ESTA HISTORIA ES COLABORACIÓN DE GUILLERMO FÉLIX, UN APASIONADO DE LAS HISTORIAS Y LEYENDAS DE NUESTRO MÉXICO
En
los escritos de los antiguos cronistas con frecuencia lee uno sobre el panteón
de Santa Paula, muchas veces acompañado de una foto que muestra una elegante y
lujosa tumba rodeada de árboles. Estuvo situado en el rumbo de Santa María la
Redonda, a la altura de la Plaza de Garibaldi. En lo que es hoy
Paseo de la Reforma Norte y las calles que allí convergen Moctezuma, Mosqueta,
Camelia y otras más estuvo el cementerio de Santa Paula que perteneció al Templo de Santa María la Redonda.
Las
crónicas cuentan que fue establecido formalmente hacia 1784, aunque operaba
desde 1779, año en el que la viruela volvió a diezmar ferozmente a la
población, particularmente a la de bajos recursos. El hospital de San Andrés,
dueño del cementerio, dispuso un espacio especial en la orilla para los que
morían de la epidemia y evitar en lo posible el contagio a través del aire, que
pensaban que esparcía la enfermedad.
El
sitio contaba con una bella capilla, consagrada al Salvador, y 35 sepulcros
para personas pudientes que, por humildad, quisieran ser enterradas ahí. No era
un cementerio público: durante muchos años sólo fueron sepultados los pacientes
del hospital de San Andrés. Uno de los benefactores más importantes del
nosocomio, don Manuel Romero de Terreros, pidió ser sepultado en el lugar,
rodeado de la gente a quién siempre buscó socorrer; entre otras obras pías, fue
benefactor del Monte de Piedad, fundado en 1775 por su abuelo, don Pedro Romero
de Terreros.
En
1836, ya en el México Independiente, fue declarado cementerio general y todas
las personas que morían en la Ciudad de México tenían que ser enterradas en él.
Unos años más tarde surgieron otros panteones, pero Santa Paula se volvió el de
moda. Entre quienes buscaron ocupar un sitio en ese lugar, aun adelantándose a
su momento final, estuvo Antonio López de Santa Anna, quien dispuso que la
pierna que había perdido en combate, en 1838, fuese sepultada en Santa Paula,
en solemne ceremonia, a la que acudió numeroso público; dos años más tarde el
mismo pueblo profanó la tumba y arrastró la pata por toda la ciudad.
Esta
fue la última morada de doña Leona Vicario (1789-1842) quién, por cierto, vivía
en una bella casona que todavía existe, en la Plaza de Santo Domingo. Otros
huéspedes distinguidos fueron varios combatientes de la defensa del Molino del
Rey y del Castillo de Chapultepec, durante la invasión estadounidense de 1847;
entre otros, Lucas Balderas y Felipe Santiago Xicoténcatl.
En ese lugar eran sepultadas
personas de escasos recursos. Por humildad, ahí se hizo enterrar el primer
Conde de Regia. También fue última morada del Gral. Melchor Múzquiz, presidente interino de la República (del 14/08 al 25/12 de 1832), y de la
última virreina de México, María Josefa Sánchez Barriga y
Blanco de O´Donojú, quien nunca pisó salones del
palacio virreinal ya que su esposo, antes de llegar a la Ciudad de México,
suscribía los Tratados de Córdoba en los que se reconocía la Independencia de la Nueva España, dejando así de regir sus destinos.
A mediados del siglo XIX, el cementerio fue
decayendo y en 1869 el gobierno capitalino ordenó su clausura. El crecimiento
de la ciudad fue devorándolo, subsistiendo milagrosamente la linda capilla y su
plazuela El último vestigio de
Santa Paula, la capilla de San Ignacio de Loyola, que servía como frontispicio,
sobrevivió hasta 1963, cuando fue demolido para ampliar Paseo de la Reforma hacia el norte.

5 comentarios:
Interesante reportaje. Vivo en Tlatelolco y conozco mucho de su historia pero no sabía que había existido un cementerio cerca de ahi, por Garibaldi. Una arqueóloga que hace unos años dio una plática en esta unidad comentó que había un cementerio que abarcaba parte de este unidad, pasando por el parque de Santiago ubicado en la tercera sección, cerca del Paseo de la Reforma y casi hasta la iglesia del mismo nombre en la Plaza de las Tres Culturas. ¿Podría tratarse el mismo panteón de Santa Paula?
Gracia
Por lo que he leído de las crónicas de panteones, en distintas fuentes, y por las referencias de la ubicación, podría asegurarte que se trata del mismo panteón.
No, quizad sea otro porque este estaba en lo que hoy es Galeana moctezuma magnolia y eje central, justo donde vivo
No, quizad sea otro porque este estaba en lo que hoy es Galeana moctezuma magnolia y eje central, justo donde vivo
Se trata de otro panteón. No es exactamente la misma ubicación. Uno que desapareció bajo reforma, y el otro se encuentra abajo de la unidad. Como va a ser el mismo?. No lo es.
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