sábado, 2 de abril de 2011

La calle de Jesús María, un lugar lleno de misterio y leyendas

La historia de esta calle tiene sus orígenes desde el siglo XVI, pero en esa época todavía no era construido el convento que le dio el nombre que hasta la fecha conocemos, donde alguna vez estuvieran las monjas concepcionistas. Sacudiéndoles el polvo a los documentos de la época, nos topamos con que se le conocía con el nombre de “calle que va de la Trinidad a San Pablo”, también en otras referencias la encontramos como “calle del Matadero de las Vacas”, esto debido a que conducía a un matadero que se encontraba un poco apartado de los límites del sur de la antigua traza de la ciudad, es muy probable que se ubicase en Fray Servando Teresa de Mier.

Ya para 1530, donde ahora está el tramo de Emiliano Zapata y la Soledad, se encontraba el Hospital del Amor de Dios, que colindaba con los terrenos asignados a Juan Moscoso y al Padre Francisco Martínez. La nomenclatura que tenía la calle en el siglo XIX, se conservó hasta las primeras tres décadas del siglo XX, que fue conservando de épocas anteriores, donde podemos mencionar: de Cuevas (entre San Pablo y Regina), de la Quemada (entre Regina y Mesones), de los Ciegos (entre Mesones y República del Salvador), del Puente de Fierro (entre República del Salvador y República de Uruguay), de la Estampa de la Merced (entre República de Uruguay y Venustiano Carranza – Plaza Alonso García Bravo), del Puente de Jesús María (entre Venustiano Carranza – Plaza Alonso García Bravo y Corregidora), de Jesús María (entre Corregidora y Soledad), Primera de Vanegas (entre Soledad y Emiliano Zapata), Segunda de Vanegas(entre Emiliano Zapata y República de Guatemala).

Sin duda laguna, la construcción más importante y emblemática de esta calle, es el exconvento de Jesús María, del cual su edificación data desde finales del siglo XVI y principios del siglo XVII, remodelado en el siglo XVIII y renovado totalmente en sus fachadas y la decoración interior en 1779 por el arquitecto Antonio González Velázquez, quien fuera director de Arquitectura en la Academia de San Carlos y que diseñase la peculiar y pintoresca decoración floral de las portadas.

Este convento originalmente había sido instalado en otra parte, en unas casas cercanas al Templo de Santa Veracruz, en la esquina del callejón de Santa Veracruz y Mariscala. Con el apoyo económico de don Pedro Tomás Denia y con el objetivo de admitir mujeres que fueran descendientes de los conquistadores que no tenían recursos para pagar una dote; esto nos indica que el convento era muy humilde, esto era ya para el año de 1578. Poco después, siete monjas del convento de la Concepción fueron trasladadas a ese lugar, siendo la primera abadesa Sor Ana de Santamaría.

Después la situación del convento daría un giro radical, pues en el año de 1580 la corona española ofreció su apoyo, a tal grado que paso a ser Convento Real, dotándolo de elevados fondos y sería trasladado a su ubicación actual, terrenos que alguna vez le pertenecieron a Juan Jaramillo, el viudo de Doña Marina o la Malinche. Pero tanta generosidad no era de manera gratuita, había un interés muy poderoso de por medio…. ¿cuál?, vamos a conocerlo: Felipe II había procreado a una hija ilegítima con una de las hermanas del arzobispo de México, Pedro Moya de Contreras, que también fuera virrey, y como Inquisidor Mayor tuvo la tarea de establecer los Tribunales de la Santa Inquisición en estas tierras. Para no hacerles el cuento largo, les platico que la niña en cuestión nació mal de sus facultades mentales, estando loca toda su vida; y para evitar escándalos en la corte, una buena solución fue encerrar a la loquita en el convento de Jesús María. ¿Cómo ven amigos?....

La construcción de la Iglesia comenzó en 1580, terminada en 1597, pero hubo que hacer reparaciones que se terminaron en 1621.

Actualmente es una de las calles con actividad comercial más activas del Centro Histórico, aquí podrás encontrar: las bodegas de telas, las tiendas que venden plásticos, manteles y cortinas para baño, las mercerías y los expendios de hilos y estambres. Si caminas hacia la parte sur, cerca de Mesones, Regina y San Pablo, hallarás tiendas de jarcería (objetos hechos de mimbre), venta de partes y reparación de muñecas, sombrererías, tienda de disfraces y máscaras. Si encaminas tus pasos hacia el local marcado con el número 112, podrás encontrar una tienda especializada en la venta de papel picado, llamada La Zamora, que fue fundada en 1860.

Si deseas conocer más a fondo la calle de Jesús María, te recomiendo el libro de Antonio García Cubas, titulado El Libro de mis Recuerdos, editado por vez primera en 1904.

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