domingo, 3 de marzo de 2013

Los aluxes


Alux (singular) o aluxes (plural), son duendecillos traviesos que gustan de hacer bromas y jugar con los niños; se caracterizan por ser de estatura baja y gastarle a la gente bromas tan pesadas que a veces los llegan a llamar diablillos. Algunos creen que hacen estas travesuras para captar la atención y recibir algo de comer.
Estas criaturas viven en los bosques y montes; por los general se les representa en pequeñas figuras de barro que las podemos encontrar en algunos sitios arqueológicos, y como su aparición es bastante frecuente, los nativos suelen destruirlas hasta convertirlas en pequeños pedacitos, pues creen que esas representaciones son los mismísimos Aluxes que cobran vida  para hacer de las suyas.
Al parecer no son solo supersticiones, ya que hay varios testimonios de arqueólogos y gente dedicada a trabaja en excavaciones, que aseguran que si no pedían permiso a los Aluxes haciéndoles sus respectivas ofrendas explicándoles el motivo de su presencia, les era imposible poder avanzar en su trabajo, pues todo lo que avanzaban durante el día, en la noche los traviesos duendecillos se los desbarataban; pero un vez solicitando el permiso podían hacer su trabajo sin dificultad alguna.
Otras versiones aseguran que en la antigüedad eran los hombres los que daba vida a las figurillas de barro quemándoles copal, durante nueve días y nueve noches ininterrumpidas; como muestra de su agradecimiento,  los duendecillos ayudan los humanos en los que les pidan.
Cuando el sol se oculta es cuando los Aluxes salen de sus escondites, ubicados en el bosque, la selva o los plantíos y se introducen a las casas. Las personas que los han llegado  a ver, los describen como niños pequeños de máximo cuatro años, de un palmo de alto aproximadamente; en cuanto a su vestimenta, portan un gran sombrero y huaraches, ya que según dicen los que los han visto, andan desnudos. Algunos Aluxes que gustan de la cacería, traen colgada en el hombro una escopeta y se hacen acompañar de un diminuto perro, aunque su presa sea tan efímera como ellos, como dijeran los abuelos mayas.
De entre las muchas travesuras que hace estos pequeños seres, está el hecho de les gusta rozar con su mano la cara de sus víctimas mientras duermen, o incluso solo con su paso provocan un viento, que viene acompañado de enfermedades como la fiebre y el vómito; esto ocurre cuando no pueden controlar su curiosidad y hacen notar a toda costa su presencia, por lo que deciden visitar aquellas casas en donde no se les ofrenda algo. Para ahorrarse un mal rato, muchas familias precavidas destinan un lugar especial en su casa para dejarles comida y bebida solamente para ellos, por si acaso se decidieran a visitarlos, ganándose así su simpatía y amistad. En muchas ocasiones les fascina divertirse molestado a los habitantes de la casa a la que ingresan, zarandeándoles las hamacas para frustrarles su sueño.
Después hacer un profundo análisis del comportamiento de los Aluxes, es entendible porque los habitantes del Mayab prefieren llevar una buena relación con ellos. Las familias que les hacen sus respectivas ofrendas, son muy recompensadas por estos pequeños seres, dándoles buenas y abundantes cosechas, pues estos se encargan de cuidarlas, alejando a los ladrones y al mal clima, pues cuando adoptan una familia son capaces de capturar a uno de los Chaacoob para asegurar la lluvia sobre las tierras y así la buena cosecha.
Cuentan que cuando descubren a alguien hurtando los frutos de los huertos que celosamente resguardan, a la persona en cuestión la agarran a golpes, quedándose sin ganar devolverlo a hacer. Otro "pasatiempo" de los Aluxes es el de molestar a los animales, como a los perros, que les lanzan pequeñas piedras y se esconden, hasta que logran hacerlo desesperar con ladridos y aullidos.
También existen los Aluxes femeninos conocidos como X'Bolon Thoroch, que quiere decir "la que amplifica el sonido de la rueca", hacen acto de presencia en los relatos mayas, cometiendo las mismas maldades que tanto les divierten; se dice que ellas entran a las casas durante la noche causando gran alboroto haciendo ruidos relacionados con las labores del hogar, se les puede escuchar barriendo, lavando trastes, preparando comida, etc.
Otras criaturas traviesas que también les divierte sobremanera hacer maldades, son los Bokol h'otoch, que traducido quiere decir "el que revuelve casas"; a ellos les encanta moverse bajo el piso de las viviendas haciendo ruido de un bastidor. Las leyendas del sureste también nos hablan de otros duendecillos que gustan de hacer travesuras, sólo por mencionar algunos:
- Yancopek: Les gusta alojarse en los cántaros, jarros y demás utensilios de barro, desde donde realiza sus maldades.
- Uay-Cot: Se esconden en las paredes, en donde adquieren la forma de un pájaro-hechicero, les divierte mucho aventar pequeños guijarros a todo aquel que pase cerca. 

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