domingo, 20 de noviembre de 2011

El pasado azteca bajo la ciudad colonial


Los descubrimientos arqueológicos cobraron tal importancia, que han dado interpretaciones más firmes sobre  la monumentalidad de los recintos sagrados de Tenochtitlán, la variedad de materiales utilizados por los antiguos mexicanos, la organización  del trabajo  para las obras públicas, su creatividad técnica  y artística en el área urbana de la arquitectura y escultura.
A lo largo del tiempo, en el Centro Histórico se han hecho muchos trabajos, ya sea de mantenimiento o remodelación, en donde se han encontrado importantes lugares  simbólicos, religiosos y domésticos, y que nos han abierto una puerta hacia  cosas que nunca hubiéramos imaginado; algunos delos lugares que han sido excavados son: Palacio Nacional, Palacio del Arzobispado, Colegio de Cristo, Casa del Apartado, la Catedral, ex Convento de Betlemitas, entre otros más.

Casa del Marques del Apartado
Durante la época prehispánica, este sitio formó parte del recinto ceremonial  de México – Tenochtitlán, y según las crónicas, pertenece al templo de Coateocalli (“diversos dioses”), o el  de Cihuacóatl.
Para la segunda mitad del siglo  XVIII, don José Francisco  de Fagoaga  y Arozqueta, vizconde de San José, entonces Apartador de oro y plata  de la Nueva España, compró una parte del solar de los Acevedo  y encargó al arquitecto valenciano Manuel Tolsá el proyecto de construcción de la casa. En 1881 era propiedad de Cayetano Rubio; 1883 la compró la familia Mier, y en 1886 fue vendida a Manuel Moncada, quien un año más tarde separó una parte de la construcción que registró con el número 9 ½ (Registro Público de Propiedad). A su fallecimiento en 1900, fue adquirida por el gobierno en 220 mil pesos, se llevaron a cabo trabajos de restauración a cargo de capitán de ingenieros Porfirio Díaz hijo.
Durante esa época se encontraron dos piezas arqueológicas de gran importancia en el patio  central: un ocelote y una serpiente, así como las escalinatas de un basamento  prehispánico, excavación que fue encomendada al arqueólogo Leopoldo Batres. Para 1985 fue encontrada otra escultura  de mayor tamaño, sin duda una de las piezas más importantes del arte mexica, que confirma la utilización de aquel sitio como  templo sagrado de Tenochtitlán. 

Betlemitas
Fue una orden religiosa americana, creada en la Cuidad de Santiago de los Caballeros, hoy Antigua Guatemala; en 1653, a instancias del lego franciscano Pedro Joseph  de Betancurt, para alivio de los enfermos convalecientes, asistencia a menesterosos y primera letras a infantes; aprobada por Clemente XI el 3 de abril de 1710. Fundaron una gran cantidad de conventos y hospitales femeninos y masculinos en muchos países americanos, así como también en ciudades coloniales de México.
El proyecto de excavación que se llevó  a cabo en el Centro Histórico, tenía por objetivo llegar hasta el suelo del siglo XVIII, que era el nivel requerido para la restauración, pero durante los trabajos, se pudo apreciar los usos que tuvo el predio a lo largo de todo este tiempo, en donde alguna vez albergó el ex Convento Hospitalario de Betlemitas de la Ciudad de México, desde el siglo XX hasta su última ocupación azteca hacia 1520.
Los hallazgos más importantes que surgieron  fue el hallazgo de una deidad azteca, el Dios del Fuego Xiuhtecuhtli, y otros elementos asociados, como figurillas y varias copas  pulqueras con huesos cremados en el interior; lo más posible es que fuera el área ceremonial de un barrio mexica.

Las investigaciones hechas en el Centro Histórico, además de enriquecer y nutrir de evidencias  a la obra de restauración, es un importante aporte para la arqueología histórica y urbana. La ciudad de México cuenta con muchos ejemplos arquitectónicos relevantes que por la gran cantidad que son, tardarán mucho tiempo en ser investigados a profundidad.
El rescate de información histórica nos permite conocer como era el funcionamiento de la cuidad, cuando existían canales y embarcaciones, las actividades cotidianas; hasta descubrir que siempre entre los habitantes la higiene brillaba por su ausencia, a lo que las autoridades de la época, decidieron  cerrar los canales de navegación  y comercio  que por muchos siglos dieron  vida a la fisonomía de esta antigua ciudad azteca y capital virreinal.

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