La literatura antigua consigna a los griegos como los primeros
piratas europeos, dada su calidad de buenos marinos y su posición geográfica
del Mediterráneo. Posteriormente surgieron los piratas “berberiscos”, comandados
durante décadas por los hermanos Barbarroja.
Entre los siglos XV y XVI, los hubo de distintas nacionalidades,
que asolaron el Canal de la Mancha, las costas de África y las colonias
españolas en América. En la caribeña isla de Santo Domingo surgió el gremio de
piratas autodenominado Cofradía de los Hermanos de la Costa, que bajo ciertas
normas de conducta y organización se dedicó a asaltar y robar embarcaciones,
ciudades y puertos de las colonias españolas en América.
Franceses e ingleses en el Golfo
de México
De todas las incursiones corsarias en el golfo de México,
destacaremos las de mayor impacto político social entre las potencias europeas,
porque de darse en un marco de confrontación.
En diciembre de 1522, el corsario francés Jean Fleury o Juan Florín, asaltó dos carabelas
españolas enviadas a la península ibérica por Hernán Cortés, que entre otras
cosas transportaban invaluables tesoros del imperio de Moctezuma. Toda Francia
está orgullosa de la magnitud del asalto, y especialmente el rey Francisco I,
quien con esta acción descubrió las inmensas posibilidades de sacar provecho a
la guerra que mantenía con España.
Después de una corta tregua que permitió a los españoles
desembarcar y a los ingleses reparar sus
naves, el virrey Enríquez planeó combatir a los intrusos. Ante la sospecha de
los corsarios, los españoles iniciaron el ataque mediante un toque de clarín, y
con repentina furia atacaron a los ingleses tanto la playa como en sus navíos.
Los corsarios lograron escapar de la feroz batalla con tan sólo
dos naves: el Minion y el Judith, este último al mando de Francis
Drake, quien adelantó la huida. A la mañana siguiente, la almiranta Minion al mando de Hawkins hizo escala
en la muy cercana Isla de los Sacrificios, y posteriormente navegó durante
muchos días en un "mar desconocido, con los corazones acongojados, hasta
que el hambre nos obligó a buscar tierras, porque los pellejos no parecían
buena comida, y ni las ratas, gatos, ratones ni perros escaparon si podían ser
atrapados, papagayos y monos que tanto precio los teníamos y los encontramos
más productivos si servían de alimento a una cena".
El 8 octubre los maltratados corsarios desembarcaron en el Bajo
Pánuco (cerca de Tampico), para aprovisionarse de agua y víveres. Ante los
reclamos de la tripulación por las inclemencias, 100 hombres fueron abandonados
en tierra, mientras otros tantos continuaron la travesía rumbo a su país.
De los desembarcados sobrevivieron 78, a causa de las agresiones
sufridas por los nativos chichimecas, los efectos del hambre, el paludismo y
los problemas para abrirse paso la selva. Más tarde fueron rescatados y
juzgados como "herejes protestantes" por la Inquisición novohispana.
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