A fines de 1986 se comenzaron los trabajos de
rescate en el que hoy conocemos como el Museo de la Caricatura. Mientras se
llevaban a cabo estos trabajos, los arqueólogos descubrieron parte de lo que
había pertenecido al Templo Mayor de Tenochtitlán, entre las que destacan una
estructura con dos etapas constructivas que datan del periodo de 1499 a 1512
aproximadamente; el edificio es de forma cuadrangular con sillares labrados, los cuáles fueron
usados algunos de estos para levantar el edificio colonial, pues el inicio del
muro se puede apreciar la cabeza de un cipactli (cocodrilo) labrada en piedra.
Otro hallazgo es el de un muro de
considerables dimensiones que abarca de oriente a poniente, con sillares de
piedra recubiertos de cal, que perteneció a una de las últimas etapas
constructivas aztecas (1512 – 1520); debajo de dicho muro se encontraron
piedras de tepetate como relleno y un graffiti en una piedra.
Si continuamos descendiendo más, podremos encontrar
una esquina piramidal en talud construida con lajillas recubiertas de estuco,
todo esto perteneciente a etapas anteriores; los expertos creen que esto
corresponde a la inundación acontecida
durante el gobierno de Ahuízotl (1486 – 1502), esto debido a errores de cálculo
para controlar el flujo de aguas en el lago, según los relatos fray Diego
Durán, quien nos cuenta que soberano mexica mandó traer agua desde Churubusco
para nivelar el lago, pero el problema surgió cuando al entrar el vital
líquido, produjo una gran inundación que cubrió muchos de los edificios y hubo
que construirlos de nuevo.
En otra parte de inmueble podremos apreciar un piso
empedrado del siglo XVI, y debajo varios pisos de tierra cubiertos con enlucido
de cal, todo en su totalidad prehispánico. También se descubrieron dos clavos
de en forma de un cráneo, uno de andesita y otro de tezontle, éste último con
su enlucido de cal en perfecto estado de conservación. Otro descubrimiento
importante fue el de una cabeza de serpiente Océlotl en el interior del relleno
que era de apoyo a una pilastra; esta pieza es del último periodo escultórico
azteca, pues el manejo del tallado así lo indica. Esto lo podemos observar en
el labrado de la parte inferior de la piedra, detalle que expresa la creencia
de que los artistas no solo esculpían para los humanos, sino también para los
dioses; también fue encontrada una pieza relacionada, que fue una maqueta de
tezontle de aproximadamente 5cm de alto por 1cm de ancho, que parece ser la
representación completa de la cabeza de serpiente.

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