
Fue construido por el arquitecto Lorenzo Rodríguez y lo terminó en 1764, para que fuera la morada de los Condes de Xala; este lugar es una de las obras más barrocas que dejara el artista. Todavía quedan vestigios de las obras de este gran arquitecto, pues a través del paso del tiempo la casona ha sufrido cambios, especialmente para albergar comercios y oficinas.
El palacio consta de tres niveles, con comercios en la planta baja. La puerta principal tiene un marco diamantado y en el primer piso destacan los balcones con barandales de hierro forjado y las ventanas con una exuberante decoración; en su interior las escaleras tienen azules de talavera en el peralte.
La historia comienza cuando en esta casona contrae nupcias con la hija de los Condes de Xala en 30 de abril de 1780, la susodicha se llamaba doña Josefa Rodríguez Sáenz de Pedroso y de la Cotera, el marido era el segundo conde de Regla, don Pedro Ramón Romero de Terreros. También aquí se celebraría con mucha pompa las fiestas de bodas de don Servando Gómez de la Cortina, Caballero de Santiago, Coronel de las Milicias Provincianas de México y Primer Conde de la Cortina, con doña Paz Gómez Rodríguez de Pedroso, nieta del conde de San Bartolomé de Xala.
De este matrimonio nació una hija única llamada doña María Ana Gómez de la Cortina, quien al paso de los años se casaría con su primo don Vicente del mismo apellido, y fue madre de don José Justo Gómez de la Cortina, conde de la Cortina y de Castro, Caballero de la Orden de la Montesa, Gran Cruz Carlos III; este hombre tuvo muchos oficios a lo largo de su vida: Cámara de Fernando VII, Ministro de Hacienda de México, General de Brigada, Gobernador de Distrito, diplomático, erudito, gramático, filólogo y dueño de la famosa “Casa Colorada”, donde llegó a reunir una basta biblioteca y una valiosa colección de obras de arte. Fue una de las glorias intelectuales de México durante el siglo XIX; pero por desgracia murió en la más absoluta miseria en un sótano de la calle de Flamencos.
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