domingo, 3 de abril de 2016
El paseo más importante de México: La Alameda
domingo, 24 de mayo de 2015
La calle de Donceles
domingo, 17 de noviembre de 2013
La calle de 5 de mayo
domingo, 22 de septiembre de 2013
Los nombres de las calles a través de la historia
domingo, 4 de marzo de 2012
El Palacio de Chavarría
domingo, 7 de agosto de 2011
La calle de las Escalerillas (Hoy República de Guatemala)
domingo, 24 de julio de 2011
La calle de la Soledad
- Cerca del Parque de la Moneda (entre Correo Mayor y la Academia)
- Estampa de Jesús María (entre Academia y Jesús María)
- Machincuepa (entre Jesús María y Santísima)
- La mencionada de la Alegría, y de Puente de Solano o de la Santa Cruz, a partir de Margil hasta llegar a la Plaza de Santa Cruz y Soledad.
- Norte=> Desde la Plazuela de la Santísima hasta San Lázaro
- Oriente=> Desde el límite del lago hasta la calle que iba a San Ciprián (hoy en día lo ubicamos detrás del Mercado de la Merced)
- Sur=> Desde la calle de San Ciprián hasta el Puente de Curtidores (actual Misioneros a la altura de la Plaza Juan José Baz)
- Poniente=> Desde el Puente de Curtidores hasta la Plazuela de la Santísima (corría por la calle de Talavera hacia el norte); a este territorio se añadieron después el Peñón de los Baños, el Rancho del Tesoro y el rancho de Pacheco o de Balbuena.
lunes, 27 de junio de 2011
La calle de Espíritu Santo
martes, 24 de mayo de 2011
La calle de la Palma
sábado, 2 de abril de 2011
La calle de Jesús María, un lugar lleno de misterio y leyendas

La historia de esta calle tiene sus orígenes desde el siglo XVI, pero en esa época todavía no era construido el convento que le dio el nombre que hasta la fecha conocemos, donde alguna vez estuvieran las monjas concepcionistas. Sacudiéndoles el polvo a los documentos de la época, nos topamos con que se le conocía con el nombre de “calle que va de la Trinidad a San Pablo”, también en otras referencias la encontramos como “calle del Matadero de las Vacas”, esto debido a que conducía a un matadero que se encontraba un poco apartado de los límites del sur de la antigua traza de la ciudad, es muy probable que se ubicase en Fray Servando Teresa de Mier.
Ya para 1530, donde ahora está el tramo de Emiliano Zapata y la Soledad, se encontraba el Hospital del Amor de Dios, que colindaba con los terrenos asignados a Juan Moscoso y al Padre Francisco Martínez. La nomenclatura que tenía la calle en el siglo XIX, se conservó hasta las primeras tres décadas del siglo XX, que fue conservando de épocas anteriores, donde podemos mencionar: de Cuevas (entre San Pablo y Regina), de la Quemada (entre Regina y Mesones), de los Ciegos (entre Mesones y República del Salvador), del Puente de Fierro (entre República del Salvador y República de Uruguay), de la Estampa de la Merced (entre República de Uruguay y Venustiano Carranza – Plaza Alonso García Bravo), del Puente de Jesús María (entre Venustiano Carranza – Plaza Alonso García Bravo y Corregidora), de Jesús María (entre Corregidora y Soledad), Primera de Vanegas (entre Soledad y Emiliano Zapata), Segunda de Vanegas(entre Emiliano Zapata y República de Guatemala).
Sin duda laguna, la construcción más importante y emblemática de esta calle, es el exconvento de Jesús María, del cual su edificación data desde finales del siglo XVI y principios del siglo XVII, remodelado en el siglo XVIII y renovado totalmente en sus fachadas y la decoración interior en 1779 por el arquitecto Antonio González Velázquez, quien fuera director de Arquitectura en la Academia de San Carlos y que diseñase la peculiar y pintoresca decoración floral de las portadas.
