Mostrando entradas con la etiqueta Historia prehispánica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia prehispánica. Mostrar todas las entradas

domingo, 31 de enero de 2016

Poesía Indígena

Canto de la Mujer Serpiente (Cihuacóatl)
El Águila, el Águila Quilaztli, la pintada con sangre de serpientes,
cuyo penacho es de plumas de águila,
el Sabino de los de Chalma, la de Colhuacan.

Ah, el sostén de nuestro alimento, el maíz, en el campo divino:
el bastón de sonajas en su bastón.

Espina, espina tengo en la mano:
espina tengo en la mano, en el campo divino:
el bastón de sonajas en su bastón.

Escoba tengo en la mano, en el campo divino:
el bastón de sonajas es su bastón.

Trece-Águilas, nuestra madre, la reina de los de Chalma,
con la coa de cactus labra para mí la sementera:
ella es un prodigio: mi hijo Mixcoatl.

Nuestra madre, la Guerrera; nuestra madre, la Guerrera,
el Ciervo de Colhuacan , ya está aderezado con plumas.

Ah, ya salió el sol: sazonado el grito de guerra;
ya salió el sol: sazonado el grito de guerra.
¡Sean arrastrados hombres cautivos: perezca el país entero!
El Ciervo de Colhuacan ya está aderezado con plumas.

Plumas de águila son vuestro aderezo,
oh, el que combate valiente en la guerra,
ese es vuestro aderezo.

Canto del Atamalcualoyan

Mi corazón está brotando flores en la mitad de la noche.

Llego nuestra madre, llegó la diosa Tlazoltéotl.

Nació el Dios del Maíz en Tamoanchan,
en la región de las flores, Una-Flor.

Nació el Dios del Maíz en la región de la lluvia y la niebla,
donde se hacen los hijos de los hombres,
donde se adquieren los peces preciosos.

Lleva a relucir el día, ya va levantarse el alba:
libando están las variadas preciosas aves,
en la región de las flores.

En la tierra te has puesto en pie en la plaza,
oh, el Príncipe Quetzalcóatl.

Haya alegría junto al Árbol Florido, variadas aves preciosas: 
alégrense las variadas aves preciosas.

Oye la palabra de nuestro Dios: oye la palabra del Ave preciosa:
no hay que disparar contra nuestro muerto:
no hay que lanzar el tiro de la cerbatana.

Ah, yo he de traer mis flores:
la flor roja como nuestra carne, la flor blanca y bien oliente,
de allá donde se yergue en las flores.

Juega la pelota, juega la pelota el viejo Xólotl,
en el encantado campo de pelota juega Xólotl,
en un hueco hecho de jade.

Mira, empero, si se coloca el dios-Niño
en la mansión de la noche, en la mansión de la noche.

Oh, Niño, oh Niño: con amarillas plumas tú te atavías:
te colocas en el campo de juego de pelota:
en la mansión de la noche, en la mansión de la noche.

El de Oztoman, el de Oztoman, a quien Xochiquétzal rige,
el que manda en Cholula.

Teme mi corazón, teme mi corazón que aún no venga el
Dios del Maíz.

El de Oztoman, que tiene cangrejos, cuya mercancía son
orejeras de turquesa,
cuya mercancía son pulseras de turquesa.

Dormido, dormido, duerme.
Con la mano he enrollado  aquí a la mujer, yo el dormido.

Canto de Nuestro Señor del Desollado, Bebedor de la Noche (Xippe Totec Yohuallahuana)

Oh bebedor de la noche, ¿porque ahora te disfrazas?
Ponte tu ropaje de oro, revístete de la lluvia.

Oh mi Dios, dádiva de piedras preciosas tu agua,
al bajar sobre los acueductos, trueca en plumas de quetzal al sabino.
La preciosa serpiente de fuego al fin me dejó.

No vaya yo a perecer, yo la tierna mata del maíz:
mi corazón es cual esmeralda: he de ver el oro.
Mi corazón se refrigerará: el hombre madurará,
habrá nacido el caudillo de la guerra.

Oh mi dios, haya abundancia de maíz:
la tierna mata de maíz se estremece ante ti,
tiene fija en ti la vista hacia tus montañas, te adora.

Mi corazón se refrigerará: el hombre madurará,
habrá nacido el caudillo de la guerra.

Canto de Siete- Serpientes (Chicomecóatl)

Oh, Siete- Mazorcas, levántate, despierta,
¿qué, tú, nuestra madre, has de dejarnos huérfanos,d
has de partir a tu mansión, la morada de Tláloc?

