Fue construida por el rico platero Pedro de Fuentes en el siglo XVI; sin embargo las cosas no se le dieron fácilmente porque tuvo muchas dificultades para legalizar su propiedad y como no lo logró, se la cedió a Diego de Pedraza, que fue el primer cirujano de la Nueva España. Este prominente médico partió al nuevo mundo cuanod recién había terminado la Conquista, por lo que era considerado antiguo poblador. Apenas llegó se puso a trabajar con informantes indios para que estos le brindaran la información de la medina prehispánica, enfermedades que les aquejaban y sus remedios. El doctor decía que los aztecas conocían sustancias de todo tipo (vegetales, animales y minerales) para sanar sus enfermedades, sabían los medios de higiene, como la purificación por medio del fuego, la aplicación del calor solar y la exudación; conocían las principales funciones del cuerpo humano y cirugía; para muestra un botón: hubo médicos mexicanos muy importantes, que al ser bautizados pasaron a llamarse Antonio Martínez, Juan Pérez, Miguel García, Baltasar Xuárez, entre otros.
Diego de Pedraza ayudó a la elaboración del Códice Badiano, que es un herbario escrito en latín y náhuatl, en el cuál están pintadas las plantas y hierbas medicinales, explicando sus propiedades, sus aplicaciones y las enfermedades que cura. Su autor original fue Martín de la Cruz, fue un médico indígena que estudió junto con los franciscanos en el Colegio de Santiago de Tlatelolco.
El Códice fue traducido al náhuatl y al latín por el indio xochimilca Juan Badiano, y por eso se le dio este nombre al documento. Es el catálogo de medicina más antiguo del Continente Americano. El Códice primero fue obsequiado al hijo del Primer Virrey, don Antonio de Mendoza en 1552; permaneció en la Biblioteca Vaticana y años atrás fue obsequiado al Papa Juan Pablo II y traído a nuestro país.
Don Diego se casó en Nueva España, poco tiempo después mandaría ensanchar su casa pavimentando el patio con grandes lozas cuadradas, la planta baja era usada de consultorio, botica, archivo, entre otras oficinas; y la planta alta, que contaba con un gran corredor, era usada por la familia.
Este hombre nunca se cansaba, su sed de aprender lo llevó a una expedición al Pánuco en 1531, se le otorgado por el Cabildo el título de “Fiscal Inspector de los Médicos Cirujanos Embalsamadores y de Todos los que Curan y Untan de Enfermedades” en la Nueva España.
La casona que podemos ver hoy en día fue edificada en el siglo XVIII y aunque no se conoce bien a ciencia cierta su origen, es atribuido al Mayorazgo de Medina, fundado en 1794 por don Alfonso Picaso y doña Isabel Picaso de Hinojosa después de obtener la licencia real.
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