Este convento originalmente había sido instalado en otra parte, en unas casas cercanas al Templo de Santa Veracruz, en la esquina del callejón de Santa Veracruz y Mariscala. Con el apoyo económico de don Pedro Tomás Denia y con el objetivo de admitir mujeres que fueran descendientes de los conquistadores que no tenían recursos para pagar una dote; esto nos indica que el convento era muy humilde, esto era ya para el año de 1578. Poco después, siete monjas del convento de la Concepción fueron trasladadas a ese lugar, siendo la primera abadesa Sor Ana de Santamaría.
Después la situación del convento daría un giro radical, pues en el año de 1580 la corona española ofreció su apoyo, a tal grado que paso a ser Convento Real, dotándolo de elevados fondos y sería trasladado a su ubicación actual, terrenos que alguna vez le pertenecieron a Juan Jaramillo, el viudo de Doña Marina o la Malinche. Pero tanta generosidad no era de manera gratuita, había un interés muy poderoso de por medio…. ¿cuál?, vamos a conocerlo: Felipe II había procreado a una hija ilegítima con una de las hermanas del arzobispo de México, Pedro Moya de Contreras, que también fuera virrey, y como Inquisidor Mayor tuvo la tarea de establecer los Tribunales de la Santa Inquisición en estas tierras. Para no hacerles el cuento largo, les platico que la niña en cuestión nació mal de sus facultades mentales, estando loca toda su vida; y para evitar escándalos en la corte, una buena solución fue encerrar a la loquita en el convento de Jesús María. ¿Cómo ven amigos?....
La construcción de la Iglesia comenzó en 1580, terminada en 1597, pero hubo que hacer reparaciones que se terminaron en 1621.
Actualmente es una de las calles con actividad comercial más activas del Centro Histórico, aquí podrás encontrar: las bodegas de telas, las tiendas que venden plásticos, manteles y cortinas para baño, las mercerías y los expendios de hilos y estambres. Si caminas hacia la parte sur, cerca de Mesones, Regina y San Pablo, hallarás tiendas de jarcería (objetos hechos de mimbre), venta de partes y reparación de muñecas, sombrererías, tienda de disfraces y máscaras. Si encaminas tus pasos hacia el local marcado con el número 112, podrás encontrar una tienda especializada en la venta de papel picado, llamada La Zamora, que fue fundada en 1860.
Si deseas conocer más a fondo la calle de Jesús María, te recomiendo el libro de Antonio García Cubas, titulado El Libro de mis Recuerdos, editado por vez primera en 1904.
sábado, 19 de marzo de 2011
La calle de Correo Mayor
- Del Indio Triste (se encuentra ubicada entre las calles de Guatemala y Moneda)
- Del puente del Correo Mayor o del Parque de la Moneda (se encuentra entre Moneda y Venustiano Carranza)
- De la Estampa de Balvanera (entre Venustiano Carranza y Uruguay)
- Del Puente de Balvanera (ubicado entre Uruguay y Salvador)
- De Olmedo (se encuentra entre Salvador y Mesones)
- De los Migueles ( entre Mesones y Regina
- De San Camilo (entre Regina y San Jerónimo)
domingo, 6 de marzo de 2011
La calle de las Canoas
Las calles van recibiendo sus nombres, de acuerdo a los hechos históricos o leyendas que ahí acontecieran en algún tiempo lejano, y que muchos de ellos todavía se conservan hasta nuestros días; pero desgraciadamente a lo largo de la historia hemos perdido algunos sucesos y aconteceres, los cuáles jamás podremos llegar a saber. Pero afortunadamente muchas historias que han pasado de generación en generación, las podemos disfrutar todavía en nuestros días, como la que les voy a relatar a continuación.
La traza de la cuidad de los antiguos mexicanos podía ser de tres maneras:
- De agua, para que las canoas pudieran circular libremente
- De tierra
- Mitad tierra y mitad agua
Después de la Conquista, se empezó a hacer la traza de la ciudad, donde se marcaban los límites de la española con la indígena; así poco a poco los conquistadores fueron levantando la ciudad de entre las ruinas de la antigua civilización. Para llevar a cabo esta tarea, muchas calles donde corría el agua fueron cegadas, pero hubo una sola que siempre destacó de entre todas las demás, no solo por ser una de las más largas, sino por los nombres que fue adquiriendo a lo largo del tiempo: la Calle de las Canoas.