¡Levántate, despierta!
¿Qué, tú, nuestra madre, has de dejarnos huérfanos,
has de partir a tu mansión, la morada de Tláloc? 

domingo, 9 de noviembre de 2014

Etapas constructivas del Templo Mayor

Etapa III
Aquí podremos observar un drenaje hecho de tabiques, que data del año de 1900; durante su construcción se destruyó en un diámetro de 2 metros todas las etapas constructivas del templo y se encontraba debajo de la calle de Santa Teresa, que hoy conocemos como Guatemala. Es como un túnel de tiempo, que nos lleva a descubrir las diversas etapas del recinto. Una de ellas  destaca particularmente, pues se aprecian algunas copias de esculturas reclinadas sobre la escalinata del lado de Huitzilopochtli. Los originales se pueden visitar en el interior del museo. Al parecer representan a los centzohuitznahuas o 400 sureños, contra los que lucha Huitzilopochtli.
Cabe aclarar, que aquí nos relatan los viejos mitos como el de la diosa de la tierra, Coatlicue, quien hacía penitencia en su adoratorio cerca de Tula, cuando vio un plumón de algodón que tomó el guardó en su seno; de manera instantánea quede embarazada. Cuando sus otros hijos, los surianos y Coyolxauhqui, se enteraron de lo ocurrido, acordaron ir al cerro de Coatépec (Cerro de la Serpiente) para matar a su madre por aquel misterioso embarazo. Se preparan para la guerra y se ponen en marcha. Cuando iba subiendo por la ladera del cerro, nace Huitzilopochtli, dios de la guerra, quien ataca a sus hermanos, los separa y a Coyolxauhqui la captura, la decapita y arroja el cuerpo desde lo alto del cerro, el cual al caer se va desmembrando. De esta forma como se le representa a la diosa: muerta y mutilada después del combate.
Por medio de este mito, los aztecas justifican sus guerras de conquista, pues debe seguir el camino que el dios siguió desde su nacimiento: combatir al enemigo. Sin embargo, el mito se ha interpretado como la lucha entre los poderes diurnos, presentes en el dios solar Huitzilopochtli, y los poderes nocturnos, propios de la Luna, representada como Coyolxauhqui. Entonces los sureños serán las estrellas que día con día son dispersadas por el rayo solar, de ahí que el mito hable de la poderosa arma de Huitzilopochtli, la xiuhcóatl o serpiente de fuego, que no se trata de otra cosa, que el rayo matutino que  dispersa las tinieblas de la noche.
Dicha etapa constructiva corresponde al año 1430 aproximadamente, cuando Tenochtitlán era gobernada por Itzcóatl (1427-1440 d. C.). El tlatoani, junto con las ciudades de Texcoco y Tacuba, logró la independencia tenochca  de los tepanecas de Azcapotzalco, a quienes estaban sujetos los mexicas por aquel entonces.

Etapa VI
En nuestro viaje por el tiempo, toca trasladarnos a las etapas posteriores. Ahora nos encontramos en la parte norte del templo, en donde veremos el piso de lajas del recinto ceremonial, que pertenece también a la penúltima etapa constructiva. Llaman poderosamente la atención los tres adoratorios alineados a lo largo de la plataforma; el más cercano está orientado hacia el poniente, mientras que el de en medio está decorado con más de 240 cráneos de piedra.
El que se ubica al oriente, se encuentra ricamente pintado en varios tonos, predominando el rojo; al norte de ellos hay un conjunto del que se destacan dos escaleras, en una de ellas se observan cabezas de águilas en las alfardas. No obstante, en dicha plataforma había otra etapa anterior que fue descubierta; su interior se puede apreciar si nos trasladamos hacia el sitio donde se ubica el enorme techo que protege lo que se ha denominado Recinto de las Águilas o Casa de las Águilas.

