PASAR A
MEJOR VIDA
Todo hábil político que se considera con
posibilidades presidenciales, evita crearse compromisos innecesarios. El taimadísimo
Adolfo Ruiz Cortines, poco antes de que el partido oficial lo nominara
candidato a la presidencia de la República, supo “torear” con destreza a los
cazadores de oportunidades que veían en él a uno de los posibles elegidos. Y
poniendo juegos sus grandes cualidades de actor teatral, al recibir a quienes
le manifestaron su interés en apoyarlo, les decía:
- Les agradezco su confianza. Pero otro es el
rumbo. ¿Porque no ven mejor a Casas Alemán? Yo ya me siento muy viejo y
achacoso como para andar en los trotes de la política.
Algunos políticos le insistieron:
- Anímese, don Adolfo. Nosotros tenemos la
seguridad de que usted va a ser la gran sorpresa del PRI.
Debilitada su ronca voz y entristecido el mirar,
Ruiz Cortines repuso:
- Ah, qué caray. Sólo porque creo en su discreción,
podía confiarles mi certeza de que pronto pasaré a mejor vida.
Los visitantes vieron detrás del escritorio
ministerial a un viejecito minado por la edad y las enfermedades. Se retiraron
persuadidos de que por allí no soplaban los vientos afortunados.
Cuatro días después, el PRI se pronunció por la
candidatura del “viejecito achacoso” al que muchos suponían con un pie en el
sepulcro; y quien como por arte de magia se recuperó de sus supuestos males y
se irguió sonriente, decidido, lleno de energías.
Los políticos a los que diera a entender, 96 horas
antes, que se hallaba en las últimas; haciéndoles torcer equivocadamente el
rumbo, se quejaron ante el general Rodolfo Sánchez Taboada, jefe del PRI y
organizador de la campaña presidencial:
- ¡Pero si hace apenas cuatro días parecía muy
enfermo y nos dijo que pronto pasaré a mejor vida!
Con una sonrisa sarcástica, Sánchez Taboada les
dijo:
- Y no les mintió, no sean pendejos. ¿O no les
parece una mejor vida a la presidencia de la República?
PRESIDENTE,
NO SEMENTAL
Suelen los presidentes interesarse en conocer los
chistes que acerca de ello se hacen. En alguna ocasión, Ruiz Cortines le dijo a
uno de sus colaboradores:
- Cuénteme con entera franqueza el chiste o chisme
referente a mi persona, que más repitan por ahí.
Respondió el colaborador:
- Señor Presidente, ya sabe usted cómo es la gente
de habladora. Murmuran que es usted una persona de mucha edad y que,
disculpando la expresión, el pito ya no se le para.
Sonrió y movió la cabeza Ruiz Cortines al decir:
- Pues me eligieron para Presidente, no para
semental, que nos hagan pendejos.
Y como siempre que proferir alguna mala palabra,
don Adolfo agregó la frase con que se disculpaba ante su dignidad presidencial:
- Perdón, investidura.
GOBERNADOR
ALFABETIZADO
En un libro de Armando de María y Campos se cuenta
que el ex gobernador de Querétaro, Saturnino Osornio -quien fuera mandatario
estatal de 1931 a 1935-, fue detenido en Tlalnepantla, Estado de México, bajo
el cargo de comerciar con objetos robados.
Al tomarle declaración el agente del Ministerio
Público, le preguntó:
- ¿Sabe usted leer y escribir?
- Si sepo. Espacito, pero sepo -contestó Saturnino.
Es evidente que el nivel cultural del exgobernador
estaba la misma altura deshonestidad.
DEMOCRACIA
TRANSPARENTE
El político campechano Carlos Sansores Pérez asumió
la presidencia del PRI en diciembre de 1976. Muy afecto a los términos y las
frases que suenen bonito, aunque nada digan, Sansores Pérez inventó la
expresión “democracia transparente”, que en 1977 era su orgulloso
descubrimiento “ideológico”, y que soltaba a cada paso.
En septiembre de ese año, a la ciudad de Puebla,
alguien le preguntó al líder obrero Fidel Velázquez:
- Don Fidel, ¿qué opina usted de la “democracia
transparente” de la que habla Carlos Sansores Pérez?
Velázquez respondió:
- Que de tan transparente, ni siquiera puede
vérsele.
DIPUTADOS Y
ANFETAMINAS
En diciembre de 1977, al terminar el segundo
período ordinario del Congreso de la Unión, el diputado priísta Hugo Castro
Aranda, demandó:
Es preciso
que se impartan a los diputados cursos sobre economía, sociología y otras
materias que involucran las iniciativas.
Por su parte, el diputado Jesús Puente Leyva, dijo:
Los diputados
que se duermen durante las sesiones padecen de problemas personales. Yo
recomiendo a esos legisladores dormilones que tomen anfetaminas para que no
hagan el ridículo.
Algún diputado de Acción Nacional comentó a otro
diputado del mismo partido:
- Date cuenta de lo que ha dicho el despistado ese.
Puente Leyva debe de creerse un legislador muy despierto. Si lo fuera, no se
permitiría ciertas intervenciones abusivamente soporíferas, que deben recordar,
y para las que no hay anfetaminas que valgan.
FUENTES: ANECDOTARIO MEXICANO. INGENIO Y PICARDÍA.
JORGE MEJÍA PRIETO.
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