Esta famosa calle comenzaba su recorrido desde el costado de Palacio Nacional y terminaba en lo que hoy es Eje Central. La calle formaba un canal largo, que empezaba desde el Puente de la Leña, que según nos cuenta Orozco: “Al extender los franciscanos su monasterio cegaron parte de la acequia, resultando el callejón de Dolores, y otro callejón que salía con una acequia para la calle de Zuleta, y que subsistía en 1782”; y después de hacer todo este recorrido, su destino era el Hospital Real.
Durante aquella época no existía la Primera calle de Independencia, y que lo que era el callejón de Dolores, comenzaba desde la esquina de Gante y terminaba hasta el Coliseo, ésta última también fue llamada de la Acequia, lo mismo que todas las cabeceras que seguían hasta el Puente de la Leña; que durante la época de la Conquista era mejor conocido como las Calle de las Canoas. El callejón de Dolores estuvo cerrado en el lado oeste hasta que el convento de San Francisco fue derribado.
Pasó el tiempo y la acequia de la Calle de las Canoas se fue secando, hasta quedar solo tierra firme; primero los Franciscanos contribuyeron cuando construyeron su monasterio, después el primer Conde de Revilla Gigedo, don Juan Francisco de Güemes y Horcasitas, entre 1753 y 1754, mando construir una bóveda desde el Coliseo hasta la Diputación; y por último en septiembre de 1781 durante el virreinato de don Juan Vicente Güemes, segundo Conde de Revilla Gigedo, fue mandado tapar hasta el Colegio de Santos, la cual después sería conocida como de la Acequia.
La Calle de las Canoas, fue llamada así porque durante la época de la conquista cuando fue construido el teatro primitivo, a esa sección se le denominó Coliseo; después este teatro fue demolido y se levantó lo que es el Teatro Principal, después la calle pasaría a llamarse Coliseo Viejo. Las cabeceras siguientes adoptaron otros nombres, como del Refugio, Tlapaleros, Portales de la Diputación y de las Flores, Puente de Palacio, Meleros, Acequia (después de Zaragoza), y Puente de la Leña.
A lo largo de todo lo que era la calle de las Canoas, para atravesar de Sur a Norte, el lugar contaba con varios puentes que después dieron nombre a las calles en cuyas extremidades estuvieran situados; entre los cuales tenemos: los puentes de Espíritu Santo, de Correo Mayor y de Jesús María; y según nos cuentan las crónicas también existieron los puentes del Coliseo Viejo, de la Palma, de los Pregoneros, en la esquina de la Monterilla, y de Palacio,, pues con este último nombre se designó la acera Norte inmediata al Portal de las Flores. El Puente de la Leña corría de oriente a poniente.
Esta es la historia de una de las calles más antiguas del Centro Histórico, o sea, la calle de las Canoas, la cual se le diese nombre, debido a que por ella entraban multitud de canoas llenas de legumbres, frutas y flores, que los indios cultivaban en sus chinampas ni en los jardines circundantes, para de este modo venir a venderlas en plazas y portales, cerca de donde pasaba el canal que recorría la longitud que abarcaba esa calle. Durante los primeros siglos después de la conquista, el tráfico era abundante, principalmente en los días de la Semana Mayor y en especial en el Viernes de Dolores, muy temprano se podían ver infinidad de chalupas cubiertas de toda clase de flores, que se realizaban en grandes cantidades. Esta costumbre dio origen al paseo que se llevaba a cabo en la Vida, antes Puente de Roldán, y que al igual que muchas costumbres mexicanas han ido desapareciendo con el paso del tiempo, debido a la vida tan rápida y agitada que se vive hoy en día en la urbe; pasando a formar parte de los dichos y leyendas populares.