domingo, 5 de octubre de 2014

Etapas constructivas del Templo Mayor


Últimas etapas

Lo primero que podemos ver es el empedrado de la gran plaza  o espacio sagrado, que tenía alrededor de 450 m por lado y contaba con 78 edificios en su interior. El empedrado al sur del Templo Mayor corresponde a la penúltima etapa constructiva (alrededor 1500 d. C.). Seguimos avanzando y llegamos a un descanso en donde hay una lápida colonial empotrada en el muro, y muestra la siguiente inscripción: “Estas casas eran de A1° de Ávila Alvarado, vecino de esta ciudad de México, el cual fue condenado a muerte por traidor; fue ejecutada en su persona la sentencia en la plaza pública de esta ciudad; le mandaron derribar estas casas, que fueron las principales de su morada. Año de 15…” Esto hace referencia a la conspiración que protagonizaron algunos hijos de conquistadores para liberarse de España y entronizar como gobernante a Martín Cortés, hijo del conquistador; pero los descubrieron y después de un juicio sumario se les condenó por traidores a la corona. El hijo de Cortés se salvó, pero los demás no tuvieron tanta suerte. Los hermanos Ávila-cuyas casas se ubicaban sobre el Templo Mayor-fueron decapitados en lo que hoy es el Zócalo. Quienes habían sido los autores de la destrucción del templo indígena que se levantaba en aquel sitio, ahora se les daba muerte sus casas eran destruidas; curiosamente, debajo de ella se encontraría en 1978, a la diosa Coyolxauhqui, también decapitada y desmembrada.
Si levantamos la vista, tenemos la plataforma que sostenía el templo, correspondiente a la etapa constructiva IVb, hacia 1470 d. C., es decir, bajo el gobierno del Axayácatl, quien en Tenochtitlán entre 1469 y 1481 d. C. Del empedrado de la plaza se subía a la plataforma por cuatro escalones en cuyos extremos hay serpientes con el cuerpo ondulante. Escalera se ve interrumpida por un pequeño altar llamado de las Ranas, por tener dos de estos anfibios, que son asociados al dios de la lluvia. Sobre la plataforma hay restos de las dos escalinatas que conducían a la parte alta del templo, en donde se ubicaban los adoratorios de Tláloc y Huitzilopochtli; los cuales están separados por alfardas que rematan en cabezas de serpiente, que por fortuna todavía conservan sus colores originales. Se puede apreciar también una copia de la diosa Coyolxauqui, pues la original fue removida y se puede admirar en el museo de sitio.
Debajo del piso de la plataforma fueron encontradas una cantidad considerable de ofrendas; las cuales consisten en un objeto o varios de ellos (algunas tenían más de 300) dedicados en honor del templo y de los dioses en el presentes. Se pueden hallar directamente colocados en el relleno de piedra y lodo que cubría el edificio para construir una nueva etapa, o en cajas de piedra con su tapa o inclusive dentro de cámaras. Los objetos eran colocados de tal manera, tanto en posición horizontal como vertical, pues su carga simbólica era muy específica; dichas ofrendas fueron colocadas en ejes importantes, como la unión de los edificios de Tláloc y Huitzilopochtli, a la mitad de las escaleras, en las esquinas del templo y en las partes medias de éste.

Etapa II

El recorrido conduce a una etapa anterior, de la que se conserva la parte alta del templo con los dos adoratorios. A nuestro lado derecho se puede observar el templo de Huitzilopochtli, y en la entrada del adoratorio la piedra de sacrificios. Algunas urnas fúnebres, encontradas debajo del piso, constituyen las piezas más antiguas halladas en el Templo Mayor.
En nuestro lado izquierdo está el adoratorio de Tláloc, frente a cuyo acceso se localiza la figura de un Chac Mool; los pilares que conforman la entrada se conservan en buenas condiciones y todavía se pueden apreciar los colores originales. Esta etapa se ubica en el año 1390 d. C. por el glifo 2 conejo que se ven el último escalón del lado de Huitzilopochtli, en eje con la piedra de sacrificios antes mencionada.

domingo, 9 de febrero de 2014

Los casamientos en Tenochtitlán


Una vez que era elegida la novia, las ancianas encargadas de llevar a cabo los trámites a favor del pretendiente, acudían hasta  tres veces a solicitarla, llevando regalos; sino cedían en las dos primeras los padres de ella, y si veían con buenos ojos al novio, entonces era aceptado en el tercer intento. Prolijas y largas palabras eran dedicadas a la pareja por parte de los familiares. En el Códice Mendocino podemos encontrar una escena de casamiento, en la cual se pueden ver sentados sobre petates a los novios, sus mantas atadas por un extremo, en tanto que en el fondo del cuarto está un fogón encendido y a cada lado de los novios están los padres. Una vasija con alimentos indica el banquete que se preparaba para esa ocasión, según las posibilidades de las familias. Fray Bernardino de Sahagún se refiere a ese momento así:

"Hecho esto las casamenteras ataban la manta del novio, con el huipilli de la novia, y la suegra de la novia iba y lavaba la boca de su nuera, y ponía tamales en un plato de madera junto a ella, y también un plato con molli, que se llama tlatonilli; luego daba a comer a la novia cuatro bocados, los primeros que comía, después daba otros cuatro al novio, y luego a ambos juntos los metían en una cámara y las casamenteras los echaban en la cama, y cerraban las puertas y dejábanlos a ambos solos."

