
Por los rumbos de San Pablo, en la antigua calle del Cacahuatal de San Pablo, hoy Escuela Médico Militar en el número 35, estuvo la hermosa casa llamada del Judío del siglo XVII. De estilo mudéjar con la fachada cubierta de yeserías, formando lasos moriscos, era un inmueble de altísimo valor artístico, desgraciadamente, nada queda de aquella esplendorosa casa; aunque arruinada todavía estaba en pie en la segunda mitad del siglo XIX y hubo tiempo de tomarle fotografías antes de que desapareciera por completo. En 1895 apenas si quedaba algún muro, el cuál fue ahogado por una nueva construcción.
Cuenta la leyenda que vivió ahí Don Tomás Treviño y Sobremonte, judaizante quemado vivo por la Santa Inquisición, su madre Doña Leonor Martínez había sido juzgada en estatua en la Inquisición de Valladolid, así como muchos de sus de sus parientes.

Se le hizo un Auto de Fe celebrado en la iglesia del Convento de Santo Domingo el 15 de junio de 1625, donde salió falsamente arrepentido y se casó con la judía María Gómez, pero se vio que su arrepentimiento era falso, pues prosiguieron el y su mujer como judíos, se les apresó nuevamente por la Inquisición, pero ahora si fue condenado a ser quemado vivo. Salió al Cadalso con San Benito y mordaza en la boca por blasfemo, el reo en su cabalgadura atravesó las calles de Plateros y San Francisco, hasta llegar al quemadero, situado entre el Convento de San Diego y la Alameda.
Se le amarró al garrote del suplicio en medio de una multitud de curiosos, y de devotos, esperando ganar indulgencias. Estaba prohibida bajo severas censuras la compasión. De repente se encendió la llama de la hoguera, chisporrotearon los maderos secos, y el humo se elevó de aquel horrible espectáculo. La víctima casi sofocada, más sin exhalar un grito, ni un gemido, ni una queja, la más leve, se contentó con exclamar, recordando sus bienes confiscados, y atrayendo con los pies las brazas escondidas: ¡Hechad más leña que mi dinero me cuesta!.
1 comentario:
La leyenda es espeluznante. Pero me parece que adolece de problemas de redacción. Hay situaciones relatadas que no se entienden o no quedan claras. Por ejemplo: "Se cuenta también que noche a noche azotaba un Santo Niño de madera, que como la escultura conservaba después las señales de los azotes, fue tenida por milagrosa y muy venerada en la iglesia de Santo Domingo. Posteriormente fue preso con secuestro de bienes." ¿Quién fue hecho preso?. Obviamente el judio, pero en la redacción no queda claro. Eso le quita el disfrute a la lectura, porque desafortunadamente yo soy muy criticón y metiche, y me dispuse sólo a analizar el texto y no ha gozarlo.
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