domingo, 16 de octubre de 2011

Vestigios prehispánicos en el Centro Histórico


El Palacio del Arzobispado
(Calle de Moneda número 4)
Este recinto cultural administrado por la Secretaría de Hacienda, podemos encontrar vestigios de la arquitectura prehispánica y la grandeza del Imperio Mexica bajo una construcción meramente colonial. Los restos se tratan de nada menos de lo que ha sido identificado como el templo de Tezcatlipoca, donde también fueron encontradas varias piezas, que son exhibidas en este edificio.
En 1987 el palacio tuvo una intervención arqueológica, en la que fueron abiertos algunas calas y pozos en los corredores del claustro principal, y gracias a estos trabajos fue posible localizar los lados norte y oriente  del basamento prehispánico, así como algunos muros de las primeras construcciones coloniales.
Un año más tarde fueron hechas más excavaciones, pero ahora en la parte central, donde fue descubierta una fuente ovalada  que se puede ver en el segundo patio, pero el hallazgo más importante fue a 2.19 m por debajo del nivel del suelo actual, que fue de un monolito cilíndrico  de basalto de tamaño considerable, que los arqueólogos identificaron como un cuauhxicalli (vaso de águila), totalmente esculpido con la representación de una deidad que se identifica como Tonatiuh, dios del Sol, y en la banda cilíndrica se pueden apreciar escenas  de once pueblos sometidos por los aztecas: Culhuacan, Tenayuca, Xochimilco, Chalco, Acolman, Tepanohuayan, Azcapotzalco, Tlaltelolco, Tonatico, Quiahuistlan o Mixtla y Cotaxtla.
Basados en la información anterior, los arqueólogos  consideran que esta pieza corresponde al periodo de Moctezuma I (1440 – 1469); su peso es de más de 10 toneladas con un diámetro de 224 cm, y la podemos encontrar exhibida en el Museo Nacional de Antropología bajo el nombre oficial de “El cuauhxicalli de Moctezuma”.

El Colegio de Cristo
(Calle de Donceles número 99)
En el año de 1986 se comenzaron los trabajos arqueológicos en lo que hoy conocemos como el Museo de la Caricatura, esto como parte del proceso de restauración del inmueble; esto dio como resultado el hallazgo de una de las edificaciones del Templo Mayor de Tenochtitlán. Uno de los tantos vestigios fue el de una pieza hecha en dos etapas constructivas correspondientes al periodo de 1499 a 1512 aproximadamente. Es un edificio de forma cuadrangular con sillares labrados, algunos de estos fueron usados para levantar el edificio colonial, pues en el inicio del muro se puede apreciar la cabeza de un cipactli (cocodrilo) labrada en piedra; también fue encontrado un muro de dimensiones generosas que va de oriente a poniente, con sillares de piedra y recubrimiento de cal, que pertenece a una de las últimas etapas constructivas aztecas (1512 – 1520); debajo del muro hay relleno de piedra de tepetate y debajo de este, había un graffiti en una piedra.
Yendo hacia abajo, había una esquina piramidal de talud, construida con lajillas recubiertas de estuco de etapas anteriores, se cree que esto corresponde a la inundación acaecida durante el gobierno de Ahuízotl (1486 – 1502), causada por un error en el control de las aguas del lago, según el registro de Fray Diego Durán, quien nos narra que Ahuízotl ordenó traer agua de Churubusco para nivelar el lago, lo que provocó una gran inundación que cubrió muchos de los edificios y hubo que reconstruirlos mejor que antes.
En otra parte del lugar, se puede apreciar un piso empedrado del siglo XVI y debajo de este, varios pisos de tierra recubiertos con enlucido de cal, todo esto de origen prehispánico.
También fueron descubiertos dos clavos en forma de cráneo, uno de andesita y otro de tezontle, este último con su enlucido de cal en perfecto estado de conservación; asimismo, apareció una cabeza de serpiente Océlotl dentro del relleno que servía de apoyo a una pilastra, esta pieza parece ser del último periodo escultórico aztecas, pues el manejo tridimensional lo indica. Las evidencias son claras en el labrado inferior de la piedra, detalle que expresa la creencia  de que los artistas no solo esculpían para los humanos, sino también para los dioses; en este caso en particular, para que los dioses del inframundo  pudiesen ver las representaciones en la parte basal de la escultura. Relacionada con esta pieza, fue encontrada una maqueta de tezontle de aproximadamente 5 cm de alto por 1 cm de ancho, que parece ser la representación completa del a cabeza de serpiente.

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