, se juntaron en la iglesia y pidieron al cura que les escogiera por medio de azar a un Santo como abogado, prometiéndole celebrar su fiesta en procesión al nuevo convento de San Francisco, y quiso la suerte que les tocara San Clemente; se le festejaba el 23 noviembre, día en que fue trasladado en la prometida procesión. Le efigie de este Santo, se encontraba en uno los retablos de la iglesia de Valladolid con un demonio atado. El señor Sánchez aseguró que esta criatura fue vista desde el año de 1562 en Zací, pero desapareció por 34 años después de la procesión.
Siendo párroco de la villa, Pedro Sánchez se tuvo que enfrentar al Alux que después de tantos años sin dar señales de vida, nuevamente estaba de regreso. La traviesa criatura vuelve aterrorizar al pueblo, quemando las casas de los indios que se unieron a los españoles, y luego se trasladó a Yalcobá, llendo tras sus pasos Pedro Sánchez para conjurar lo que desterrarlo de aquel pueblo, donde se aparecía puntualmente al medio día para provocar un enorme remolino de viento que levantaba una gran polvareda, haciendo ruidos como de huracán, aventando piedras y cuanta cosa encontrara por todo el pueblo. Como todas las casas de los indios quedaron consumidas por el fuego, no les quedaba otra opción más que dormir bajo los árboles.
Al llegar Sánchez de Aguilar ha dicho pueblo, les instrucciones a los indios de que habría que realizar una misa cantada y solemne para ahuyentar al duende; y para despedirse, el malévolo Alux quemó con gran esmero una de las casas más grandes de dicho lugar. En otra ocasión el cura regresó a este pueblo y realizó otra misa cantada, en donde le pedía San Miguel Arcángel, que se llevará a la criatura muy lejos de los indios; al parecer la petición fue escuchada, el duende se retiró de Yalcobá, pero ¡o sorpresa!: regreso a Valladolid con nuevos incendios. Los habitantes hicieron cuanto conjuro celestial se les ocurrió para alejar al pequeño malévolo ser, y milagrosamente cesaron sus fechorías; y para tener la completa seguridad de que el Alux jamás los volviera molestar, mandaron llamar a los H'menes o hechiceros mayas, para conjurarlo en una ceremonia que realizaron en la plaza principal de Valladolid, con ritos y danzas de su antigua religión. Se mataron aves silvestres, prepararon vinos de blaché  con miel de Xunan cab y bebida del zacá para ofrendarlas al Alux. Ante estos conjuros surgidos del alma y voz de los cantores y sacerdotes mayas, la criatura desapareció por completo y jamás, hasta la fecha se ha vuelto a saber de él.

