Los descubrimientos arqueológicos cobraron tal
importancia, que han dado interpretaciones más firmes sobre la monumentalidad de los recintos sagrados de
Tenochtitlán, la variedad de materiales utilizados por los antiguos mexicanos,
la organización del trabajo para las obras públicas, su creatividad
técnica y artística en el área urbana de
la arquitectura y escultura.
A lo largo del tiempo, en el Centro Histórico se
han hecho muchos trabajos, ya sea de mantenimiento o remodelación, en donde se
han encontrado importantes lugares
simbólicos, religiosos y domésticos, y que nos han abierto una puerta
hacia cosas que nunca hubiéramos
imaginado; algunos delos lugares que han sido excavados son: Palacio Nacional,
Palacio del Arzobispado, Colegio de Cristo, Casa del Apartado, la Catedral, ex
Convento de Betlemitas, entre otros más.
Casa del
Marques del Apartado
Durante la época prehispánica, este sitio formó
parte del recinto ceremonial de México –
Tenochtitlán, y según las crónicas, pertenece al templo de Coateocalli
(“diversos dioses”), o el de Cihuacóatl.
Para la segunda mitad del siglo XVIII, don José Francisco de Fagoaga
y Arozqueta, vizconde de San José, entonces Apartador de oro y plata de la Nueva España, compró una parte del
solar de los Acevedo y encargó al
arquitecto valenciano Manuel Tolsá el proyecto de construcción de la casa. En
1881 era propiedad de Cayetano Rubio; 1883 la compró la familia Mier, y en 1886
fue vendida a Manuel Moncada, quien un año más tarde separó una parte de la
construcción que registró con el número 9 ½ (Registro Público de Propiedad). A
su fallecimiento en 1900, fue adquirida por el gobierno en 220 mil pesos, se
llevaron a cabo trabajos de restauración a cargo de capitán de ingenieros
Porfirio Díaz hijo.
Durante esa época se encontraron dos piezas
arqueológicas de gran importancia en el patio
central: un ocelote y una serpiente, así como las escalinatas de un
basamento prehispánico, excavación que
fue encomendada al arqueólogo Leopoldo Batres. Para 1985 fue encontrada otra
escultura de mayor tamaño, sin duda una
de las piezas más importantes del arte mexica, que confirma la utilización de
aquel sitio como templo sagrado de
Tenochtitlán.
Betlemitas
Fue una orden religiosa americana, creada en la
Cuidad de Santiago de los Caballeros, hoy Antigua Guatemala; en 1653, a
instancias del lego franciscano Pedro Joseph
de Betancurt, para alivio de los enfermos convalecientes, asistencia a
menesterosos y primera letras a infantes; aprobada por Clemente XI el 3 de
abril de 1710. Fundaron una gran cantidad de conventos y hospitales femeninos y
masculinos en muchos países americanos, así como también en ciudades coloniales
de México.
El proyecto de excavación que se llevó a cabo en el Centro Histórico, tenía por
objetivo llegar hasta el suelo del siglo XVIII, que era el nivel requerido para
la restauración, pero durante los trabajos, se pudo apreciar los usos que tuvo
el predio a lo largo de todo este tiempo, en donde alguna vez albergó el ex
Convento Hospitalario de Betlemitas de la Ciudad de México, desde el siglo XX
hasta su última ocupación azteca hacia 1520.
Los hallazgos más importantes que surgieron fue el hallazgo de una deidad azteca, el Dios
del Fuego Xiuhtecuhtli, y otros elementos asociados, como figurillas y varias
copas pulqueras con huesos cremados en
el interior; lo más posible es que fuera el área ceremonial de un barrio
mexica.
Las investigaciones hechas en el Centro Histórico,
además de enriquecer y nutrir de evidencias
a la obra de restauración, es un importante aporte para la arqueología
histórica y urbana. La ciudad de México cuenta con muchos ejemplos
arquitectónicos relevantes que por la gran cantidad que son, tardarán mucho
tiempo en ser investigados a profundidad.
El rescate de información histórica nos permite
conocer como era el funcionamiento de la cuidad, cuando existían canales y
embarcaciones, las actividades cotidianas; hasta descubrir que siempre entre
los habitantes la higiene brillaba por su ausencia, a lo que las autoridades de
la época, decidieron cerrar los canales
de navegación y comercio que por muchos siglos dieron vida a la fisonomía de esta antigua ciudad
azteca y capital virreinal.
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