->Nueve meses que esperó la Virgen María para dar a luz al Salvador.
->Nueve rosarios del novenario que se rezan del 16 al 24 de diciembre.
->Nueve posadas a las que pidieron asilo los Santos Peregrinos para pasar la noche en Belén.
->Nueve días para rememorar la infructuosa solicitud de José y María de su viaje a Nazaret.
Todos estos acontecimientos son recordados con regocijo y solemnidad, la mezcla de la religión mestiza con el paganismo y catolicismo dieron origen a estas festividades que los mexicanos celbramos por el advenimiento del Niño Dios.
Cada se evoca el penoso viaje que realizaron de Nazaret rumbo a Belén, los padres de aquel Mesías, debían participar en el empadronamiento ordenado por el emperador de Roma, César Augusto; y según dicen las Sagradas Escrituras, los peregrinos no encontraron alojamiento por los muchos visitantes.
En tanto, los dolores de María embarazada se hacían cada vez más fuertes y constantes, y José angustiado clamaba: “No seáis inhumanos, /dennos caridad,/que el Dios de los cielos/ os lo premiará. ¡Y que importancia podía tener los premios que el Dios de los cielos daría, si esto lo decía un humilde carpintero?: Todos lo ingnoraron y no le hicieron lugar alguno en su posada, mesón, hogar y hasta les profirieron amenazas de golpizas: “Ya se pueden ir/ y no molestar, /porque si me enfado/ los voy a apalear”.
Conforme avanzaba el tiempo los dolores de María se hicieron insoportables, hasta que un alma caritativa se apiadó de ellos, ofreciendo el lugar de resguardo de sus animales, y José no tuvo más remedio que atender a su mujer en una cueva y ahí nacería Jesús, que aquel hombre vería como suyo, el hijo del Creador que adoptó esa noche del 24 de diciembre.
Como a todos nos gustan los finales felices, en el cántico para pedir posada, los Santos Peregrinos si son recibidos en una casa; son recibidos luego de presentarse una y otra vez como José. En cántico dice así:
“¡Entren Santos Peeeeeereeegrinos…
Peeeeeereeegrinos…
Reciban este rincón,
Que aunque es pobre
Laaa moradaaaa,
Os la doy de corazóóón!”
Las primeras posadas en México
Corría el año del Señor de 1587, cuando las primeras posadas comenzaban a celebrarse las primeras Posadas en México. El convento Alcolman, perteneciente a los agustinos fue uno de los protagonistas de estas primeras celebraciones; y cuenta la leyenda que fue el fraile Diego de Soria quien solicitó un permiso ante la Santa Sede para realizar un novenario cada año del 16 al 24 de diciembre.
En estas fechas los indígenas tenían muy arraigado el culto a Tanalamatl, llamado Atemoztli (descendiente del agua ó del sol) y también conmemoraban el advenimiento de Huitzilopochtil durante el solsticio de invierno, y por consiguiente aumentaban los sacrificios humanos y los rituales paganos que realizaban.
En objetivo de fray Diego era convertir a los naturales del lugar al catolicismo, realizando uno mezcal de las festividades de ambas religiones (sin incluir los sacrificios).
Para el Papa Sixto V no le fue difícil autorizar la celebración del Advenimiento del Niño Jesús por medio de posadas, canciones; los indígenas aceptaron de buena gana estas festividades sacramentales, según dijeron los frailes Bernardino de Sahagún y Pedro de Gante en esta misiva para el rey Felipe III:
“…toda la adoración de ellos a sus dioses era cantar y bailar delante de ellos… y como yo vi esto… Compuse metros (versos rimados) muy solemnes sobre la Ley de Dios y de la Fe , y como nació de la Virgen María, quedando pira y sin mácula; y también diles libreas para pintar en sus mantas para bailar con ellas porque así se usaban entre ellos, conforme a los bailes y los cantares así se vestían de alegría ó de luto ó de victoria…”
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