domingo, 3 de marzo de 2013

Los aluxes


Alux (singular) o aluxes (plural), son duendecillos traviesos que gustan de hacer bromas y jugar con los niños; se caracterizan por ser de estatura baja y gastarle a la gente bromas tan pesadas que a veces los llegan a llamar diablillos. Algunos creen que hacen estas travesuras para captar la atención y recibir algo de comer.
Estas criaturas viven en los bosques y montes; por los general se les representa en pequeñas figuras de barro que las podemos encontrar en algunos sitios arqueológicos, y como su aparición es bastante frecuente, los nativos suelen destruirlas hasta convertirlas en pequeños pedacitos, pues creen que esas representaciones son los mismísimos Aluxes que cobran vida  para hacer de las suyas.
Al parecer no son solo supersticiones, ya que hay varios testimonios de arqueólogos y gente dedicada a trabaja en excavaciones, que aseguran que si no pedían permiso a los Aluxes haciéndoles sus respectivas ofrendas explicándoles el motivo de su presencia, les era imposible poder avanzar en su trabajo, pues todo lo que avanzaban durante el día, en la noche los traviesos duendecillos se los desbarataban; pero un vez solicitando el permiso podían hacer su trabajo sin dificultad alguna.
Otras versiones aseguran que en la antigüedad eran los hombres los que daba vida a las figurillas de barro quemándoles copal, durante nueve días y nueve noches ininterrumpidas; como muestra de su agradecimiento,  los duendecillos ayudan los humanos en los que les pidan.
Cuando el sol se oculta es cuando los Aluxes salen de sus escondites, ubicados en el bosque, la selva o los plantíos y se introducen a las casas. Las personas que los han llegado  a ver, los describen como niños pequeños de máximo cuatro años, de un palmo de alto aproximadamente; en cuanto a su vestimenta, portan un gran sombrero y huaraches, ya que según dicen los que los han visto, andan desnudos. Algunos Aluxes que gustan de la cacería, traen colgada en el hombro una escopeta y se hacen acompañar de un diminuto perro, aunque su presa sea tan efímera como ellos, como dijeran los abuelos mayas.
De entre las muchas travesuras que hace estos pequeños seres, está el hecho de les gusta rozar con su mano la cara de sus víctimas mientras duermen, o incluso solo con su paso provocan un viento, que viene acompañado de enfermedades como la fiebre y el vómito; esto ocurre cuando no pueden controlar su curiosidad y hacen notar a toda costa su presencia, por lo que deciden visitar aquellas casas en donde no se les ofrenda algo. Para ahorrarse un mal rato, muchas familias precavidas destinan un lugar especial en su casa para dejarles comida y bebida solamente para ellos, por si acaso se decidieran a visitarlos, ganándose así su simpatía y amistad. En muchas ocasiones les fascina divertirse molestado a los habitantes de la casa a la que ingresan, zarandeándoles las hamacas para frustrarles su sueño.
Después hacer un profundo análisis del comportamiento de los Aluxes, es entendible porque los habitantes del Mayab prefieren llevar una buena relación con ellos. Las familias que les hacen sus respectivas ofrendas, son muy recompensadas por estos pequeños seres, dándoles buenas y abundantes cosechas, pues estos se encargan de cuidarlas, alejando a los ladrones y al mal clima, pues cuando adoptan una familia son capaces de capturar a uno de los Chaacoob para asegurar la lluvia sobre las tierras y así la buena cosecha.
Cuentan que cuando descubren a alguien hurtando los frutos de los huertos que celosamente resguardan, a la persona en cuestión la agarran a golpes, quedándose sin ganar devolverlo a hacer. Otro "pasatiempo" de los Aluxes es el de molestar a los animales, como a los perros, que les lanzan pequeñas piedras y se esconden, hasta que logran hacerlo desesperar con ladridos y aullidos.
También existen los Aluxes femeninos conocidos como X'Bolon Thoroch, que quiere decir "la que amplifica el sonido de la rueca", hacen acto de presencia en los relatos mayas, cometiendo las mismas maldades que tanto les divierten; se dice que ellas entran a las casas durante la noche causando gran alboroto haciendo ruidos relacionados con las labores del hogar, se les puede escuchar barriendo, lavando trastes, preparando comida, etc.
Otras criaturas traviesas que también les divierte sobremanera hacer maldades, son los Bokol h'otoch, que traducido quiere decir "el que revuelve casas"; a ellos les encanta moverse bajo el piso de las viviendas haciendo ruido de un bastidor. Las leyendas del sureste también nos hablan de otros duendecillos que gustan de hacer travesuras, sólo por mencionar algunos:
- Yancopek: Les gusta alojarse en los cántaros, jarros y demás utensilios de barro, desde donde realiza sus maldades.
- Uay-Cot: Se esconden en las paredes, en donde adquieren la forma de un pájaro-hechicero, les divierte mucho aventar pequeños guijarros a todo aquel que pase cerca. 

