domingo, 17 de noviembre de 2013

La calle de 5 de mayo


Durante el año de 1554 frente a la Catedral existía un enorme edificio construido en el solar más grandes de la ciudad, el cuál pertenecía a Hernán Cortés donde se encontraban construidas sus casas, eran tan grandes que cuando uno de los interlocutores de Cervantes de Salazar contempló el lugar por primera vez, lo único que alcanzó a exclamar fue: “… eso no es palacio, sino otra ciudad”.  Para finales del siglo XVI los descendientes del marqués del Valle ya veían aquel lugar como un elefante blanco, y para darle un uso decidieron convertirlo en alcaicería.
En 1605 las casas fueron puestas a la venta, y como nos indica Báez Macías, fueron hechas dos trazas para la disposición del sitio, la primera fue realizada por Andrés de la Concha en 1611, y la segunda por Sebastián Zamorano en 1615, esta última fue la que finalmente se eligió. El enorme terreno quedó dividido en cuatro partes, y a modo de crucero se trazaron dos calles interiores para formar una intersección perpendicular, de la cual surgió la Calle de la Alcaicería de norte a sur y los Callejones de Arquillo y Mecateros de oriente a occidente; estos últimos iban de la Catedral a La Profesa.
En 1861  los partidarios de la Reforma decidieron prolongar estos callejones demoliendo el claustro de la Profesa y una buena parte del convento de Santa Clara; para de esta forma dar paso a una nueva calle que comenzaba desde Empedradillo (Monte de Piedad) y terminaba en Vergara (Bolívar), atravesando por la Alcaicería (Palma) y la de San José el Real (Isabel la Católica).
Como dato curioso, te cuento que en aquel enorme solar estuvieron las casas viejas de Moctezuma, quedando limitadas por solo cuatro calles: al norte Tacuba, al sur Plateros, al oriente Empedradillo y al occidente San José  el Real, que también fue conocida como de la Carrera de los Caballos y después como de los Oidores.
A mediados del siglo XVIII el aspecto del edificio era bastante irregular, pues se habían construido tiendas y casas a los largo del tiempo, ya  fuera por el incendio de 1642 o porque muchas de estas se arruinaban. En aquellas tiendas había todo tipo de comercios como: talabarteros, espaderos, chapineros, entre otros más con oficios similares; esta situación provocó que el virrey y el Ayuntamiento le dieran la orden de reconstruir el edificio al gobernador del estado y al marquesado del Valle de Oaxaca, labor de la que se ocuparon a partir de 1755 Manuel Álvarez y Lorenzo Rodríguez.  De esta época datan las fachadas exteriores, que correspondían a las calles antes mencionadas, y las interiores daban a los Callejones de la Alcaicería, la Cazuela y la Olla.
Volviendo a 1861, te cuento que se demolieron los conventos antes mencionados para prolongar los callejones del Arquillo y Mecateros hasta la Calle de Vergara, de tal suerte que se abriría para descubrir la fachada del Teatro Principal o de Santa Anna, cuya construcción comenzó el viernes 18 de febrero de 1842, para ser inaugurado el 10 de febrero de 1844.
En 1862 a la calle se le dio el nombre de 5 de mayo. Cinco años más tarde fue remodelado su aspecto y fueron levantados muchos edificios en el tramo que iba de San José el Real a Vergara; entre las construcciones nuevas podemos mencionar el Hotel Gillow, en cuya parte baja fue puesta una agencia de inhumaciones.
Ya para 1881, el tramo antes mencionado fue alineado con los callejones del Arquillo y Mecateros, y con estos trabajos finalmente quedó ampliada la calle en 1883; de este modo se podía ver desde la torre occidental de la Catedral el Teatro Principal. Cabe mencionar que en los trabajos de alineación, a la Casa de los Azulejos le fue recortada una parte bastante grande para que quedara tal y como se había proyectado la nueva calle.
Años más tarde este sitio de entretenimiento fue demolido, dando su última función de la ópera “Aída”, interpretada por mexicanos, el 3 de octubre de 1900; en 1901 se comenzaron los trabajos para echarlo abajo y en 1905 quedó la calle totalmente abierta hasta el Teatro de Bellas Artes, que fue levantado en donde estuvo el convento de Santa Isabel.

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