Esta magnífica ciudad se encuentra ubicada en la
Península de Yucatán entre las costas oriental y occidental; dista con 120 km
de Mérida, que es la capital de dicho estado. Cuenta con una superficie
aproximada de 15 km cuadrados; donde se distinguen cinco plazas o plataformas,
de las cuales solo tres han sido
excavadas y reconstruidas, faltando las que conectan con el “antiguo Chichén”,
lugar donde se encuentran el templo de las flechas y el de los falos. Cabe
destacar que todo el sitio se encuentra comunicado por caminos llamados
“sacbeo”, que son calzadas artificiales
de entre dos y ocho metros de anchos, de los cuáles se han localizado
aproximadamente treinta en los trabajos de excavación, bajo la dirección del
arqueólogo Peter Schmidt. La ciudad tiene trece juegos de pelota, destacando
que uno de estos es el más grande de Mesoamérica.
El nombre de Chichén Itzá se descompone en los
siguiente elementos de la lengua Itzá – Maya: “Chi” que significa boca, “chen”
que quiere decir pozo, e “Itzá” corresponde al nombre de los pobladores que la
ocuparon; así pues, la interpretación al español nos queda: boca del pozo de
los Itzaes, o la orilla del pozo de los Itzaes.
La pirámide tiene una base cuadrada de 55.5 m por
lado y 24 m de altura, tiene nueve basamentos sus tableros están colocados de
la siguiente manera: ocho plataformas con tres tableros de cada lado de las
escaleras, menos la novena que tiene dos; las escalinatas son cuatro y
representan los cuatro puntos cardinales y los escalones son 91 de cada lado.
Cuenta también con una pirámide interna, que es la lunar, y la exterior es la
solar; la entrada al público para ver el interior por desgracia no está
permitida.
La construcción principal que podremos encontrar es
el famoso castillo, como se le conoce más popularmente, que es considerado uno
de los relojes de Sol más grandes de la cultura maya. Sus escalones están diseñados y orientados de tal manera, que solo en los
días de equinoccios y solsticios,
podremos ver como la luz de Sol crea una sombra en la que parece que una
serpiente va bajando por la escalinata; espectáculo que atrae a personas de
todo el mundo y si fuiste uno de los privilegiados en presenciarlo, podrás
darnos la razón.
La luz y la sombra se entrelazan para formar siete
triángulos isósceles encadenados; si observamos detenidamente podremos darnos
cuenta que es una víbora de cascabel, Tzabcan (tzab, cascabel; can, serpiente),
representa al Sol y simboliza el movimiento ondulatorio y cíclico del tiempo.
Las siete figuras simbolizan los siete centros de energía de nuestro organismo
o lo que también conocemos como chackras.
El 21 de diciembre es el día del solsticio de
invierno, donde podremos observar como la pirámide se ilumina durante las
tardes solamente en sus costados sur y poniente, teniendo la mitad con luz y la
otra en sombra, esto nos indica un medio día solar. Para llegar al siguiente
solsticio de verano transcurren 182 días, entonces 182 peldaños son los que se
iluminan en los costados y sumando los de invierno nos dan 364, más el medio
día solar de cada solsticio da como resultado 365 días solares del calendario
Habb.
Calendario civil Itzá – Maya: 365.2420 días
Calendario gregoriano: 365.2425 días
Calendario científico actual: 365.2422 días
Como pudimos ver, la pirámide nos plasma el
calendario religioso y civil, indicándonos con luz y sombra los cuatro
movimientos del planeta, con respecto al Sol; por eso durante los equinoccios
podremos presenciar una serpiente de luz y una sombra. Para los mayas, aquellos
fenómenos eran para rendir el culto solar, el fálico y serpentino.
Para serpiente de sombra la podremos ver solamente
si subimos a la pirámide, porque solo la veían los grandes maestros; pero no
hay que cree que la imagen se proyecta y ya, pues tanto la de Sol como la de
sombra tiene tras de sí complejos cálculos matemáticos de proyección y
desaparición. Los mayas creían firmemente en que los templos y pirámides eran
como una gran escalera por la cual se podía subir al cielo.

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