El culto a la Virgen de Guadalupe está muy arraigado a la cultura mexicana, pero esta veneración nació debido a las cuatro apariciones, que ocurrieron del 9 al 12 de diciembre de 1531, en el cerro del Tepeyac.
Juan Diego, un indígena náhuatl, bautizado en la fe católica presencio estas apariciones y dio el mensaje de la Virgen a fray Juan de Zumárraga, el cual consistía en erigir un templo dedicado a ella en el lugar donde ocurrieron las apariciones; la “señal milagrosa” del surgimiento de la flores en le Tepeyac, la milagrosa curación del tío de Juan Diego, el cuál se encontraba gravemente enfermo. El milagro que le sucedió al obispo: la impresión de la imagen de la Morenita en la tilma de Juan Diego y por último, los efectos que tuvieron estos acontecimientos en la vida social, religiosa y cultural de México.
El Ayate de Juan Diego Cuauhtlatoatzin
La imagen de la Virgen quedó impresa en una tela de manufactura tosca hecha de fibras de maguey, la cuál era usada por los indígenas para acarrear cosas. Un ayate tenía una confección burda y muy sencilla, que podemos apreciar si observamos el manto donde se encuentra emoresa la Virgen y lógicamente, ningún pintor hubiera usado esta clase de material. La tela tiene una dimensión 1.70 x 1.05m, pero sus medidas originales eran de 2.26 x 1.55m y estaba formado por tres retazos¸ unos fueron descosidos y otros cortados para enmarcar la imagen en vidrio, que fue adquirido en España en 1647.
Durante siglos en famoso ayate paso inadvertido ante los ojos de los científicos, pero fue hasta finales de los años 60, cuando investigadores de todas partes del mundo empezaron a estudiarlo, quedando asombrados ante el significado de su simbología. Uno de los descubrimientos más importantes es el manto de la Virgen.
El manto estrellado
En lado izquierdo podemos encontrar las estrellas circumpolares del Hemisferio Norte: La Osa Mayor, los Lebreles, el Dragón, la Cabellera de Berenice y el Boyero.
En la parte derecha del ayate, los investigadores encontraron la Cruz del Sur, el Centauro, la Hidra, el Lobo, el Escorpión, Libra y Ofiuco.
En la parte interior del lado de la Virgen, hacia la izquierda se encuentran tres estrellas de Tauro que están por desaparecer en el horizonte occidental y hacia el lado derecho se encuentra Sirio.
Las tres estrellas del manto que cubre el pie derecho de la Morena corresponden a Tauro. En la parte de arriba se aprecia un cuadro semejante a la Osa Mayor y en el lado derecho se observa la Cruz del Sur; todas las constelaciones antes mencionadas representan el cielo abierto.
A pesar de esto, la configuración de las constelaciones varían en otros lugares; cuando se integran las regiones del sur y el norte, en el centro se ubican constelaciones muy importantes en la parte superior de la Virgen, enfrente de ella la corona Boreal, a la altura de sus manos encontramos la constelación de Virgo, hacia el oeste la los Gemelos, y en el lugar del ángel la constelación del gigante Orión. Así en el cielo del solsticio de invierno de 1531, aparece la constelación de la Virgen por el este, culmina el León en lo más alto del firmamento y por el este se ocultan el Toro y Orión.
Estudios hechos por la UNAM demuestran que el solsticio ocurrió el 12 de diciembre de 1531 a las 10:40 horas.
Cronología de la dulce mirada de la Morenita
Un día de 1929 un fotógrafo de la antigüa Basílica de Guadalupe llamado Alfonso Marcúe, se encontraba trabajando en el manto de la Virgen y su sorpresa fue grande cuando se percató de que en el ojo derecho se percibía la imagen de un hombre barbado. Al hacer tal descubrimiento decidió analizar meticulosamente las fotos que había tomado. Tiempo después dio aviso a las autoridades de la Basílica de este hallazgo, para lo cuál le ordenaron guardar silencio para esclarecer el descubrimiento.
El 29 de mayo de 1951, Carlos Salinas Chávez realizó un estudio similar, pero en esta ocasión fue el ojo izquierdo; a estos análisis se sumaron los del oculista Rafael Torrija Lavoignet, en 1958, quien sacara este descubrimiento a la luz pública, luego de examinar el lienzo con un potente lente.
También el Dr. José Tonsmann, especialista en imagen digital de IBM hizo un análisis de los ojos de Virgen por computadora y es considerado uno de los principales difusores de este hallazgo.
