Etapa III
Aquí podremos observar un drenaje hecho de
tabiques, que data del año de 1900; durante su construcción se destruyó en un
diámetro de 2 metros todas las etapas constructivas del templo y se encontraba
debajo de la calle de Santa Teresa, que hoy conocemos como Guatemala. Es como
un túnel de tiempo, que nos lleva a descubrir las diversas etapas del recinto.
Una de ellas destaca particularmente,
pues se aprecian algunas copias de esculturas reclinadas sobre la escalinata
del lado de Huitzilopochtli. Los originales se pueden visitar en el interior
del museo. Al parecer representan a los centzohuitznahuas o 400 sureños, contra
los que lucha Huitzilopochtli.
Cabe aclarar, que aquí nos relatan los viejos mitos
como el de la diosa de la tierra, Coatlicue, quien hacía penitencia en su
adoratorio cerca de Tula, cuando vio un plumón de algodón que tomó el guardó en
su seno; de manera instantánea quede embarazada. Cuando sus otros hijos, los
surianos y Coyolxauhqui, se enteraron de lo ocurrido, acordaron ir al cerro de Coatépec
(Cerro de la Serpiente) para matar a su madre por aquel misterioso embarazo. Se
preparan para la guerra y se ponen en marcha. Cuando iba subiendo por la ladera
del cerro, nace Huitzilopochtli, dios de la guerra, quien ataca a sus hermanos,
los separa y a Coyolxauhqui la captura, la decapita y arroja el cuerpo desde lo
alto del cerro, el cual al caer se va desmembrando. De esta forma como se le
representa a la diosa: muerta y mutilada después del combate.
Por medio de este mito, los aztecas justifican sus
guerras de conquista, pues debe seguir el camino que el dios siguió desde su
nacimiento: combatir al enemigo. Sin embargo, el mito se ha interpretado como
la lucha entre los poderes diurnos, presentes en el dios solar Huitzilopochtli,
y los poderes nocturnos, propios de la Luna, representada como Coyolxauhqui.
Entonces los sureños serán las estrellas que día con día son dispersadas por el
rayo solar, de ahí que el mito hable de la poderosa arma de Huitzilopochtli, la
xiuhcóatl o serpiente de fuego, que no se trata de otra cosa, que el rayo
matutino que dispersa las tinieblas de
la noche.
Dicha etapa constructiva corresponde al año 1430
aproximadamente, cuando Tenochtitlán era gobernada por Itzcóatl (1427-1440 d.
C.). El tlatoani, junto con las ciudades de Texcoco y Tacuba, logró la
independencia tenochca de los tepanecas
de Azcapotzalco, a quienes estaban sujetos los mexicas por aquel entonces.
Etapa VI
En nuestro viaje por el tiempo, toca trasladarnos a
las etapas posteriores. Ahora nos encontramos en la parte norte del templo, en
donde veremos el piso de lajas del recinto ceremonial, que pertenece también a
la penúltima etapa constructiva. Llaman poderosamente la atención los tres
adoratorios alineados a lo largo de la plataforma; el más cercano está
orientado hacia el poniente, mientras que el de en medio está decorado con más
de 240 cráneos de piedra.
El que se ubica al oriente, se encuentra ricamente
pintado en varios tonos, predominando el rojo; al norte de ellos hay un
conjunto del que se destacan dos escaleras, en una de ellas se observan cabezas
de águilas en las alfardas. No obstante, en dicha plataforma había otra etapa
anterior que fue descubierta; su interior se puede apreciar si nos trasladamos
hacia el sitio donde se ubica el enorme techo que protege lo que se ha
denominado Recinto de las Águilas o Casa de las Águilas.


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