Resulta fácil imaginarse el banquete con tamales, pavo, mole, chiles, tortillas y a los invitados acudiendo al mismo con regalos, ya fuera a pie o, por el principal medio de transporte, en canoa. Como todos sabemos, en Tenochtitlán había gran cantidad de canales y se han encontrado restos de canoas muy angostas hechas de madera; con ellas no sólo se comunicaban en el interior de la ciudad, sino que miles de ellas atravesaban el lago para llevar productos o transportar personas a las ciudades ribereñas.
Una vez terminadas las ceremonias con que se celebraba el acontecimiento, la pareja vivía aparte de la casa de sus familiares, pero en el calpulli (barrio) al que pertenecían. Allí, la mujer se dedicaba a las labores del hogar, para las cuales había sido educada, en tanto que el hombre atendía el trabajo de su especialidad.



domingo, 11 de agosto de 2013

El Templo Mayor


La leyenda nos cuenta que la gran Tenochtitlan fue fundada en el año de 1325, cuando los mexicas encontraron un águila sobre un nopal devorando una serpiente, señal que había sido anunciada por el dios Huitzilopochtli para que en ese sitio construyeran su cuidad. Ese mismo año aconteció un eclipse de sol, suceso que tenía mucha importancia  para los antiguos mexicanos, pues representaba la lucha entre el astro rey y la luna, por lo cual tenían la necesidad de adaptar esta fecha para la fundación. El combate antes mencionado, lo podemos ver en el mito del enfrentamiento entre el Huitzilopochtli, dios del sol y la guerra, con Coyolzauhqui, deidad lunar, que cobra vida en el Templo Mayor.
Los mexicas ocuparon los islotes que había en medio del lago de Texcoco, pertenecientes al señor de Azcapotzalco, quien les permitió asentarse a cambio del pago de tributos y ayuda para sus conquistas; y apenas les fue autorizado, comenzaron a determinar el espacio sagrado para el templo de sus dioses.
Enormes calzadas unirían a Tenochtitlán con tierra firme: la de Iztapalapa hacia el sur, la de Tepeyac hacia el norte, la de Tacuba hacia el oeste y otra cuarta calzada que se menciona hacia el este. Así, con el paso del tiempo quedarían el Templo Mayor y el recinto ceremonial como centro fundamental y la cuidad la cuidad orientada hacia los rumbos del universo.
El Templo Mayor tuvo por lo menos siete etapas de construcción que lo agrandaron por sus cuatro lados, además de otras pequeñas ampliaciones;  se encuentra orientado al poniente y cuenta con una enorme plataforma que le sirve como base, sobre la que se levantan sus cuatro cuerpos superpuestos y los adoratorios en la parte alta, uno de dicado a Huitzilopochtli y el otro a Tláloc, dios del agua y la fertilidad. Estas dos deidades representan los dos aspectos que eran pilares dela economía mexica: por un lado la guerra de la conquista, y por el otro la producción agrícola.
Cuando los españoles llegaron, el Templo Mayor tenía poco más de ochenta metros de cada lado y cincuenta metros de altura; pero cuando fue la caída de Tenochtitlán el 13 de agosto de 1521, este recinto fue destruido, conservándose solo partes de las etapas anteriores, esta destrucción fue inevitable porque el Templo Mayor representaba la cosmovisión mexica, es decir, a través de este se podía subir  a los niveles celestes o bajar al inframundo; de ahí partían los cuatro rumbos del universo.

