Durante la de la Colonia, la población iba creciendo
y progresando poco a poco, al igual que su población, ya que debido a las
buenas condiciones de vida que existían durante aquella época, muchas familias
españolas se venían a vivir a la Nueva España; la gran mayoría de los
extranjeros hacían matrimonios de conveniencia con los nativos, así la
población mestiza se integraba poco a poco con los descendientes de
conquistadores.
El comercio muy activo, por
lo que los viajes a Veracruz eran el pan nuestro de cada día, por lo que hizo
falta un lugar que fuera como punto medio para descansar unos días durante la travesía.
Durante aquella época
existía un lugar en donde eran depositados, quemados o destruidos los restos de
los sacrificios en honor a
Huitzilopochtli, al igual que a los dioses tutelares de Tlaxcala y de Chalco, y
todos aquellos que murieron durante las Guerras Floridas. A pesar del oficio sagrado de aquel sitio, era
inevitable que la gente viera en este un aire macabro; los aztecas le llamaban
Cuetlaxtoapa. Los únicos habitantes que había en ese rumbo eran los encargados
del depósito de materia humana, pero por el lado contrario, era uno de los
sitios más atractivos como punto estratégico durante la Colonia, debido a la
excelente ubicación intermedia que tenía, y esto daría el pretexto ideal para
ocultar el pasado religioso adverso a la nueva religión. Una vez que dicho
depósito fue abandonado y destruido, se planeó que fuera destinado para que las
familias recién llegadas al nuevo continente se establecieran, así como también
los indígenas que las zonas circundantes como Cholula y Tlaxcala, que podrían
iniciar una vida diferente y agradable. Puebla iba a convertirse en la escala
obligada, en un sitio de descanso entre la capital virreinal y la ruta de
salida por Veracruz hacia el Golfo de México para la travesía atlántica.
Y aquí es donde se podría
decir realmente que nace la leyenda de cómo surgió la Puebla que hoy conocemos,
comienza con un religioso de nombre fray Julián de Garcés, quien una noche
víspera del 29 de septiembre, día en que se celebra la fiesta de San Miguel,
tuvo un sueño donde había un campo muy grande en donde había un río y varios
manantiales a su alrededor; además tuvo la visón de unos ángeles que trazaban
con unos cordeles estirados y unos compases, una ciudad orientada por
cuadrantes, cuyas calles iban de norte a sur y de oriente a poniente.
Cuando el religioso
despertó, pensó que aquel sueño era nada
menos que un mensaje divino, por lo que ni tardo ni perezoso después de la
misa, se entrevistó con los franciscanos que radicaban al igual que el en Tlaxcala,
entre ellos se encontraba Motolinía, quien recordemos que siempre ayudó a los
indígenas. Cuando fray Julián les relató a todos su sueño, decidieron ir ante
personas de confianza, al lugar previsto por las autoridades, ubicado a cinco
leguas de Tlaxcala, y al llegar vieron lo que quedaba del antigua depósito
cegado, un paisaje muy parecido a las visiones; entonces el fraile lleno de
emoción señaló con el crucifijo que llevaba colgado al cuello diciendo: “Este
es el lugar que me mostró el Señor”.
Con la autorización de la reina
de España, comenzaron los trabajos de hacer la traza por cuadrantes de lo que
sería Puebla (Ciudad de los Ángeles), fundada en la provincia novohispana de
Tlaxacala, fue desde sus comienzos capital de la Intendencia de Puebla, y
durante el México Independiente, capital del estado del mismos nombre.
Tal vez se llamó la Ciudad
de los Ángeles debido al sueño de fray Julián, donde los mismísimos seres
celestiales hicieron la traza; y por si dicha visión no bastara, recordemos que
el suceso fue para amanecer el día de San Miguel, y este arcángel es el jefe de
las milicias celestiales integradas por ángeles.

4 comentarios:
facinante muchas gracias por la informacion acerca de esta leyenda me sirvio mucho :)
Buena información, gracias camarada xD lml
lol
Checa a qui esta la informacion sigfrido corona osio
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