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domingo, 12 de junio de 2016

Las elecciones de otros tiempos

En aquellos tiempos ya pasados, en que su Majestad del Rey de ambas Españas, la Vieja y la Nueva imperaba en lo absoluto en sus dominios de Europa y de  Indias; en aquellos tiempos en que las hogueras del Santo Oficio de la Inquisición se encendían de cuando en cuando, para achicharrar herejes, aunque no con la frecuencia ni en el número que el espíritu moderno de partido les atribuye; en aquellos tiempos en que la libertad de pensar tenía sólo las válvulas del pasquín o del anónimo, y los autores de libros divinos o profanos para publicarlas necesitaban de licencias que llenaban sus primeras páginas; en aquellos tiempos, el Sufragio Libre se había refugiado en las celdas y en los claustros, como muchas cosas del mundo moral, literario y político.
Pero sucedió con frecuencia que, en las elecciones de prelados en los monasterios de religiosas, y de priores o guardianes en los conventos de frailes, la mansedumbre de aquellas y la humildad de éstos, tornaba se en soberbia insurrección, cuando el inimicus homo, bajo las tocas monjiles o bajo de los sayales frailunos, enroscaba las víboras de la envidia o de la intriga, tentándolas y tentándolos con la diabólica libertad democrática del Sufragio Libre. El odio entre criollos, los nacidos aquí y gachupines, los españoles advenedizos, no intrigaba poco en las elecciones conventuales; pero los criollos pretendiendo ser inferiores en saber, virtud y religión a los españoles y éstos a pesar de ser de la misma raza de sus descendientes, presumían de más talentos, austeros y observantes; y de aquí nacieron los dos partidos, de los cuales resultaban en cada elección facciones al designar cada uno prelado de su respectiva nacionalidad.
Con el fin de remediar el mal, Virreyes hubo que solicitaron del Soberano y del Papa, Cédulas reales y Letras apostólicas, a fin de introducir reformas en las elecciones; y se ordenó que los cargos y puestos de las religiones se alternasen cada tres o cuatro años entre gachupín es y criollos, esto es, que en un trienio y en un cuatrienio gobernarían los españoles en otro los nacidos en esta tierra, y “con su observancia -dice el Marqués de Mancera- disminuyeron aunque no cesaron los inconvenientes”. Más las divisiones o partidos no sólo existieron entre europeos y nacionales, alcanzaron también a las “castas” y con este motivo la antigua Orden de San Francisco, que por contener mayor número de individuos tuvo mayor diversidad de castas, necesito compartir la alternativa en tres clases: entre la de los españoles, la de los criollos y la de los mestizos; significándose en la primera los naturales y profesos en la Península española; en la segunda los hijos del reino de la Nueva España, en nacimiento y hábito, y en la tercera los que habiendo nacido en Europa tomaron el hábito en Indias.
Acudieron, no obstante estas equitativas disposiciones, a medios reprobados los exclusivistas y sucedió que, los nacidos en Indias sólo admitían a sus conterráneos en los conventos para eludir las alternativas; pero sucedió también, que habiendo habido necesidad de traer religiosos peninsulares, por la escasez que había de ellos en el país, luego éstos pretendieron entrar a ejercer los cargos preeminentes. Y de aquí tornaron a encenderse los odios, y volvieron a ser reñidas las elecciones en los conventos, degenerando muchas veces en tremendos motines; propinándose los contendientes, de los bandos o partidos que se formaban -lo mismo entre monjas que entre frailes- insultos y hasta golpes, y resistiéndose los vencidos a prestar obediencia a los que habían sido elegidos. Las crónicas y los diarios de sucesos notables de aquellos tiempos refieren muchos de esos motines, y como muestra citaremos ahora solamente dos de los más típicos.
Cuenta Tomás Gage -fraile dominico que vino a México hacia 1625- que estando él aquí, los religiosos del convento de la Merced se juntaron a capítulo para elegir un Provincial de su Orden. “Habían acudido -dice-los comendadores y padres graves de toda la provincia, pero estaban divididos en facciones, y sus opiniones no se podían conciliar. Se cruzaron los pareceres, siguieron las disputas; de las razones pasaron a las injurias, y de las palabras a las manos; el convento se convirtió en oficina de querellas, y la reunión canónica en motín. Ni se contentaron los reverendos padres con algunos pescozones y puñadas, sino que tiraron de los cuchillos y navajas, cayendo muchos heridos en la refriega. Al cabo fue menester que el virrey mediara con su persona, asistiera al capítulo y pusiera guardias hasta que salió elegido el Provincial”.
Las monjitas no eran menos bravas. Llegaba, por ejemplo, la elección de Abadesa. Al son de campana se reunían en el coro, en la sala capitular o en una capilla del monasterio. Iban desfilando unas en pos de otras la Vicaría, la que fungía de Secretaria, la Maestra de Novicias, las porteras, las provisorias, la sacristanas, las enfermeras, las celadoras y todo el resto menudo de la comunidad que no tenía cargos ni dignidades. Sucedía que la Madre Abadesa quería violar el Sufragio Libre, reeligiéndose o imponiendo candidata de su gusto; y aquí la democrática mansedumbre monjil armaba la gran bronca; y acontecía con frecuencia, lo que sucedió el viernes 30 de septiembre de 1701 -Así nos lo cuenta don Antonio Robles- que “como a las nueve del día, poco más o menos, fue el señor Arzobispo (Ortega y Montañez) en la carroza del provisor, el cual y el canónigo don Rodrigo Flores, fueron acompañándole al Convento de la Concepción, por habérseles dado aviso de que había motín entre las religiosas contra la abadesa, y que la querían matar, como hubiera sucedido si el señor Arzobispo deberá tardar una hora, el cual ha sosiego y compuso con harto trabajo, por estar tan inquietas, que al mismo arzobispo respondían y hablaban con resolución y claridad”.
¡Y todo esto, por el intrigante diablillo del Sufragio Libre, que entonces había entre monjas y frailes y en tiempos más actuales entre partidos políticos, pues vuelve fieras a las gentes más sencillas, humildes y bien intencionadas!

