Alux (singular) o aluxes (plural), son duendecillos
traviesos que gustan de hacer bromas y jugar con los niños; se caracterizan por
ser de estatura baja y gastarle a la gente bromas tan pesadas que a veces los
llegan a llamar diablillos. Algunos creen que hacen estas travesuras para
captar la atención y recibir algo de comer.
Estas criaturas viven en los bosques y montes; por
los general se les representa en pequeñas figuras de barro que las podemos
encontrar en algunos sitios arqueológicos, y como su aparición es bastante
frecuente, los nativos suelen destruirlas hasta convertirlas en pequeños
pedacitos, pues creen que esas representaciones son los mismísimos Aluxes que
cobran vida para hacer de las suyas.
Al parecer no son solo supersticiones, ya que hay
varios testimonios de arqueólogos y gente dedicada a trabaja en excavaciones,
que aseguran que si no pedían permiso a los Aluxes haciéndoles sus respectivas
ofrendas explicándoles el motivo de su presencia, les era imposible poder
avanzar en su trabajo, pues todo lo que avanzaban durante el día, en la noche
los traviesos duendecillos se los desbarataban; pero un vez solicitando el
permiso podían hacer su trabajo sin dificultad alguna.
Otras versiones aseguran que en la antigüedad eran
los hombres los que daba vida a las figurillas de barro quemándoles copal,
durante nueve días y nueve noches ininterrumpidas; como muestra de su
agradecimiento, los duendecillos ayudan
los humanos en los que les pidan.
Cuando el sol se oculta es cuando los Aluxes salen
de sus escondites, ubicados en el bosque, la selva o los plantíos y se
introducen a las casas. Las personas que los han llegado a ver, los describen como niños pequeños de
máximo cuatro años, de un palmo de alto aproximadamente; en cuanto a su vestimenta,
portan un gran sombrero y huaraches, ya que según dicen los que los han visto,
andan desnudos. Algunos Aluxes que gustan de la cacería, traen colgada en el
hombro una escopeta y se hacen acompañar de un diminuto perro, aunque su presa
sea tan efímera como ellos, como dijeran los abuelos mayas.
De entre las muchas travesuras que hace estos
pequeños seres, está el hecho de les gusta rozar con su mano la cara de sus
víctimas mientras duermen, o incluso solo con su paso provocan un viento, que
viene acompañado de enfermedades como la fiebre y el vómito; esto ocurre cuando
no pueden controlar su curiosidad y hacen notar a toda costa su presencia, por
lo que deciden visitar aquellas casas en donde no se les ofrenda algo. Para
ahorrarse un mal rato, muchas familias precavidas destinan un lugar especial en
su casa para dejarles comida y bebida solamente para ellos, por si acaso se
decidieran a visitarlos, ganándose así su simpatía y amistad. En muchas
ocasiones les fascina divertirse molestado a los habitantes de la casa a la que
ingresan, zarandeándoles las hamacas para frustrarles su sueño.
Después hacer un profundo análisis del
comportamiento de los Aluxes, es entendible porque los habitantes del Mayab
prefieren llevar una buena relación con ellos. Las familias que les hacen sus
respectivas ofrendas, son muy recompensadas por estos pequeños seres, dándoles
buenas y abundantes cosechas, pues estos se encargan de cuidarlas, alejando a
los ladrones y al mal clima, pues cuando adoptan una familia son capaces de
capturar a uno de los Chaacoob para asegurar la lluvia sobre las tierras y así
la buena cosecha.
Cuentan que cuando descubren a alguien hurtando los
frutos de los huertos que celosamente resguardan, a la persona en cuestión la
agarran a golpes, quedándose sin ganar devolverlo a hacer. Otro
"pasatiempo" de los Aluxes es el de molestar a los animales, como a
los perros, que les lanzan pequeñas piedras y se esconden, hasta que logran
hacerlo desesperar con ladridos y aullidos.
También existen los Aluxes femeninos conocidos como
X'Bolon Thoroch, que quiere decir "la que amplifica el sonido de la
rueca", hacen acto de presencia en los relatos mayas, cometiendo las
mismas maldades que tanto les divierten; se dice que ellas entran a las casas
durante la noche causando gran alboroto haciendo ruidos relacionados con las
labores del hogar, se les puede escuchar barriendo, lavando trastes, preparando
comida, etc.
Otras criaturas traviesas que también les divierte
sobremanera hacer maldades, son los Bokol h'otoch, que traducido quiere decir
"el que revuelve casas"; a ellos les encanta moverse bajo el piso de
las viviendas haciendo ruido de un bastidor. Las leyendas del sureste también
nos hablan de otros duendecillos que gustan de hacer travesuras, sólo por mencionar
algunos:
- Yancopek: Les gusta alojarse en los cántaros,
jarros y demás utensilios de barro, desde donde realiza sus maldades.
- Uay-Cot: Se esconden en las paredes, en donde
adquieren la forma de un pájaro-hechicero, les divierte mucho aventar pequeños
guijarros a todo aquel que pase cerca.

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