domingo, 22 de julio de 2012

Chichén Itzá



Esta magnífica ciudad se encuentra ubicada en la Península de Yucatán entre las costas oriental y occidental; dista con 120 km de Mérida, que es la capital de dicho estado. Cuenta con una superficie aproximada de 15 km cuadrados; donde se distinguen cinco plazas o plataformas, de  las cuales solo tres han sido excavadas y reconstruidas, faltando las que conectan con el “antiguo Chichén”, lugar donde se encuentran el templo de las flechas y el de los falos. Cabe destacar que todo el sitio se encuentra comunicado por caminos llamados “sacbeo”, que son  calzadas artificiales de entre dos y ocho metros de anchos, de los cuáles se han localizado aproximadamente treinta en los trabajos de excavación, bajo la dirección del arqueólogo Peter Schmidt. La ciudad tiene trece juegos de pelota, destacando que uno de estos es el más grande de Mesoamérica.
El nombre de Chichén Itzá se descompone en los siguiente elementos de la lengua Itzá – Maya: “Chi” que significa boca, “chen” que quiere decir pozo, e “Itzá” corresponde al nombre de los pobladores que la ocuparon; así pues, la interpretación al español nos queda: boca del pozo de los Itzaes, o la orilla del pozo de los Itzaes.
La pirámide tiene una base cuadrada de 55.5 m por lado y 24 m de altura, tiene nueve basamentos sus tableros están colocados de la siguiente manera: ocho plataformas con tres tableros de cada lado de las escaleras, menos la novena que tiene dos; las escalinatas son cuatro y representan los cuatro puntos cardinales y los escalones son 91 de cada lado. Cuenta también con una pirámide interna, que es la lunar, y la exterior es la solar; la entrada al público para ver el interior por desgracia no está permitida.
La construcción principal que podremos encontrar es el famoso castillo, como se le conoce más popularmente, que es considerado uno de los relojes de Sol más grandes de la cultura maya. Sus escalones están diseñados  y orientados de tal manera, que solo en los días  de equinoccios y solsticios, podremos ver como la luz de Sol crea una sombra en la que parece que una serpiente va bajando por la escalinata; espectáculo que atrae a personas de todo el mundo y si fuiste uno de los privilegiados en presenciarlo, podrás darnos la razón.
La luz y la sombra se entrelazan para formar siete triángulos isósceles encadenados; si observamos detenidamente podremos darnos cuenta que es una víbora de cascabel, Tzabcan (tzab, cascabel; can, serpiente), representa al Sol y simboliza el movimiento ondulatorio y cíclico del tiempo. Las siete figuras simbolizan los siete centros de energía de nuestro organismo o lo que también conocemos como chackras.
El 21 de diciembre es el día del solsticio de invierno, donde podremos observar como la pirámide se ilumina durante las tardes solamente en sus costados sur y poniente, teniendo la mitad con luz y la otra en sombra, esto nos indica un medio día solar. Para llegar al siguiente solsticio de verano transcurren 182 días, entonces 182 peldaños son los que se iluminan en los costados y sumando los de invierno nos dan 364, más el medio día solar de cada solsticio da como resultado 365 días solares del calendario Habb.

Calendario civil Itzá – Maya: 365.2420 días
Calendario gregoriano: 365.2425 días
Calendario científico actual: 365.2422 días

Como pudimos ver, la pirámide nos plasma el calendario religioso y civil, indicándonos con luz y sombra los cuatro movimientos del planeta, con respecto al Sol; por eso durante los equinoccios podremos presenciar una serpiente de luz y una sombra. Para los mayas, aquellos fenómenos eran para rendir el culto solar, el fálico y serpentino.
Para serpiente de sombra la podremos ver solamente si subimos a la pirámide, porque solo la veían los grandes maestros; pero no hay que cree que la imagen se proyecta y ya, pues tanto la de Sol como la de sombra tiene tras de sí complejos cálculos matemáticos de proyección y desaparición. Los mayas creían firmemente en que los templos y pirámides eran como una gran escalera por la cual se podía subir al cielo.