domingo, 27 de diciembre de 2015

Anecdotario político del ayer

Desde la época de Colonia han existido esta clase de burlas hacia las figuras relacionadas con la política, con la diferencia de que antes se hacían de manera clandestina, pues esto acto se consideraba un delito.
A continuación se citan algunas burlas que en distintas épocas, siempre han sido hechas hacía los aspirantes al poder. ¡Que las disfruten!

VIRREY DON MIGUEL LA GRÚA TALAMANCA, MARQUÉS DE BRANCIFORTE
Fue despedido por el pueblo con este pasquín, que refleja el odio que atizó la conducta servil del adulador del Príncipe de la Paz y del Rey Carlos IV.

Aunque el mismo infierno aborte,
Escogido, un condenado,
no podrá ser tan malvado
que te iguale, Branciforte.

Esperamos que en la Corte
lo que mereces te den,
y a Valenzuela también;
interim de tu partida
y de Aranza tu venida,
te damos el parabién.
Sal ya de San Juan de Ulúa,
Talamanca y Ungues fortes,
y por aquí más no aportes,
infamíssimo la Grúa.

Ladrones hay con ganzúa,
con sogas y con escalas,
con puñales y con balas…
¿alguno te ha competido?
¡no! Que ninguno ha tenido
(tu sí) de Godoy las alas.

DE SANTA – ANNA Y SATANÁS SON DE UNA MISMA OPINIÓN


De Santa – Anna y Santanás
son de una misma opinión,
uno azote del infierno
y el otro de la nación.

Muy parecido a Luzbel
es Santa – Ann en su aventura,
éste por fatal criatura,
por ángel soberbio aquel:
a uno venció San Miguel
por soberbio y pertinaz,
y este déspota y audaz
descendió por su imprudencia:
y así es que no hay diferencia
de Santa – Anna a Satanás.

Quiso Santa – Anna imprudente
su gran solio colocar,
en el más alto lugar
más sublime y eminente:
¿Qué más que ser Presidente
de toda esta gran Nación?
más lo arrastró su ambición
a querer ser absoluto,
él y el demonio en lo astuto
son de una misma opinión.

Con sus ardides Santa – Anna
subió sin ningún trabajo:
y luego de un escobazo
cayó como telaraña;
ya la nación mexicana
desconoció su gobierno,
que se vaya ahora al averno,
si aún quiere tener mando,
porque allí lo estará esperando
uno, azote del infierno.

Los dos para descender
un mismo origen tuvieron,
porque ambos ser más quisieron
que el mismo que les dio el ser
a ambos los vino a perder
la soberbia y la traición,
y así son, en conclusión,
de un mismo modo los dos,
un enemigo de Dios
y el otro de la nación.