Juan Diego, un indígena náhuatl, bautizado en la fe católica presencio estas apariciones y dio el mensaje de la Virgen a fray Juan de Zumárraga, el cual consistía en erigir un templo dedicado a ella en el lugar donde ocurrieron las apariciones; la “señal milagrosa” del surgimiento de la flores en le Tepeyac, la milagrosa curación del tío de Juan Diego, el cuál se encontraba gravemente enfermo. El milagro que le sucedió al obispo: la impresión de la imagen de la Morenita en la tilma de Juan Diego y por último, los efectos que tuvieron estos acontecimientos en la vida social, religiosa y cultural de México.
El Ayate de Juan Diego Cuauhtlatoatzin
La imagen de la Virgen quedó impresa en una tela de manufactura tosca hecha de fibras de maguey, la cuál era usada por los indígenas para acarrear cosas. Un ayate tenía una confección burda y muy sencilla, que podemos apreciar si observamos el manto donde se encuentra emoresa la Virgen y lógicamente, ningún pintor hubiera usado esta clase de material. La tela tiene una dimensión 1.70 x 1.05m, pero sus medidas originales eran de 2.26 x 1.55m y estaba formado por tres retazos¸ unos fueron descosidos y otros cortados para enmarcar la imagen en vidrio, que fue adquirido en España en 1647.
Durante siglos en famoso ayate paso inadvertido ante los ojos de los científicos, pero fue hasta finales de los años 60, cuando investigadores de todas partes del mundo empezaron a estudiarlo, quedando asombrados ante el significado de su simbología. Uno de los descubrimientos más importantes es el manto de la Virgen.
El manto estrellado
En lado izquierdo podemos encontrar las estrellas circumpolares del Hemisferio Norte: La Osa Mayor, los Lebreles, el Dragón, la Cabellera de Berenice y el Boyero.

En la parte derecha del ayate, los investigadores encontraron la Cruz del Sur, el Centauro, la Hidra, el Lobo, el Escorpión, Libra y Ofiuco.
En la parte interior del lado de la Virgen, hacia la izquierda se encuentran tres estrellas de Tauro que están por desaparecer en el horizonte occidental y hacia el lado derecho se encuentra Sirio.
Las tres estrellas del manto que cubre el pie derecho de la Morena corresponden a Tauro. En la parte de arriba se aprecia un cuadro semejante a la Osa Mayor y en el lado derecho se observa la Cruz del Sur; todas las constelaciones antes mencionadas representan el cielo abierto.
A pesar de esto, la configuración de las constelaciones varían en otros lugares; cuando se integran las regiones del sur y el norte, en el centro se ubican constelaciones muy importantes en la parte superior de la Virgen, enfrente de ella la corona Boreal, a la altura de sus manos encontramos la constelación de Virgo, hacia el oeste la los Gemelos, y en el lugar del ángel la constelación del gigante Orión. Así en el cielo del solsticio de invierno de 1531, aparece la constelación de la Virgen por el este, culmina el León en lo más alto del firmamento y por el este se ocultan el Toro y Orión.
Estudios hechos por la UNAM demuestran que el solsticio ocurrió el 12 de diciembre de 1531 a las 10:40 horas.
Un día de 1929 un fotógrafo de la antigüa Basílica de Guadalupe llamado Alfonso Marcúe, se encontraba trabajando en el manto de la Virgen y su sorpresa fue grande cuando se percató de que en el ojo derecho se percibía la imagen de un hombre barbado. Al hacer tal descubrimiento decidió analizar meticulosamente las fotos que había tomado. Tiempo después dio aviso a las autoridades de la Basílica de este hallazgo, para lo cuál le ordenaron guardar silencio para esclarecer el descubrimiento.
El 29 de mayo de 1951, Carlos Salinas Chávez realizó un estudio similar, pero en esta ocasión fue el ojo izquierdo; a estos análisis se sumaron los del oculista Rafael Torrija Lavoignet, en 1958, quien sacara este descubrimiento a la luz pública, luego de examinar el lienzo con un potente lente.
También el Dr. José Tonsmann, especialista en imagen digital de IBM hizo un análisis de los ojos de Virgen por computadora y es considerado uno de los principales difusores de este hallazgo.
1 comentario:
Este post me atrajo a este blog, en una noche de insomnio me puse a ver una virgen de guadalupe que tengo en mi recamara, me saltaron las dudas de por que después de 400 años no se ha degradado el manto de ayate.. en fin gracias por esta info de las constelaciones para mi es tan novedosa, en lo que me gustaria ahondar más es en el tema de la corona, Que la a llevado o no la ha llevado ?
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