domingo, 1 de julio de 2012

La leyenda de la mujer Xtabay


Allá por la mágicas y misteriosas tierras de Yucatán, existen seres que poca veces se dejan ver por los humanos, pero de alguna u otra forma nos han manifestado su existencia a los largo de los siglos. Pero ni el paso del tiempo, ni la invasión de la modernidad con su maravillosa tecnología, han podido dejar en el olvido las fantásticas leyendas de aquellas criaturas mágicas; pues estos relatos mezclados con un poco de imaginación y realidad nos siguen ejerciendo un poder magnético sobre nosotros.
Entre los seres misteriosos que habitan las selvas del Mayab, se encuentra una mujer maya poseedora de una belleza sin igual: bonitas facciones, cuerpo perfecto, piel tersa  y unos ojos capaces de embrujar a cualquier  hombre. Utilizando todos sus encantos atrae a los incautos que se crucen en su camino, y cuando estos se dan cuenta de que cayeron en una mortal trampa ya es demasiado tarde. Al día siguiente son encontrados los cuerpos totalmente destrozados con espantosos rasguños y mordidas, con el pecho abierto con lo que parecen ser garras.
¿De dónde surge la leyenda de la Xtabay? Durante un tiempo se dijo que era la hija de Ceibam, que nacía de sus retorcidas y gruesas raíces, pero esto no es verdad; la versión de verdadera nos dice que la Xtabay nace de una planta espinosa, punzadora y mala. Dicho árbol es sagrado para los hijos de la tierra del faisán y del venado, su sombra los acoge bajos sus ramas, pero pobre de aquel que le tenga confianza absoluta.
Cuenta la leyenda que en un pueblo vivían dos mujeres, una de ellas era Xkeban, apodo que quiere decir prostituta, mujer mala o dada al amor ilícito; la gente decía que estaba enferma de amor y de pasión, que todo lo que deseaba hacer en su vida era entregar su cuerpo y belleza, con los cuáles se deleitaban todos los mancebos que se cruzaban en su camino. El verdadero nombre de esta mujer de cascos ligeros era Xtabay.
Muy cerca vivía otra mujer llamada Utz – Colel, que quiere decir “Mujer buena, mujer decente y limpia”. Tenía una casa bien hecha, limpia y arreglada, y como era suponerse, era muy querida en todo el pueblo; y a diferencia de su vecina, era toda una poseedora de virtudes, pues nunca se le había conocido que tuviera algún desliz o que hiciera algo que resultara vergonzoso, ni siquiera levantaba la vista para ver a un hombre.
No podía ser malo en Xtabay, ya que a pesar de tener ese defecto que le había creado muy mala fama; por el otro lado, tenía un corazón tan grande que no le cabía en el pecho, pues esa infinita bondad que poseía la hacía socorrer al más necesitado y rescatar a los animalitos en desgracia. Su deseo de ayudar al prójimo la llevaba a recorrer poblados muy apartados para poder auxiliar a los enfermos; incluso llegaba a despojarse de las joyas que le regalaban sus galanes y sus finas vestiduras para cubrir la desnudez de los desamparados. Nunca se supo que esta buena mujer alzara la cabeza en tono altivo; nunca levantó la voz por las críticas que le bombardeaba todo el tiempo la gente.
La virtuosa y perfecta Utz – Colel, a la que tanto admiraba el pueblo, era todo lo contrario a su vecina: fría, orgullosa, dura de corazón, nunca socorría al enfermo y sentía repugnancia por el pobre.
Todo marchaba con normalidad, hasta que un día los maledicentes vecinos se dieron cuenta de que la Xtabay no salía de su casa, y creyeron que andaba por algún pueblo ofreciendo su cuerpo y sus indignas pasiones, situación que los puso contentos de descansar de su desagradable presencia. Los días pasaron y la mujer no se dejaba ver, pero sucedió que un día en el pueblo se esparció un delicioso aroma a flores, un exquisito y delicado perfume. Nadie sabía de donde podía provenir ese olor tan grato, así que todos se dieron a la tarea de buscar el punto de origen, el cual resultó ser nada menos que ¡la pecadora Xtabay!, quien fue encontrada muerta en su casa.
Lo curioso del hallazgo fue que no se encontraba sola, pues estaba acompañada de varios animales que cuidaban su cuerpo, del cual brotaba aquel delicioso aroma que envolvía al pueblo entero.
Como en todas las épocas se ha dado, no podía faltar la envidiosa de Utz – Colel, quien consideró que aquello eran puras mentiras y quiso ir comprobarlo con sus propios ojos a la casa de la prostituta; le parecía inconcebible que de un cuerpo tan sucio como el de Xtabay debía emanar un olor asqueroso y repugnante, imposible de soportar; y que si el aroma era agradable, entonces no podía ser más que obra del dios del mal. Al ver que todo lo dicho era cierto, estalló en santa ira y dijo: “Si de un cuerpo tan impuro como el de esta mujer se desprende tal aroma, entonces cuando yo muera, la fragancia que emanaré será mucho más exquisita y aromática”.
Como Xtabay no tenía a nadie, por lástima y compasión, un grupo de personas de la comunidad decidieron  enterrarla como era debido. Cuenta la leyenda que al día siguiente de que fue celebrado el funeral, de su tumba brotaron flores aromáticas y hermosas; después las tierras se  tapizaron de estas plantas  que eran desconocidas en el Mayab. Desde entonces, el lugar donde yacía sepultada Xtabay, estuvo lleno de aquellas hermosas flores.
¿Qué creen? Al poco tiempo muere la envidiosa Utz – Colel, y a su entierro acudió el pueblo entero, pues recordemos que siempre había admirado sus virtudes, su honestidad y su virginidad. Fue enterrada con muchas lágrimas y tristeza. La gente recordó las palabras de la muerta, sobre el olor delicioso, que según ella emanaría su cadáver.
Entonces todos se dieron a la tarea de esperar que sus restos despidieran un aroma mejor que el de Xtabay, pero para el asombro de todos los que la creyeron buena y recta, comprobaron que al poco tiempo de ser sepultada comenzó a salir de la tierra floja todavía, un hedor insoportable típico de todo cadáver en descomposición. La gente se retiró asombrada.
En la tradición maya cuentan la historia de que la florecilla que naciera de la pecadora Xkeben, es la  que hoy conocemos como Xtabentún, que es una bella y humilde flor, que crece de forma silvestre en cercas y caminos, entre las hojas del agave. De esta plantita de hace una bebida alcohólica de agradable y dulce sabor, como lo sería el amor de Xtabay.
En cambio Tzacam, como se le conoce a un cactus lleno de espinas con una florecilla sin aroma, que nació en la tumba de Utz – Colel, a veces despide un olor desagradable, como el carácter  y la falsa virtud de la mujer.
Y más bien, no es que la Xtabay sea una mujer mala que seduce a los hombres para luego darles muerte, más bien es la envidia de Utz – Colel que todavía ronda por aquellos lugares. Dicen los antiguos mayas que tal vez podría ser alguna de las tantas mujeres vírgenes que fueron sacrificadas en el cenote sagrado, pero la Xtabay jamás.
Hasta aquí llega esta hermosa leyenda que los antiguos mayas han pasado a sus descendientes, desde que se establecieron los primeros habitantes del Mayab, hasta la época acual. No dejemos que este tipo de leyendas que dejaron  nuestros antepasados se pierdan para siempre.

