domingo, 23 de agosto de 2009

Santa Clara







La orden fue fundada por Santa Clara, la gran amiga de San Francisco. Esto fue debido a que la sociedad novohispana quería un convento franciscano, debido al cariño se les tenía desde el principio de la conquista a estos frailes tan entrañables. Dicho y hecho, el 4 de enero de 1579 fue fundado en 1579 el Convento de Santa Clara con la presencia del virrey don Martín Enríquez de Almanza. Las primeras mujeres en ingresar a este lugar fueron la viuda Francisca de San Agustín y sus cinco hijas, la primera abadesa fue Sor Luisa de San Jerónimo, monja concepcionista que recibió el permiso para abandonar su convento y poder venir al recién estrenado.
Las monjas tuvieron que pasar por muchas por muchas dificultades económicas para poder terminar la construcción de la iglesia, finalmente en 1661 fue concluido.
Uno de los benefactores más importantes de Santa Clara fue el franciscano lego Sebastián de Aparicio, hoy beato, el cual compadecido de la pobreza que sufrían las religiosas, donó algunos de sus bienes.
En 1718 hubo tremendo pleito entre clarisas y franciscanos, pues estos les habían retirado al capellán y las monjas no tenían acceso a los sacramentos; este alboroto creció tanto, que le virey tuvo que intervenir para calmar a las religiosas.
En convento, que se encuentra ubicado en la Calzada de Tlacopan, que era la principal arteria virreinal, cuentan que cuando pasaba la procesión de Corpus, las monjas subían a la azotea y arrojaban papelillos de colores, recortes de obleas y listones. También los vecinos se quejaban todo el tiempo del “escandaloso campaneo”, pues las clarisas les gustaba tocar las campanas a todas horas, ente esta situación el arzobispo intervino y ordenó que no se tocaran las campanas antes de las seis de la mañana y después de las nueve de la noche.
Sin embargo, el convento adquirió una gran importancia en el siglo XVIII, pero también sabemos que tuvo dos incendios uno en 1667 y el más terrible ocurrió en 1755 y casi se quema el templo; las monjas fueron trasladadas al Convento de Santa Isabel, mientras fue reparado todo aquello que resultó dañado. En el siglo XIX sufrió su total destrucción, pues fuera de la iglesia y la capilla de la Purísima Concepción, convertida en vinatería, no quedó nada de el a partir de 1867. Luego sirvió de cuartel y hasta de observatorio, fue vendido al señor Hagenbeck, quien lo liquidó. Por fortuna hemos localizado un plano de 1861 que no da una idea aproximada del conjunto. Del convento de Santa Clara no queda nada, solo el templo convertido en Biblioteca del Congreso de la Unión y la Capilla de la Purísima Concepción en la esquina con la calle de Bolívar.

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