¿Cómo vemos el Templo Mayor en nuestros días?
Lo primero que  podemos ver es el empedrado de la gran plaza, que contaba con quinientos metros por lado, donde se dice que había hasta setenta y ocho edificios; este empedrado corresponde a la penúltima etapa de construcción, que data de  año 1500 d. C. Si seguimos avanzando, podremos encontrar la plataforma que sostenía al templo, correspondiente a la etapa constructiva IVb, fechada en el año de 1470 d.C., época en la que gobernaba Axayácatl. A la plataforma se podía subir por cuatro escalones, en cuyos extremos hay serpientes con el cuerpo ondulante; la escalera es interrumpida por un pequeño altar conocido como de las ranas, animales asociados al dios de la lluvia.
Ahora vamos a fijar nuestra vista en la plataforma, donde podemos observar los restos de dos escalinatas que conducían a la parte alta del templo, en donde se encontraban los adoratorios de Tláloc y Huitzilopochtli. Se encuentran separadas por  alfardas rematadas con cabezas de serpientes, que todavía conservan sus colores originales. Debajo de la plataforma se han encontrado ofrendas numerosas ofrendas, que eran acomodadas de una manera determinada, debido a que tenían un significado y simbolismo específicos; además estas ofrendas fueron colocadas en ejes importantes, como en la unión de los edificios de Tláloc y Huitzilopochtli, también en la mitad de las escaleras, en las esquinas del templo, así como sus partes medias.
También fue construido un drenaje hecho de tabiques en el año 1900, que nos conduce a diversas etapas del lugar; se pueden apreciar réplicas de esculturas reclinadas sobre las escalinatas del lado de Huitzilopochtli, esta etapa de construcción data del año 1430 aproximadamente, cuando Tenochtitlán era gobernada por Itzcóatl. Cabe destacar, que las piezas originales podemos admirarlas en el Museo.
Este recorrido nos lleva a una etapa anterior, de la que se conservó la parte alta del templo con sus dos adoratorios, a la derecha el de Huitzilopochtli con la piedra de sacrificios frente a él, y a la izquierda podemos ver el adoratorio de Tláloc con la figura del Chac – mool en el frente; los pilares de la entrada se conservan en buenas condiciones y todavía se pueden apreciar los colores originales, esta etapa se encuentra ubicada en el año 1390 d. C., por el glifo “Dos conejo” que se puede ver en el último escalón del lado que da a Huitzilopochtli, en eje con la piedra de sacrificios.
Ahora dirigimos nuestros pasos a la parte norte del templo, donde encontramos tres adoratorios alineados a lo largo de la plataforma, el más cercano a nosotros está orientado al poniente, el de en medio está decorado con más de 240 cráneos de piedra, el adoratorio ubicado al fondo está pintado en varios tonos, teniendo como color principal el rojo. Al norte de estas estructuras, hay una plataforma con dos escaleras, en donde podemos ver en una de ellas cabezas de águilas en las alfardas.
Esta plataforma tenía otra etapa anterior que no pudo ser excavada; pero si nos metemos a explorar el interior en donde se encuentra el techo que protege el área que hoy conocemos como “Recinto de las Águilas” o “Casa de las Águilas”, que fue construido durante la etapa V del Templo Mayor (1480 d. C.); sobre este fue colocado otra etapa constructiva, de la que se puede ver el basamento y dos escaleras que permitían acceder a su interior.
La etapa anterior se pudo excavar, que consta de un vestíbulo en forma de L con restos de pilares; uno de los accesos a su interior muestra banquetas policromadas con representaciones de guerreros en procesión, sobre estas y a ambos lados dela puerta fueron encontradas dos hermosas figuras de barro de caballeros águilas casi de tamaño natural. El acceso conduce a una habitación alargada que también posee banquetas; un pasillo estrecho conduce a otro patio en donde se pueden apreciar los arranques de cuatro pilares que sostenían el techo y un pequeño patio interior, en los extremos norte y sur hay dos habitaciones más.
Cabe destacar  el decorado que se encuentra en el muro externo del cuarto norte, que consiste en una flor con cuatro pétalos labrados en piedra; en el interior de este aposento se pueden ver las banquetas con los guerreros que rematan en el altar saliente que muestra un zacatapalloli o bola de heno, en donde eran encajadas las espinas para el autosacrificio, frente a este fueron encontrados dos braseros de cerámica.
El vestíbulo de acceso antes mencionado, tiene otra puerta hacia el norte que también conduce a otras habitaciones; sobre la banqueta y flanqueando la entrada se encontraron dos figuras de barro  del dios Mictlantecuhtli, señor del inframundo.
De acuerdo a los arduos estudios que se le han hecho a la “Casa de las Águilas”, dicen que al parecer se trataba de un conjunto que era utilizado para ciertas ceremonias, ya que en su interior fueron detectados restos de componentes de sangre y posiblemente de pulque; al parecer en ese sitio el tlatoani o gobernante llevaba a cabo el ritual de salir por la puerta poniente, justo donde se encuentran los guerreros águila, y seguía el camino del sol. El vestíbulo le conducía hacia la puerta norte con las figuras de Mictlantecuhtli, donde habitan los muertos del Mictlan, recordemos que el norte era considerado el rumbo de los muertos, el mictlampa; de este modo el recorrido se hacía desde el sol hasta el ocaso.


Ahora si nos vamos hacia la parte posterior del Templo Mayor volveremos a encontrar el mismo piso de lajas, limitado hacia el norte por estas escalinatas y muros que conformaban la plataforma que circundaba todo el recinto ceremonial.

domingo, 15 de abril de 2012

Vestigios prehispánicos en el Colegio de Cristo (Donceles Número 99)