PAN, PRI Y CIRCO
Inolvidable por borrascosa y divertida fue la sesión de la Cámara de Diputados del 21 de agosto de 1979; y sobre todo animada por el bombardeo de insultos  que entre sí se lanzaron  varios legisladores de los partidos políticos allí representados.
Roberto Blanco Moheno – tildado por otros diputados de corrupto, mercader del anticomunismo, ladrón, calumniador y chantajista –, al subir a la tribuna para contraatacar, dijo:
 –Les confieso que he estado muy nervioso, pero no por miedo a esos señoritos – afirmó a la vez que señalaba a los comunistas – que se parecen al pájaro de las pampas que se llama chingolo – y me perdonan pero así se llama –, que canta en algún lugar pero los huevos los tiene en otro continente.
De los palcos brotaron gritos de “cerdo”, “ladrón”, “reaccionario”, a los que Blanco Moheno respondió también con injurias.
Federico Ling, de Acción Nacional, ocupó la tribuna para  impugnar a Blanco Moheno, al que reprochó no haber efectuado campaña política, alardeando de tener ya el voto del Presidente de la República.
Y expresó:
– ¿Cómo podía Blanco Moheno hacer campaña política, si no tenía tiempo, pues estaba escribiendo su vigésimo tercer libro sobre la corrupción, que sin duda debe contener elementos autobiográficos?
Po su parte, Humberto Pliego, del Partido Popular Socialista, definió a Blanco Moheno como un chaquetero que según conveniencia cambia de trinchera, y que llegó a la Cámara apoyado por el PRI, pese a haber sido un enemigo del Congreso y del partido oficial.
Y en la andada de recriminaciones, Gerardo  Urzeta, del Partido Comunista Mexicano, manifestó:
– Quiero decirle a Roberto Blanco Moheno que los señoritos de la izquierda a quienes él se ha referido, son gente que ha pasado por la cárcel, por la represión, esa represión que Blanco Moheno ha apoyado, esa represión que él ha justificado; y que de ninguna manera tienen los huevos en otra parte, sino precisamente en México.
Y añadió:
– Sería bueno que Blanco Moheno se comprara un espejo de cuerpo entero, para que pueda ver que en todo caso el chingolo es el.
Unzeta leyó después unos párrafos de las memorias de Lázaro Cárdenas, en los que el general denuncia y previene sobre la corrupción del Blanco Moheno.
Cuando Roberto Blanco Moheno volvió a subir a la tribuna, acusó al hijo de Cárdenas, Cuauhtémoc, de haber alterado las memorias de don Lázaro. Y expresó:
– Nadie le ha cantado más a Cárdenas que yo. Nadie. Pero desde que conocí a su familia, soy lazarista, no cardenista. No tengo la culpa de que los grandes hombres suelan tener moralmente enanos por familiares.
Los palcos eran un manicomio. Adversarios y partidarios de Blanco Moheno gritaban improperios contra éste o contra sus impugnadores.
El escándalo llegó al clímax cuando Lázaro Rubio Félix, del PPS, dijo:
– El caso de Blanco Moheno no es un caso político, sino un caso clínico, de psiquiatría.
Un  grupo de esas personas que concurren a los palcos para oír a los diputados y echarles porras a sus favoritos, comentaba la sesión a la salida de la Cámara. Una de ellas afirmó:
– Hace mucho que no me divertía tanto. Hoy estuvo buena como pocas veces la función del circo.


LA ACTUALIDAD

Hoy en día las burlas hacia los políticos se han trasladado a medios como la televisión y el internet, como Política Cero en el canal de Milenio; La Isla Presidencial y  El Planeta de los Monos en internet, donde  a través de una caricatura cargada de ingenio y picardía, nos muestra la actualidad política.
También podemos ver los debates de los candidatos a diferentes puestos populares, junto con sus posteriores mesas redondas en las diferentes televisoras, según el gusta y afiliación política de cada quien. Opciones para informarnos hay muchas, solo debemos escoger la que más nos guste y acomode. 

