domingo, 22 de noviembre de 2015

Picardías y anécdotas Revolucionarias

SI EL RETRATO HABLARA

Carranza entró la capital de la República el 20 de agosto de 1914. Buscando dar lucimiento al suceso, se erigieron arcos triunfales en las principales calles por donde pasaría don Venustiano con su cortejo. En uno de ellos se colocó un enorme retrato, por cierto muy mal pintado, del famoso político coahuilense.
Algunos carrancistas comentaban con acritud el pésimo trazo y los colores horrendos de la efigie aquella. Pero el escritor y político Alfonso Cravioto dijo con gesto convencido:
- A ese retrato sólo le falta hablar.
- ¿Cómo que sólo le falta hablar?- Le reclamaron con indignación.
- Sí, para mentarle la madre al pendejo que lo hizo-aclaró Cravioto.

UN LIBERAL CLÁSICO

Hacia mediados de 1914, Venustiano Carranza comisionó a Samuel Santos -hombre de su confianza-para que a nombre suyo intentara convencer a varios intelectuales de que se unieran al movimiento constitucionalista. En algunos casos tuvo éxito. Más no logró persuadir al historiador Fernando Iglesias, quien tras muchos rodeos, se disculpó con estas palabras:
- Hágame el favor de comunicar a don Venustiano que considero un honor el que se haya fijado en mi persona para secundar su causa. Dígale también que en principio estoy de acuerdo con los postulados constitucionalistas, no así con los procedimientos seguidos en la lucha, ya que soy un “liberal clásico” y el proscrito en mis normas el derramamiento de sangre. Pero que debe tener la certeza de que hago votos por su triunfo, pues este “liberal clásico” comparte los fundamentos de la Constitución.
Luego de dar el mensaje a Carranza, Samuel Santos le hizo una pregunta.
- Disculpe, señor, ¿qué quiere decir Iglesias Calderón con eso de “liberal clásico”?
Repuso don Venustiano:
- Es solo un modo de hablar que tiene para decir que es un cabrón y un cobarde.

MADERO Y LA HOMEOPATÍA

Porfirio Díaz renuncia su cargo el 25 de mayo de 1911. Al día siguiente tomó posesión Francisco León de la Barra como Presidente provisional. Una semana más tarde, Díaz embarcaba rumbo a Europa, compañía de su familia y de un grupo de amigos.
Madero, por su parte, paso a través de territorio norteamericano a Piedras Negras y de allí se dirigió la capital del país, a donde llegó el 7 de junio. Fuera de discusión su ascenso a la presidencia, la campaña electoral giró en torno a la vicepresidencia. A la fórmula Madero-Pino Suárez se opusieron las de Madero-Vázquez Gómez y Madero-León de la Barra.
Por aquellos días, una Comisión de vazquezgomistas visitó a Madero, para proponerle que retirase su apoyo a la candidatura de Pino Suárez y se lo diera a la del doctor Vázquez Gómez. Madero no accedió a la petición y los comisionados se disgustaron mucho, en especial el joven Cándido Navarro, quien insulto al futuro Presidente, razón por la que tuvo que ser remitido a la cárcel de Belén, donde se declaró en huelga de hambre.
Preocupados, los familiares del muchacho resolvieron entrevistarse con Madero.
La madre del joven dijo a don Francisco:
- ¡Mi hijo se niega a comer desde hace cuatro días y podría morirse de hambre! ¡Le suplico a usted algo para remediar esta situación!
Madero respondió:
- No se preocupe, señora. Ahora mismo voy a solucionar el problema.
Y sacando de su escritorio recetario, anotó una prescripción homeopática, la cual entregó la madre de Cándido, diciéndole:
- Denle esos glóbulos según se indica y ya verá como su hijo recupera las ganas de comer gracias a la homeopatía, cuyas virtudes terapéuticas son maravillosas.

LA MEJOR PAREJA DE MÉXICO

Después de una tarde triunfal de Rodolfo Gaona en la vieja plaza El Toreo, los ganadores invitaron al torero y al general Huerta a un agasajo organizado su honor en una hacienda cercana la Ciudad de México.
Ya muy bebidos, el diestro y el usurpador se abrazaban e intercambiaban bromas. Y en un momento dado, el general levantó su vaso rebosante de pulque e hizo este brindis siniestro:
- ¡Brindo, Rodolfo, porque sigamos haciendo la mejor pareja de México: tú toreando y yo matando!

EL ADMINISTRADOR DE LA ADUANA

Un paisano y amigo del presidente Carranza fue nombrado por él, administrador de la aduana del puerto de Veracruz, donde empezó a robar desenfrenadamente.
Alarmado, el ministro de Hacienda, licenciado Luis Cabrera, le envió varias reclamaciones oficiales, mismas que el administrador ignoró tranquilamente. Ante la gravedad del caso, Cabrera decidió trasladarse al puerto, en donde se presentó ante el abusivo funcionario para exigirle cuentas y responsabilidades.
- ¡Ahora mismo me muestra la lista de los ingresos que ha tenido esta aduana durante los 43 días que tiene usted al frente de ella!
La respuesta fue:
- ¡Ah, qué señor Cabrera tan metiche! ¡Qué lista ni que sus narices le voy a mostrar! ¡Usted está loco, amigos! ¡Sépase que esta aduana me la dio Venustiano pa’ que yo me ayudara!


FUENTES: ANECDOTARIO MEXICANO. INGENIO Y PICARDÍA. JORGE MEJÍA PRIETO.

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