A fines de 1986 se comenzaron los trabajos de rescate en el que hoy conocemos como el Museo de la Caricatura. Mientras se llevaban a cabo estos trabajos, los arqueólogos descubrieron parte de lo que había pertenecido al Templo Mayor de Tenochtitlán, entre las que destacan una estructura con dos etapas constructivas que datan del periodo de 1499 a 1512 aproximadamente; el edificio es de forma cuadrangular  con sillares labrados, los cuáles fueron usados algunos de estos para levantar el edificio colonial, pues el inicio del muro se puede apreciar la cabeza de un cipactli (cocodrilo) labrada en piedra. Otro hallazgo  es el de un muro de considerables dimensiones que abarca de oriente a poniente, con sillares de piedra recubiertos de cal, que perteneció a una de las últimas etapas constructivas aztecas (1512 – 1520); debajo de dicho muro se encontraron piedras de tepetate como relleno y un graffiti en una piedra.
Si continuamos descendiendo más, podremos encontrar una esquina piramidal en talud construida con lajillas recubiertas de estuco, todo esto perteneciente a etapas anteriores; los expertos creen que esto corresponde a la inundación  acontecida durante el gobierno de Ahuízotl (1486 – 1502), esto debido a errores de cálculo para controlar el flujo de aguas en el lago, según los relatos fray Diego Durán, quien nos cuenta que soberano mexica mandó traer agua desde Churubusco para nivelar el lago, pero el problema surgió cuando al entrar el vital líquido, produjo una gran inundación que cubrió muchos de los edificios y hubo que construirlos de nuevo.
En otra parte de inmueble podremos apreciar un piso empedrado del siglo XVI, y debajo varios pisos de tierra cubiertos con enlucido de cal, todo en su totalidad prehispánico. También se descubrieron dos clavos de en forma de un cráneo, uno de andesita y otro de tezontle, éste último con su enlucido de cal en perfecto estado de conservación. Otro descubrimiento importante fue el de una cabeza de serpiente Océlotl en el interior del relleno que era de apoyo a una pilastra; esta pieza es del último periodo escultórico azteca, pues el manejo del tallado así lo indica. Esto lo podemos observar en el labrado de la parte inferior de la piedra, detalle que expresa la creencia de que los artistas no solo esculpían para los humanos, sino también para los dioses; también fue encontrada una pieza relacionada, que fue una maqueta de tezontle de aproximadamente 5cm de alto por 1cm de ancho, que parece ser la representación completa de la cabeza de serpiente.

domingo, 19 de febrero de 2012

Los nahuales


Todos alguna vez hemos escuchado hablar de estas criaturas, pero seguramente nunca nos hemos preguntado ¿cuál fue su origen? ¿Desde qué época existieron?
Nahuatl y el plural antiguo de Nanahuatl, son palabras con las que fueron conocidas todas las tribus que hablaban el idioma mexicano, originándose de estas el nombre de las siete naciones Nahuatlacas, que podemos encontrar mencionadas en varias historias y relaciones de México.
Durante la época de la conquista el vocablo “Náhuatl” nos hablaba sobre un hombre ladino, que habla bien su lengua; dicha palabra se deriva de Nahualli, que quiere decir, secreto, misterioso, oculto. Durante su origen es aplicado a las tribus del idioma mexicano, porque fueron sus sacerdotes y señores quienes introdujeron en Temoauchan o Chiapas los misterios en los cuales había derramamiento de sangre humana, los cuales venían acompañados de una multitud de supersticiones, todos estos ritos tomarían después del nombre de Nahualismo. Los Nahualtacas ayudados por la superstición, conspiraron durante más de un siglo para la destrucción de la religión y de la dinastía de los Chanes, y el traslado del imperio de Nahuan o Palenque a Tuhla.
Con el paso del tiempo, la expresión Nahualli fue adoptada como sinónimo de brujo, mago, hombre hábil en las ciencias y en las artes, siendo origen del nombre”Nahualista”. Los pueblos entonces derivaron de estar la palabra “Náhuatl”, para nombrar a los hombres del mismo origen y lenguaje que los mexicanos, así también se les asociaba con la magia y hechicería. El vocablo “Náhuatl” todavía es sinónimo de genio o demonio familiar, y el Nahualismo es el tipo de magia que podemos encontrar más comúnmente en la mayor parte de las provincias mexicanas, llegando hasta la República de Guatemala.
Los primeros nahuales fueron antiguos sacerdotes, que oponiéndose a la nueva religión, trataron de conservar las creencias que habían heredado de sus antepasados, ya que ellos las consideraban como una verdad absoluta; bajo este aspecto fueron muy venerados y se atrajeron multitud de creyentes. Estos personajes vivían en lugares apartados y muy lejanos, y se decía que acostumbraban cortarse el pelo como los monjes, con una corona de cabello y el resto se lo quitaban; pero debido a la constancia inquebrantable de los predicadores cristianos, poco a poco fueron desapareciendo hasta tomar otras formas, transformándose en curanderos.
Estas criaturas son animales que viven dentro de un brujo, y se cuenta que cuando cae la noche sale a alimentarse con el alma de alguien, al que la va consumiendo si energía por medio de una enfermedad. También se dice que los nahuales están hechos de aire, y que para materializarse pueden tomar la forma de diversos animales, como tigres, zorros, gatos, perros, entre otros más; además pueden  adoptar la forma de un fenómeno de un fenómeno natural, como el trueno, el viento o bolas de fuego. En muy raras ocasiones pueden llegar a convertirse en seres pequeños de forma humana, se les puede distinguir porque siempre están aviados de negro y ésta característica los hace más fuertes y peligrosos.
Una vez que las criaturas adoptan su forma, comienzan a rondar la morada de su víctima, ya sea escondiéndose o rondando el lugar aparentando ser un animal inofensivo; además se cuenta que los nahuales hace sus reuniones por la noche para acordar quien será el pobre desdichado al que le robarán  su alma.
Siguiendo las instrucciones de un brujo en quien habita ni a quién sirven, salen todas las noches a cumplir su trabajo; deben escuchar todo lo que está a su alrededor ya sea para proteger o castigar, pero sobre todo para comerse el alma de aquel que haya cometido un grave pecado. Cuando es de día, el nahual al permanecer en reposo en el corazón de su dueño.
Este espíritu es adquirido por algunos brujos, ancianos o personas importantes de un poblado; en algunos lugares de Chiapas de repente comenzaron a haber muertes de niños y mujeres, por lo que fue necesario decapitar a los hombres que rebasan los 50 años de edad, ya que los consideraban posibles poseedores de un nahual, y al morir el hombre también lo hacía aquel espíritu.



