domingo, 15 de abril de 2012

Vestigios prehispánicos en el Colegio de Cristo (Donceles Número 99)


A fines de 1986 se comenzaron los trabajos de rescate en el que hoy conocemos como el Museo de la Caricatura. Mientras se llevaban a cabo estos trabajos, los arqueólogos descubrieron parte de lo que había pertenecido al Templo Mayor de Tenochtitlán, entre las que destacan una estructura con dos etapas constructivas que datan del periodo de 1499 a 1512 aproximadamente; el edificio es de forma cuadrangular  con sillares labrados, los cuáles fueron usados algunos de estos para levantar el edificio colonial, pues el inicio del muro se puede apreciar la cabeza de un cipactli (cocodrilo) labrada en piedra. Otro hallazgo  es el de un muro de considerables dimensiones que abarca de oriente a poniente, con sillares de piedra recubiertos de cal, que perteneció a una de las últimas etapas constructivas aztecas (1512 – 1520); debajo de dicho muro se encontraron piedras de tepetate como relleno y un graffiti en una piedra.
Si continuamos descendiendo más, podremos encontrar una esquina piramidal en talud construida con lajillas recubiertas de estuco, todo esto perteneciente a etapas anteriores; los expertos creen que esto corresponde a la inundación  acontecida durante el gobierno de Ahuízotl (1486 – 1502), esto debido a errores de cálculo para controlar el flujo de aguas en el lago, según los relatos fray Diego Durán, quien nos cuenta que soberano mexica mandó traer agua desde Churubusco para nivelar el lago, pero el problema surgió cuando al entrar el vital líquido, produjo una gran inundación que cubrió muchos de los edificios y hubo que construirlos de nuevo.
En otra parte de inmueble podremos apreciar un piso empedrado del siglo XVI, y debajo varios pisos de tierra cubiertos con enlucido de cal, todo en su totalidad prehispánico. También se descubrieron dos clavos de en forma de un cráneo, uno de andesita y otro de tezontle, éste último con su enlucido de cal en perfecto estado de conservación. Otro descubrimiento importante fue el de una cabeza de serpiente Océlotl en el interior del relleno que era de apoyo a una pilastra; esta pieza es del último periodo escultórico azteca, pues el manejo del tallado así lo indica. Esto lo podemos observar en el labrado de la parte inferior de la piedra, detalle que expresa la creencia de que los artistas no solo esculpían para los humanos, sino también para los dioses; también fue encontrada una pieza relacionada, que fue una maqueta de tezontle de aproximadamente 5cm de alto por 1cm de ancho, que parece ser la representación completa de la cabeza de serpiente.

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