Es una de las casonas más antiguas del Centro Histórico. Fue construida en el siglo XVII,I y se dice que durante este proceso varias casas pequeñas más antiguas fueron unificadas para hacer la casona. A lo largo de 300 años ha sufrido tantas modificaciones que ya casi no quedan rastros de la construcción original. Aunque conserva arquitectura colonial con muros de tezontle y marcos de cantera, es muy recomendable visitar este lugar para apreciar tosa su belleza y esplendor. Ahí estuvo el Hotel Bazar y actualmente cuenta con varios comercios dedicados a la joyería.
En la escalera podemos encontrar un mural de Manuel Rodríguez Lozano (1877 – 1971) llamado “El Holocausto”, que desgraciadamente se encuentra ya muy deteriorada y también podemos encontrar un escultura titulada “Las Comadres” hecha por Mardonio Magaña.
La casona perteneció a don Alonso Dávalos Bracamontes de Ulibarri y de la Cueva, quién fuera canciller mayor del Tribunal de la Santa Cruzada del Reino de la Nueva España y además tenía los títulos de conde y vizconde de Miravalle; también fue patrono de las misiones de los jesuitas y franciscanos en Baja California, para lo cuál reunió la nada despreciable cantidad de 25 mil pesos, que en aquella época era una fortuna.
En la escalera podemos encontrar un mural de Manuel Rodríguez Lozano (1877 – 1971) llamado “El Holocausto”, que desgraciadamente se encuentra ya muy deteriorada y también podemos encontrar un escultura titulada “Las Comadres” hecha por Mardonio Magaña.
La casona perteneció a don Alonso Dávalos Bracamontes de Ulibarri y de la Cueva, quién fuera canciller mayor del Tribunal de la Santa Cruzada del Reino de la Nueva España y además tenía los títulos de conde y vizconde de Miravalle; también fue patrono de las misiones de los jesuitas y franciscanos en Baja California, para lo cuál reunió la nada despreciable cantidad de 25 mil pesos, que en aquella época era una fortuna.
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