domingo, 20 de noviembre de 2011

El pasado azteca bajo la ciudad colonial


Los descubrimientos arqueológicos cobraron tal importancia, que han dado interpretaciones más firmes sobre  la monumentalidad de los recintos sagrados de Tenochtitlán, la variedad de materiales utilizados por los antiguos mexicanos, la organización  del trabajo  para las obras públicas, su creatividad técnica  y artística en el área urbana de la arquitectura y escultura.
A lo largo del tiempo, en el Centro Histórico se han hecho muchos trabajos, ya sea de mantenimiento o remodelación, en donde se han encontrado importantes lugares  simbólicos, religiosos y domésticos, y que nos han abierto una puerta hacia  cosas que nunca hubiéramos imaginado; algunos delos lugares que han sido excavados son: Palacio Nacional, Palacio del Arzobispado, Colegio de Cristo, Casa del Apartado, la Catedral, ex Convento de Betlemitas, entre otros más.

Casa del Marques del Apartado
Durante la época prehispánica, este sitio formó parte del recinto ceremonial  de México – Tenochtitlán, y según las crónicas, pertenece al templo de Coateocalli (“diversos dioses”), o el  de Cihuacóatl.
Para la segunda mitad del siglo  XVIII, don José Francisco  de Fagoaga  y Arozqueta, vizconde de San José, entonces Apartador de oro y plata  de la Nueva España, compró una parte del solar de los Acevedo  y encargó al arquitecto valenciano Manuel Tolsá el proyecto de construcción de la casa. En 1881 era propiedad de Cayetano Rubio; 1883 la compró la familia Mier, y en 1886 fue vendida a Manuel Moncada, quien un año más tarde separó una parte de la construcción que registró con el número 9 ½ (Registro Público de Propiedad). A su fallecimiento en 1900, fue adquirida por el gobierno en 220 mil pesos, se llevaron a cabo trabajos de restauración a cargo de capitán de ingenieros Porfirio Díaz hijo.
Durante esa época se encontraron dos piezas arqueológicas de gran importancia en el patio  central: un ocelote y una serpiente, así como las escalinatas de un basamento  prehispánico, excavación que fue encomendada al arqueólogo Leopoldo Batres. Para 1985 fue encontrada otra escultura  de mayor tamaño, sin duda una de las piezas más importantes del arte mexica, que confirma la utilización de aquel sitio como  templo sagrado de Tenochtitlán. 

Betlemitas
Fue una orden religiosa americana, creada en la Cuidad de Santiago de los Caballeros, hoy Antigua Guatemala; en 1653, a instancias del lego franciscano Pedro Joseph  de Betancurt, para alivio de los enfermos convalecientes, asistencia a menesterosos y primera letras a infantes; aprobada por Clemente XI el 3 de abril de 1710. Fundaron una gran cantidad de conventos y hospitales femeninos y masculinos en muchos países americanos, así como también en ciudades coloniales de México.
El proyecto de excavación que se llevó  a cabo en el Centro Histórico, tenía por objetivo llegar hasta el suelo del siglo XVIII, que era el nivel requerido para la restauración, pero durante los trabajos, se pudo apreciar los usos que tuvo el predio a lo largo de todo este tiempo, en donde alguna vez albergó el ex Convento Hospitalario de Betlemitas de la Ciudad de México, desde el siglo XX hasta su última ocupación azteca hacia 1520.
Los hallazgos más importantes que surgieron  fue el hallazgo de una deidad azteca, el Dios del Fuego Xiuhtecuhtli, y otros elementos asociados, como figurillas y varias copas  pulqueras con huesos cremados en el interior; lo más posible es que fuera el área ceremonial de un barrio mexica.

