Su historia es conocida gracias a Carlos Sigüenza y Góngora, quien da santo y seña de todos los pormenores de éste lugar; la obra en donde se puede encontrar ésta información se titula “Paraíso Occidental”, la cual resulta de alto valor, pues no solo abarca la historia del monasterio, sino también biografías de monjas, algunas terribles y otras divertidas.
Este monasterio fue construido principalmente para conquistadores y españoles pobres. A este convento llegó la hija de Felipe II, la cuál procreó con la hermana de Don Pedro Moya de Contreras, inquisidor, arzobispo y virrey de la Nueva España.
Existe un plano que data del siglo XVIII, el cuál sumado con las descripciones de Sigüenza y algunos documentos de los artistas que participaron en la obra, como Luis Juárez y Pedro Ramírez, permite que tengamos una idea del esplendor que tuvo alguna vez éste conjunto.
A finales del siglo XVIII, José Antonio González Velázquez transformó la iglesia al estilo neoclásico.
A partir de 1861, el tubo convento tuvo múltiples usos: cine, villares y vecindad; y la iglesia fue ocupada como Archivo General de la Defensa.
Actualmente aloja tiendas de muebles, y artículos electrodomésticos; pero a pesar de todo es uno de los conjuntos más completos que se conservan de conventos de monjas hoy en día
En sus terrenos fueron construidas casas; la que se encuentra marcada con el número 23 de Corregidora, perteneció y ahí vivió Ignacio Zaragoza, defensor de la patria en la Batalla de Puebla. Después de su muerte se colocó una placa que decía: “El General Ignacio Zaragoza, vencedor del Ejército extranjero que atacó a Puebla el 5 de mayo de 1862, habitó en ésta Casa”. La casa era de dos pisos, con balcones corridos y flores en los dinteles de las puertas. Tiene dos patios de pobre aspecto, con viviendas alrededor.
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