SI EL RETRATO HABLARA
Carranza entró la capital de la
República el 20 de agosto de 1914. Buscando dar lucimiento al suceso, se
erigieron arcos triunfales en las principales calles por donde pasaría don
Venustiano con su cortejo. En uno de ellos se colocó un enorme retrato, por
cierto muy mal pintado, del famoso político coahuilense.
Algunos carrancistas comentaban
con acritud el pésimo trazo y los colores horrendos de la efigie aquella. Pero
el escritor y político Alfonso Cravioto dijo con gesto convencido:
- A ese retrato sólo le falta
hablar.
- ¿Cómo que sólo le falta hablar?-
Le reclamaron con indignación.
- Sí, para mentarle la madre al
pendejo que lo hizo-aclaró Cravioto.
UN LIBERAL CLÁSICO
Hacia mediados de 1914, Venustiano
Carranza comisionó a Samuel Santos -hombre de su confianza-para que a nombre
suyo intentara convencer a varios intelectuales de que se unieran al movimiento
constitucionalista. En algunos casos tuvo éxito. Más no logró persuadir al
historiador Fernando Iglesias, quien tras muchos rodeos, se disculpó con estas
palabras:
- Hágame el favor de comunicar a
don Venustiano que considero un honor el que se haya fijado en mi persona para
secundar su causa. Dígale también que en principio estoy de acuerdo con los
postulados constitucionalistas, no así con los procedimientos seguidos en la
lucha, ya que soy un “liberal clásico” y el proscrito en mis normas el
derramamiento de sangre. Pero que debe tener la certeza de que hago votos por
su triunfo, pues este “liberal clásico” comparte los fundamentos de la
Constitución.
Luego de dar el mensaje a
Carranza, Samuel Santos le hizo una pregunta.
- Disculpe, señor, ¿qué quiere
decir Iglesias Calderón con eso de “liberal clásico”?
Repuso don Venustiano:
- Es solo un modo de hablar que
tiene para decir que es un cabrón y un cobarde.
MADERO Y LA HOMEOPATÍA
Porfirio Díaz renuncia su cargo el
25 de mayo de 1911. Al día siguiente tomó posesión Francisco León de la Barra
como Presidente provisional. Una semana más tarde, Díaz embarcaba rumbo a
Europa, compañía de su familia y de un grupo de amigos.
Madero, por su parte, paso a
través de territorio norteamericano a Piedras Negras y de allí se dirigió la
capital del país, a donde llegó el 7 de junio. Fuera de discusión su ascenso a
la presidencia, la campaña electoral giró en torno a la vicepresidencia. A la
fórmula Madero-Pino Suárez se opusieron las de Madero-Vázquez Gómez y
Madero-León de la Barra.
Por aquellos días, una Comisión de
vazquezgomistas visitó a Madero, para proponerle que retirase su apoyo a la
candidatura de Pino Suárez y se lo diera a la del doctor Vázquez Gómez. Madero
no accedió a la petición y los comisionados se disgustaron mucho, en especial
el joven Cándido Navarro, quien insulto al futuro Presidente, razón por la que
tuvo que ser remitido a la cárcel de Belén, donde se declaró en huelga de
hambre.
Preocupados, los familiares del
muchacho resolvieron entrevistarse con Madero.
La madre del joven dijo a don
Francisco:
- ¡Mi hijo se niega a comer desde
hace cuatro días y podría morirse de hambre! ¡Le suplico a usted algo para
remediar esta situación!
Madero respondió:
- No se preocupe, señora. Ahora
mismo voy a solucionar el problema.
Y sacando de su escritorio
recetario, anotó una prescripción homeopática, la cual entregó la madre de
Cándido, diciéndole:
- Denle esos glóbulos según se
indica y ya verá como su hijo recupera las ganas de comer gracias a la
homeopatía, cuyas virtudes terapéuticas son maravillosas.
LA MEJOR PAREJA DE MÉXICO
Después de una tarde triunfal de
Rodolfo Gaona en la vieja plaza El Toreo, los ganadores invitaron al torero y
al general Huerta a un agasajo organizado su honor en una hacienda cercana la
Ciudad de México.
Ya muy bebidos, el diestro y el
usurpador se abrazaban e intercambiaban bromas. Y en un momento dado, el
general levantó su vaso rebosante de pulque e hizo este brindis siniestro:
- ¡Brindo, Rodolfo, porque sigamos
haciendo la mejor pareja de México: tú toreando y yo matando!
EL ADMINISTRADOR DE LA ADUANA
Un paisano y amigo del presidente
Carranza fue nombrado por él, administrador de la aduana del puerto de
Veracruz, donde empezó a robar desenfrenadamente.
Alarmado, el ministro de Hacienda,
licenciado Luis Cabrera, le envió varias reclamaciones oficiales, mismas que el
administrador ignoró tranquilamente. Ante la gravedad del caso, Cabrera decidió
trasladarse al puerto, en donde se presentó ante el abusivo funcionario para
exigirle cuentas y responsabilidades.
- ¡Ahora mismo me muestra la lista
de los ingresos que ha tenido esta aduana durante los 43 días que tiene usted
al frente de ella!
La respuesta fue:
- ¡Ah, qué señor Cabrera tan
metiche! ¡Qué lista ni que sus narices le voy a mostrar! ¡Usted está loco,
amigos! ¡Sépase que esta aduana me la dio Venustiano pa’ que yo me ayudara!
FUENTES: ANECDOTARIO MEXICANO.
INGENIO Y PICARDÍA. JORGE MEJÍA PRIETO.

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