Estrellas, estrellas y más estrellas
Si observamos este manto detenidamente, nos podremos percatar de que las estrellas plasmadas, están representadas con mucha fidelidad, tanto que el cielo del solsticio de invierno de 1531 que tuviera lugar a las 10:40 un martes 12 de diciembre, hora de la cuidad de México. En la imagen se hayan representadas todas las constelaciones, que se pueden apreciar a la hora en que sale el sol, y el momento justo en que Juan Diego enseñase su tilma al obispo Fray Juan de Zumárraga.
Ahora analicemos detenidamente el manto de la Virgen, el cuál detrás de una aparente simpleza, encierra muchas cosas que apenas hoy en día con la ayuda de la tecnología se están descubriendo:
Si nos vamos a la parte derecha del manto podremos encontrar las principales constelaciones del cielo del Norte y en el lado izquierdo las del lado Sur, las cuáles son visibles en la madrugada de invierno desde el Tepeyac; el Este se ubica en la parte superior y el Oeste el parte inferior. Pero como el manto se encuentra abierto, todavía podemos encontrar otro conjunto de estrellas que no se señalan en la imagen, pero si están en el cielo. La Corona Boreal se encuentra en la cabeza de la Virgen, Virgo en su pecho a la altura de las manos, Leo en su vientre sobre el signo del Nahui Ollin (Sol en Movimiento), con su astro principal llamado Régulo el pequeño rey, Géminis se ubica a la altura de las rodillas y Orión en donde está el ángel. Como pudiste leer anteriormente, en el manto de la Morenita se pueden identificar todas las principales estrellas de invierno, todas ellas en el lugar donde deben de estar, solo con un margen de error ínfimo.
La proporción dorada
La proporción dorada, el aurea ó divina, son aquellas medidas que guarda el cuerpo humano, las cuáles se encuentran formadas por un cuadrado al que se le agrega un rectángulo, para de este modo formar un espacio donde el lado menor corresponde al mayor en una relación de 1 a 1.6181; a este se le denomina número áureo.
Tomando los estudios y minuciosos análisis hechos a la imagen de la Virgen, se pude decir que es de una belleza extraordinaria. De acuerdo con Alberti, una pintura deben observarse todos sus aspectos generales como el color, posición, la línea y composición; esta última se define como la unión armónica de las partes para formar un todo, constituyendo así una unidad en la diversidad de los objetos.
La proporción dorada la podemos hallar en todas las manifestaciones de índole artística; desde Egipto, Grecia y Mesopotamia, hasta la época actual. Ha sido estudiado por Euclides, Pitágoras y Vitrubio; en el Renacimiento lo hicieron Uccello, De la Francesca, Paccioli y Alberti. Miguel Ángel, Rafael, Leonardo Da Vinci y Durero la empleaban cosntantemente y aún hoy en día algunos lo hacen, como Mondrian. También se emplea en lo que es la escultura y la arquitectura, desde Ictinos en el Partenón, hasta Le Corbusier; estas proporciones se encuentran en las diferentes partes del cuerpo humano y de animales.
Viviendo a la Tilma de Juan Diego, podemos decir que la identificación de la Proporción Dorada es evidente en la Virgen de Guadalupe; ella le confiere una belleza especial y al coincidir en su desarrollo, con todos los elementos de la figura, refuerza su esencia e integridad, y con esto refuta de manera contundente, la extraña idea de que se le han hecho añadidos; también es un importante argumento a nivel estético de la imagen, que no se le puede añadir ni quitar de su lugar ningún elemento sin deteriorar su belleza.
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