El primer mercedario en pisar tierras mexicanas fue Fray Bartolomé de Olmedo; pero ésta orden no se establecería en Nueva España, hasta el último cuarto del siglo XVI. En 1506 se encontraba en pie un pequeño convento en el Barrio de San Lázaro; hacia 1606 compraron las casonas de Guillermo Borondate para construir ahí un templo, cuya construcción empezó el 8 de septiembre de 1602. Este edificio sirvió de Capilla del Tercer Orden, hasta que fue demolido en 1654.
El 30 de octubre de 1679, los mercedarios decidieron reunir a cien vecinos para hacerlos patronos de la iglesia y convento; el 6 julio se reunieron ante un escribano y testigos, Juan de Vera dispuso su entierro y el de su familia en el templo, que a corto plazo habría de comenzarse. Las capillas fueron levantadas y enriquecidas, como la de
los Morenos, adornados con retablos de Tomás Juárez y la de San José, estrenada en 1683.
En 1693, se reunieron los patronos e hicieron una colecta para construir la torre y el claustro. En 1695 se contrató el retablo mayor de la iglesia, obra de Blas de Santa María.
En 1703 el claustro fue inaugurado y unos días después la iglesia. En 1737 se hizo nuevamente el retablo mayor, adornándolo con estípites y, en 1792 Francisco Antonio de Anaya comenzó los colaterales de la nave.
Pero a partir de 1861 comenzó el desastre mayor para éste convento; la biblioteca fue saqueada, destruida la iglesia y el archivo del convento fue quemado.
El 30 de octubre de 1679, los mercedarios decidieron reunir a cien vecinos para hacerlos patronos de la iglesia y convento; el 6 julio se reunieron ante un escribano y testigos, Juan de Vera dispuso su entierro y el de su familia en el templo, que a corto plazo habría de comenzarse. Las capillas fueron levantadas y enriquecidas, como la de
En 1693, se reunieron los patronos e hicieron una colecta para construir la torre y el claustro. En 1695 se contrató el retablo mayor de la iglesia, obra de Blas de Santa María.
En 1703 el claustro fue inaugurado y unos días después la iglesia. En 1737 se hizo nuevamente el retablo mayor, adornándolo con estípites y, en 1792 Francisco Antonio de Anaya comenzó los colaterales de la nave.
Pero a partir de 1861 comenzó el desastre mayor para éste convento; la biblioteca fue saqueada, destruida la iglesia y el archivo del convento fue quemado.
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