domingo, 10 de junio de 2012

Las Siete Profecías Mayas


En México existieron muchas civilizaciones que dejaron una huella imborrable en la historia, fueron muy prósperas y poderosas, poseían conocimientos de la naturaleza que los rodeaba para poder sanar, con grandes conocimientos astronómicos, entre muchas otras virtudes que no acabaríamos de mencionar. Pero así como logaron dejar huella de su paso por este mundo, así de manera misteriosa muchas desaparecieron para dejarnos la incógnita de que pudo haber pasado; también su legado que podemos ver en in situ, en libros de historia, o en los museos.
La civilización maya fue  una de las más poderosas del mundo antiguo, teniendo como territorio la zona sur de la república mexicana y otros países: Tabasco, Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Chiapas, de ahí nos saltamos a Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador. La desaparición de sus habitantes todavía sigue siendo un misterio, pero existen varias teorías formuladas por los expertos; estas las trataremos a profundidad más adelante en las siguientes semanas.
El tiempo transcurrió y las ciudades mayas fueron devoradas por la selva, hasta que exploradores, algunos en busca de fortuna (saqueo), otros de aventura y otros más siguiendo los tumores que corrían entre la población, que hablaban sobre ciudades perdidas; hicieron los descubrimientos asombrosos de aquellas ciudades.
Empezaron a surgir expertos en todo lo que a mayas se refería, por lo que sus códices pudieron ser traducidos y descubiertas muchas cosas interesantes, entre ellas las Profecías  y su manera meticulosa de medir el tiempo, por lo que también son  conocidos como los “Señores del tiempo”, ya que su vida la regían en base a este, los ciclos naturales eran la piedra angular de sus calendarios.

PRIMER PROFECÍA
Esta nos dice que el mundo tal y como lo conocemos, entrará en un etapa en que sufrirá muchos y grandes cambios, marcando el año 2012 el término del Gran Ciclo de 5,125 años, que inició en el 3113 a. C. El sistema solar recibirá un rayo sincronizador en el centro de la galaxia, el cuál le pondrá fin al materialismo en el que vivimos hoy; pero antes de que llegue la fechas señalada, la humanidad tendrá que decidir si desaparecerá como especie depredadora del planeta, o evolucionar hacía una nueva era de integración con el universo.
La profecía también nos habla de que el miedo llegará a su fin, estableciendo que la etapa de grandes cambios será vivida por la humanidad para entender cómo funciona nuestro universo, y así poder evolucionar hacia un nivel superior.
El tiempo del no tiempo, es un lapso de tiempo que abarca un periodo de 20  años previos al 2012. Durante estos años, la raza humana entró en lo que se los mayas denominan “El Gran Salón de los Espejos”, ya que es cuando nos enfrentamos a nosotros mismos, analizándonos concienzudamente, teniendo una oportunidad de cambio al alcance de nuestra mano.

