En estas dos calles se encuentran dos casonas conocidas como del “Sol y de la Luna”, que además de caracterizarse por ser de arquitectura muy señorial, tiene tras de sus antiguos muros una historia de amor que contarnos.
Cuenta la historia que un día llegó el trigésimo virrey de Nueva España, don Gaspar de la Cerda Sandoval Silva y Mendoza, Conde de Galve, quien viniera acompañado de su amigo Enrique Luna y su esposa Sol de Olmedo; pero había un pequeño detalle: el virrey amaba secretamente a doña Sol y desde que llegara a la Cuidad le encomendaba a don Enrique encomiendas a cada rato (visitador, oidor, concesionario de las minas de San Luis Potosí llamadas “Milagros” y “Descubridora” para mantenerlo lejos y muy ocupado.
Pero lo único que consiguió el virrey fue enriquecerlo, y al regresar a Nueva España mandó construir en este solar y como homenaje a la fidelidad mandó colocar un gran sol revestido con placas de oro en la fachada que da a la calle de Moneda y una luna forrada en plata en el muro que da hacia Correo Mayor (por obvias razones los metales no sobrevivieron muchos tiempo).
Aunque los edificios que vemos hoy en día originalmente fueron erigidos por los descendientes de Francisco Guerrero Dávila, quien fuera regidor del cabildo dela cuidad en 1582. Era hijo de Juan Guerrero de Luna, mejor conocido como Juan Martínez Guerrero, que llegó a México en 1535; fue alcalde en 1559 y 1568. Contrajo nupcias con la hija del conquistador Rodrigo Gómez Dávila, llamada Beatriz y fundó el mayorazgo de Guerrero en 1573, que abarcaba varias casonas, comercios y terrenos; todo esto fue heredado por el otro hijo del matrimonio, Antonio.
Con el paso de los años las casonas se integraron al Mayorazgo de Guerrero, que se dedicaba a dar limosnas y donativos a los hospicios, hospitales e iglesias, como Regina Coelli, Santo Domingo y Santa Inés.
Las casonas fueron construidas en el siglo XVII y remodelado en el siglo XVIII, tiene torreones en las esquinas, que se conserva a modo de casas gemelas. Cuenta con fachada de tezontle y cantera, y se dice que fue construido por el arquitecto Francisco Guerrero y Torres, en los arcos del patio se puede ver inscrito “1713”. Ambas construcciones tienen la misma arquitectura churrigueresca e incrustaciones de azulejos.
La construcción ubicada del lado de Moneda 16 es la sede de la Dirección General de Monumentos del Instituto Nacional de Antropología e Historia. En los comienzos del siglo XX ahí se encontraba el Conservatorio Nacional de Música y por tal razón Rufino Tamayo pintó un mural en el cubo de la escalera, llamado “La Música”. La otra casona es particular y alberga en su interior comercios y oficinas.
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