Perteneció a la Orden de la Compañía de María, creada por María Ignacia Azlor, nacida en la Hacienda de Patos e hija del Conde de Guara y de la marquesa de San Miguel de Aguayo y Santa Olaya. Al
haber quedado huérfana partió a España para dedicarse a ser una cierva de Dios; años más tarde regresó a Nueva España con 15 religiosas que la acompañaban, para fundar un convento dedicado a la enseñanza de las niñas de la capital. Contando con su cuantiosa herencia compró los terrenos para comenzar la materialización de su sueño.
La obra fue bendecida por el arzobispo don Manuel Rubio y Salinas el 23 de junio de 1754 y cuatro años después fue inaugurado por el siguiente arzobispo de México, don Alonso Núñez de Haro y Peralta, bajo la advocación de la Virgen del Pilar. Oficialmente fue nombrado como convento de Nuestra Señora del Pilar de Religiosas de la Enseñanza y popularmente se le conoció como La Enseñanza.
El convento era de proporciones considerables, pues contaba con 50 celdas, capilla, enfermería, salones de clases y de labor y abarcaba desde las actuales calles de Donceles hasta la de Luis González Obregón al norte. Parte de esas dependencias son hoy ocupadas por el Colegio Nacional.
Las niñas que recibían su formación eran tanto internas como externas, las cuotas que se cobraban eran bajas y muchas veces era gratuito.
Este templo cuenta con disposiciones arquitectónicas diferentes a las de otros conventos. El eje de la nave es perpendicular a la calle y posee una hermosa fachada, donde destaca San José, patrono de Nueva España. Ocupando el lugar principal está la Virgen del Pilar y arriba una representación de la Santísima Trinidad.
El interior del templo sin duda es uno de los más hermosos del Centro; tiene una sola nave con ábside poligonal que alberga un imponente retablo, que fue uno de los más extraordinarios ejemplos del barroco del siglo XVlll. Las rejas que daban a la clausura de las monjas se encuentran a los lados del retablo principal. La nave está cubierta de pequeños retablos, barrocos de excelente calidad y cuenta con series de pinturas sobre la vida de José y de María. También hay que destacar el púlpito y la tribuna.
haber quedado huérfana partió a España para dedicarse a ser una cierva de Dios; años más tarde regresó a Nueva España con 15 religiosas que la acompañaban, para fundar un convento dedicado a la enseñanza de las niñas de la capital. Contando con su cuantiosa herencia compró los terrenos para comenzar la materialización de su sueño.La obra fue bendecida por el arzobispo don Manuel Rubio y Salinas el 23 de junio de 1754 y cuatro años después fue inaugurado por el siguiente arzobispo de México, don Alonso Núñez de Haro y Peralta, bajo la advocación de la Virgen del Pilar. Oficialmente fue nombrado como convento de Nuestra Señora del Pilar de Religiosas de la Enseñanza y popularmente se le conoció como La Enseñanza.
El convento era de proporciones considerables, pues contaba con 50 celdas, capilla, enfermería, salones de clases y de labor y abarcaba desde las actuales calles de Donceles hasta la de Luis González Obregón al norte. Parte de esas dependencias son hoy ocupadas por el Colegio Nacional.
Las niñas que recibían su formación eran tanto internas como externas, las cuotas que se cobraban eran bajas y muchas veces era gratuito.
Este templo cuenta con disposiciones arquitectónicas diferentes a las de otros conventos. El eje de la nave es perpendicular a la calle y posee una hermosa fachada, donde destaca San José, patrono de Nueva España. Ocupando el lugar principal está la Virgen del Pilar y arriba una representación de la Santísima Trinidad.
El interior del templo sin duda es uno de los más hermosos del Centro; tiene una sola nave con ábside poligonal que alberga un imponente retablo, que fue uno de los más extraordinarios ejemplos del barroco del siglo XVlll. Las rejas que daban a la clausura de las monjas se encuentran a los lados del retablo principal. La nave está cubierta de pequeños retablos, barrocos de excelente calidad y cuenta con series de pinturas sobre la vida de José y de María. También hay que destacar el púlpito y la tribuna.
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