sábado, 17 de octubre de 2009

Santa Teresa la Antigua y Santa Teresa la Nueva


Doña Manuela Molina, quien profesó bajo el nombre de sor Teresa de Jesús en el convento carmelita de San José, mejor conocido como Santa Teresa la Antigua; a la religiosa le fue heredada una cuantiosa fortuna por parte de su padre. Sor Teresa siempre tuvo la ilusión de construir un convento carmelita en el que pudieran ingresar doncellas de escasos recursos, que no pudieran pagar la dote. La novicia se puso como meta comprar el terreno, para en el mismo edificar el convento y el recinto y dar cuatrocientos pesos anules para su manutención. Los trabajos de construcción comenzaron en 1701 y en 1704, en una ceremonia precedida por el duque de Alburqueque, cuatro religiosas ocuparon la nueva fundación. El templo fue dedicado el 27 de enero de 1915 y fue conocido como Santa Teresa la Nueva, para así poder diferenciarlo del convento de San José.
El visitador español fray Vicente de Santo Tomás, se había apuesto rotundamente a la fundación del convento, argumentando que las monjas criollas abusaban del chocolate; esto propició que las monjas que hacían sus votos de castidad, obediencia, pobreza y clausura perpetua, añadieran uno más: “no beber chocolate, ni ser causa de que otra lo beba”.
El reglamento del convento decía que no debía haber más de 22 monjas recluidas y la vida que llevaban era la más dura de todas órdenes que existían en la época. Las religiosas se dedicaban a elaborar y vender escapularios de la Virgen del Carmen y panes de rosas, muy aceptados en la sociedad virreinal.
Este convento fue muy importante; pero a finales del siglo XIX, el arquitecto Manuel Francisco Álvarez lo transformó en Escuela Normal, demolió muros, arcadas y otras dependencias.
La iglesia fue construida en el siglo XVII, gracias a su patrono, capitán Esteban de Molina Mosquera, que en 1978 hizo la escritura correspondiente, encargándole la obra a Cristóbal de Medina Vargas Machuca, maestro de arquitectura.
Junto a la iglesia se construyó una capilla dedicada al Señor de Santa Teresa, de estilo neoclásico, en la cual intervinieron Patiño Ixtolinque y Ximeno y Planes. La cúpula y las pinturas, fue obra de los maestros de la primera generación de la Academia, pero desapareció con el terremoto de 1845. Tiempo después fue reconstruida por el arquitecto español Lorenzo de la Hidalga y en los años treinta fue convertido en archivo y bodega. Más adelante fue rescatada y restaurada. Actualmente es la Escuela Nacional de Ciegos.

2 comentarios:

cotaxtla dijo...
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Unknown dijo...

Interesante artículo sobre el templo de Santa Catalina de Siena.

Sólo hacer algunas precisiones:
* El 30 de enero de 1942 a la 10 hrs. los CC. Rafael Barragán Álvarez, Inspector de la Dirección General de Bienes Nacionales de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y Juan Berain, Presidente de la Junta Vecinal encargado de la Templo Parroquial de la Ciudad de Muzquiz, del estado de Cohahuila, se reunieron para hacer entrega del "retablo lateral colocado sobre el muro poniente del Templo de Santa Catalina de Sena, para que sea colocado en la Parroquia de Muzquiz"

* El 5 de septiembre de 1941 a las 10:00 hrs. el C. Rafael Barragán Álvarez, Inspector de la Dirección General de Bienes Nacionales de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y el señor Juan Berain, Presidente de la Junat Vecinal encargada del Templo Parroquial de Santa Rosa, de la Ciudad de Muzquiz, se reunieron con el señor Eleazar Z. Pérez encargado del templo de Santa Catalina de Sena para entregar la campana que mide 0.65 centímetros de alto por 0.75 de diámetro.

El retablo frontal fue trasladado de la Iglesia de Santa Catalina de Sena a la de San Francisco donde se encuentra en la actualidad.

Esto para quitar la idea que dichos objetos fueron descuidados y perdidos.

Gracias