Las investigaciones hechas en el Centro Histórico, además de enriquecer y nutrir de evidencias  a la obra de restauración, es un importante aporte para la arqueología histórica y urbana. La ciudad de México cuenta con muchos ejemplos arquitectónicos relevantes que por la gran cantidad que son, tardarán mucho tiempo en ser investigados a profundidad.
El rescate de información histórica nos permite conocer como era el funcionamiento de la cuidad, cuando existían canales y embarcaciones, las actividades cotidianas; hasta descubrir que siempre entre los habitantes la higiene brillaba por su ausencia, a lo que las autoridades de la época, decidieron  cerrar los canales de navegación  y comercio  que por muchos siglos dieron  vida a la fisonomía de esta antigua ciudad azteca y capital virreinal.

domingo, 16 de octubre de 2011

Vestigios prehispánicos en el Centro Histórico


El Palacio del Arzobispado
(Calle de Moneda número 4)
Este recinto cultural administrado por la Secretaría de Hacienda, podemos encontrar vestigios de la arquitectura prehispánica y la grandeza del Imperio Mexica bajo una construcción meramente colonial. Los restos se tratan de nada menos de lo que ha sido identificado como el templo de Tezcatlipoca, donde también fueron encontradas varias piezas, que son exhibidas en este edificio.
En 1987 el palacio tuvo una intervención arqueológica, en la que fueron abiertos algunas calas y pozos en los corredores del claustro principal, y gracias a estos trabajos fue posible localizar los lados norte y oriente  del basamento prehispánico, así como algunos muros de las primeras construcciones coloniales.
Un año más tarde fueron hechas más excavaciones, pero ahora en la parte central, donde fue descubierta una fuente ovalada  que se puede ver en el segundo patio, pero el hallazgo más importante fue a 2.19 m por debajo del nivel del suelo actual, que fue de un monolito cilíndrico  de basalto de tamaño considerable, que los arqueólogos identificaron como un cuauhxicalli (vaso de águila), totalmente esculpido con la representación de una deidad que se identifica como Tonatiuh, dios del Sol, y en la banda cilíndrica se pueden apreciar escenas  de once pueblos sometidos por los aztecas: Culhuacan, Tenayuca, Xochimilco, Chalco, Acolman, Tepanohuayan, Azcapotzalco, Tlaltelolco, Tonatico, Quiahuistlan o Mixtla y Cotaxtla.
Basados en la información anterior, los arqueólogos  consideran que esta pieza corresponde al periodo de Moctezuma I (1440 – 1469); su peso es de más de 10 toneladas con un diámetro de 224 cm, y la podemos encontrar exhibida en el Museo Nacional de Antropología bajo el nombre oficial de “El cuauhxicalli de Moctezuma”.

El Colegio de Cristo
(Calle de Donceles número 99)
En el año de 1986 se comenzaron los trabajos arqueológicos en lo que hoy conocemos como el Museo de la Caricatura, esto como parte del proceso de restauración del inmueble; esto dio como resultado el hallazgo de una de las edificaciones del Templo Mayor de Tenochtitlán. Uno de los tantos vestigios fue el de una pieza hecha en dos etapas constructivas correspondientes al periodo de 1499 a 1512 aproximadamente. Es un edificio de forma cuadrangular con sillares labrados, algunos de estos fueron usados para levantar el edificio colonial, pues en el inicio del muro se puede apreciar la cabeza de un cipactli (cocodrilo) labrada en piedra; también fue encontrado un muro de dimensiones generosas que va de oriente a poniente, con sillares de piedra y recubrimiento de cal, que pertenece a una de las últimas etapas constructivas aztecas (1512 – 1520); debajo del muro hay relleno de piedra de tepetate y debajo de este, había un graffiti en una piedra.
Yendo hacia abajo, había una esquina piramidal de talud, construida con lajillas recubiertas de estuco de etapas anteriores, se cree que esto corresponde a la inundación acaecida durante el gobierno de Ahuízotl (1486 – 1502), causada por un error en el control de las aguas del lago, según el registro de Fray Diego Durán, quien nos narra que Ahuízotl ordenó traer agua de Churubusco para nivelar el lago, lo que provocó una gran inundación que cubrió muchos de los edificios y hubo que reconstruirlos mejor que antes.
En otra parte del lugar, se puede apreciar un piso empedrado del siglo XVI y debajo de este, varios pisos de tierra recubiertos con enlucido de cal, todo esto de origen prehispánico.
También fueron descubiertos dos clavos en forma de cráneo, uno de andesita y otro de tezontle, este último con su enlucido de cal en perfecto estado de conservación; asimismo, apareció una cabeza de serpiente Océlotl dentro del relleno que servía de apoyo a una pilastra, esta pieza parece ser del último periodo escultórico aztecas, pues el manejo tridimensional lo indica. Las evidencias son claras en el labrado inferior de la piedra, detalle que expresa la creencia  de que los artistas no solo esculpían para los humanos, sino también para los dioses; en este caso en particular, para que los dioses del inframundo  pudiesen ver las representaciones en la parte basal de la escultura. Relacionada con esta pieza, fue encontrada una maqueta de tezontle de aproximadamente 5 cm de alto por 1 cm de ancho, que parece ser la representación completa del a cabeza de serpiente.