SEGUNDA PROFECÍA
Nos señala sobre el eclipse ocurrido de Sol ocurrido el 11de agosto de 1999, momento crucial, en que la alineación de cruz cósmica con su centro en la Tierra, acelera los procesos de transformación de nuestro mundo.
Nos dice que estamos en una etapa de transición para una nueva forma de percibir el universo, y que a partir de esta fecha, el poder de la naturaleza actuaría como catalizador en una serie de cambios acelerados de gran magnitud; habrá cambios físicos en el la Tierra y el Sol, lo que tendrá como consecuencia el cambio psicológico de la gente. Pero señala que si la mayoría de nosotros se logra sincronizar con la naturaleza, se podrán neutralizar los cambios que se describen en las siguientes predicciones.

TERCERA PROFECÍA
Nos dice que habrá una ola de calor que provocará un aumento en la temperatura del planeta, lo que tendrá como consecuencia las alteraciones climáticas y sociales de gran trascendencia. Los mayas nos explican que es estos factores se deben a las actividades realizadas por el hombre, las cuáles no tienen sincronía alguna con la naturaleza y manejo ecológico; y otros se deben al Sol, pues el incremento de su actividad hace que su radiación sea más agresiva.

CUARTA PROFECÍA
El aumento de la temperatura en nuestro planeta, provocará el derretimiento de los polos. Como hemos podido ver en distintos medios de comunicación, la protección de la Tierra, conocida como capa de ozono, se ha ido adelgazando, teniendo como consecuencia el paso de las agresivas radiaciones solares; esto también ha producido las alteraciones en el clima, el aumento de temperatura en el mar y como se mencionó anteriormente, el derretimiento de los polos.

QUINTA PROFECÍA
Los sistemas encargados de organizar la sociedad, tendrán serios problemas a nivel económico, y el trueque será un recurso que pasará a desplazar el dinero como medio de intercambio. Según los mayas, la economía del hombre moderno está basada en principios de agresión, que resultan incompatibles con los tiempos que están por venir. Los sistemas de comunicación tan novedosos con los que cuenta la humanidad, colapsarán con el aumento de la actividad solar, al igual que los satélites.
Los cimientos de miedo sobre los que ha sido levantada nuestra sociedad, sufrirán una transformación junto con el planeta, para así dar paso a una nueva armonía. La mente evolucionada se convertirá en una herramienta importantísima para la  comunicación. Los sistemas religiosos tampoco se salvarán, ya que estos también entrarán en crisis, surgiendo de aquí un solo camino espiritual para la humanidad, dejando a un lado a todos los dioses que infunden temor.

SEXTA PROFECÍA
Nos advierte sobre la visita de un comenta que pondrá en peligro la existencia de la humanidad, situación que también fue vaticinada por otras culturas y religiones. Para los mayas los comentas eran representantes de grandes cambios; los consideraban unos poderosos generadores de transformación, permitiendo la evolución de la conciencia.
Según las profecías, las probabilidades de que el cometa impacte contra la Tierra son muy altas; pero podría ocurrir el caso contrario, si una acción psíquica conjunta de las mentes humanas logre desviar si trayectoria.
Los mayas dicen que debemos de comprender los ritmos de la naturaleza, para así podernos sincronizar con el universo. Si la conciencia humana se une rebasando toda frontera, cooperando profundamente, los procesos no serán tan traumáticos.

SÉPTIMA PROFECÍA
Nos dice sobre el posible nacimiento de una nueva conciencia. En los trece años que han transcurrido desde 1999 hasta 2012, todos los seres humanos tendrán la oportunidad de romper todas sus limitaciones, con la posibilidad de acceder a una armónica forma de ver la vida en sociedad y entendiendo la realidad más allá de sus sentidos.
La luz que se emitirá desde el centro de la galaxia sincronizará a todos los seres vivos, brindando una nueva realidad; el sistema solar saldrá de la noche para entrar al amanecer de la galaxia.
La mente del hombre evolucionará; esto quiere decir que  quienes eleven su energía vital  vibrarán más alto, por lo que tendrán la posibilidad de comunicarse a través del pensamiento. Habrá un gobierno mundial en armonía con los seres más sabios y evolucionados del planeta: es muy alta la probabilidad de que se diluya en concepto de nacionalidad.