Eran prendas
utilizadas para tanto los condenados a muerte como los que se salvaban de ese
destino; estas prendas eran utilizadas por los acusados según fuera el castigo,
era el color que portarían:
- Negro: Eran utilizados por los herejes obstinados y reincidentes y las imágenes bordadas debían de tener imágenes relacionadas con el infierno, penitentes ardiendo en llamas y expresando su sufrimiento.
- Amarillo: Los usaban los penitentes que se arrepentían sinceramente ó si eran culpables de delitos menos graves; estos solo tenían bordada la cruz de San Andrés en rojo o anaranjado brillante. En algunos sambenitos la cruz iba en el pecho y otros en la espalda.
Como dijimos
anteriormente, los condenados usaban los sambenitos por un tiempo determinado,
y cuando este concluía, la prenda era colgada en lo alto de la iglesia ó parroquia más cercana a la
casa del acusado, para que toda la población recuerde que aunque la persona fue
perdonada, cometió actos heréticos. Pero como el sol y la lluvia con el tiempo
acababan destruyendo el sambenito y es sustituido por una tela amarilla, la
cual tiene bordada el nombre del hereje y el motivo por el que fue acusado.
Los sambenitos eran
bordados por mujeres y la paga por ellos era muy buena, especialmente con los
negros; entre más terrorífica fuera la imagen, más dinero recibía; aquí a las
bordadoras se les ponía a prueba su capacidad de imaginar el sufrimiento de los
condenados, para plasmarlo en pedazos de tela y convertirlos en una auténtica
obra de arte llena de tormentos.
Instrumentos de tortura
La Inquisición
comenzó a utilizar la tortura desde Inocencio IV (1243-1254) como método para
obtener las confesiones de las víctimas acusadas de herejía, ya fueran
culpables ó inocentes y era considerado un medio legítimo para sacar
información.
A lo largo de la
historia de la Inquisición existieron múltiples instrumentos de tortura,
utilizados para infligir dolor en todos los lugares imaginados del cuerpo.
Algunos de los más importantes son:
- La silla de interrogatorios
- Látigos
- Pinzas y tenazas ardientes
- La mordaza de hierro
- El aplastapulgares
- La flauta
- El cepo
- La cigüeña
- El collar púas
- El aplastacabezas
- El péndulo
- El potro
- El garrote
- Las jaulas colgantes
- La doncella de hierro
- La horquilla del hereje
- La pera oral, rectal ó vaginal
- El desgarrador de senos
- La rueda para despedazar
- La garrucha
- La “cura” ó tormento del agua
- La bota española
- El cinturón de San Erasmo
- La “horquilla”
- Ingesta de alimentos salados y falta de sueño
- Las máscaras infamantes

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