domingo, 30 de agosto de 2015

Picardías presidenciales

PASAR A MEJOR VIDA

Todo hábil político que se considera con posibilidades presidenciales, evita crearse compromisos innecesarios. El taimadísimo Adolfo Ruiz Cortines, poco antes de que el partido oficial lo nominara candidato a la presidencia de la República, supo “torear” con destreza a los cazadores de oportunidades que veían en él a uno de los posibles elegidos. Y poniendo juegos sus grandes cualidades de actor teatral, al recibir a quienes le manifestaron su interés en apoyarlo, les decía:
- Les agradezco su confianza. Pero otro es el rumbo. ¿Porque no ven mejor a Casas Alemán? Yo ya me siento muy viejo y achacoso como para andar en los trotes de la política.
Algunos políticos le insistieron:
- Anímese, don Adolfo. Nosotros tenemos la seguridad de que usted va a ser la gran sorpresa del PRI.
Debilitada su ronca voz y entristecido el mirar, Ruiz Cortines repuso:
- Ah, qué caray. Sólo porque creo en su discreción, podía confiarles mi certeza de que pronto pasaré a mejor vida.
Los visitantes vieron detrás del escritorio ministerial a un viejecito minado por la edad y las enfermedades. Se retiraron persuadidos de que por allí no soplaban los vientos afortunados.
Cuatro días después, el PRI se pronunció por la candidatura del “viejecito achacoso” al que muchos suponían con un pie en el sepulcro; y quien como por arte de magia se recuperó de sus supuestos males y se irguió sonriente, decidido, lleno de energías.
Los políticos a los que diera a entender, 96 horas antes, que se hallaba en las últimas; haciéndoles torcer equivocadamente el rumbo, se quejaron ante el general Rodolfo Sánchez Taboada, jefe del PRI y organizador de la campaña presidencial:
- ¡Pero si hace apenas cuatro días parecía muy enfermo y nos dijo que pronto pasaré a mejor vida!
Con una sonrisa sarcástica, Sánchez Taboada les dijo:
- Y no les mintió, no sean pendejos. ¿O no les parece una mejor vida a la presidencia de la República?

PRESIDENTE, NO SEMENTAL

Suelen los presidentes interesarse en conocer los chistes que acerca de ello se hacen. En alguna ocasión, Ruiz Cortines le dijo a uno de sus colaboradores:
- Cuénteme con entera franqueza el chiste o chisme referente a mi persona, que más repitan por ahí.
Respondió el colaborador:
- Señor Presidente, ya sabe usted cómo es la gente de habladora. Murmuran que es usted una persona de mucha edad y que, disculpando la expresión, el pito ya no se le para.
Sonrió y movió la cabeza Ruiz Cortines al decir:
- Pues me eligieron para Presidente, no para semental, que nos hagan pendejos.
Y como siempre que proferir alguna mala palabra, don Adolfo agregó la frase con que se disculpaba ante su dignidad presidencial:
- Perdón, investidura.

GOBERNADOR ALFABETIZADO

En un libro de Armando de María y Campos se cuenta que el ex gobernador de Querétaro, Saturnino Osornio -quien fuera mandatario estatal de 1931 a 1935-, fue detenido en Tlalnepantla, Estado de México, bajo el cargo de comerciar con objetos robados.
Al tomarle declaración el agente del Ministerio Público, le preguntó:
- ¿Sabe usted leer y escribir?
- Si sepo. Espacito, pero sepo -contestó Saturnino.
Es evidente que el nivel cultural del exgobernador estaba la misma altura deshonestidad.

DEMOCRACIA TRANSPARENTE

El político campechano Carlos Sansores Pérez asumió la presidencia del PRI en diciembre de 1976. Muy afecto a los términos y las frases que suenen bonito, aunque nada digan, Sansores Pérez inventó la expresión “democracia transparente”, que en 1977 era su orgulloso descubrimiento “ideológico”, y que soltaba a cada paso.
En septiembre de ese año, a la ciudad de Puebla, alguien le preguntó al líder obrero Fidel Velázquez:
- Don Fidel, ¿qué opina usted de la “democracia transparente” de la que habla Carlos Sansores Pérez?
Velázquez respondió:
- Que de tan transparente, ni siquiera puede vérsele.

DIPUTADOS Y ANFETAMINAS

En diciembre de 1977, al terminar el segundo período ordinario del Congreso de la Unión, el diputado priísta Hugo Castro Aranda, demandó:

Es preciso que se impartan a los diputados cursos sobre economía, sociología y otras materias que involucran las iniciativas.

Por su parte, el diputado Jesús Puente Leyva, dijo:

Los diputados que se duermen durante las sesiones padecen de problemas personales. Yo recomiendo a esos legisladores dormilones que tomen anfetaminas para que no hagan el ridículo.

Algún diputado de Acción Nacional comentó a otro diputado del mismo partido:
- Date cuenta de lo que ha dicho el despistado ese. Puente Leyva debe de creerse un legislador muy despierto. Si lo fuera, no se permitiría ciertas intervenciones abusivamente soporíferas, que deben recordar, y para las que no hay anfetaminas que valgan.


FUENTES: ANECDOTARIO MEXICANO. INGENIO Y PICARDÍA. JORGE MEJÍA PRIETO.