Con el objetivo de que los restos de los Arzobispos
tuvieran un lugar como corresponde a su investidura y al igual que ocurre en la
mayoría de estas edificaciones, en la Catedral Metropolitana se construyeron
Criptas para los Arzobispos.
Fue hasta el año de 1937, cuando el Arzobispo
Primado, Monseñor Luis María Martínez y Rodríguez (1937-1956) que se comenzaron
las excavaciones bajo el Altar de los Reyes; siendo posible que poco a poco se
reunieran la mayor parte de los restos para depositarlos en los nichos
correspondientes.
Al mismo tiempo también se iba construyendo la zona
que conforman las criptas familiares compuestas aproximadamente por 10,000
criptas; éstas se ubican en pequeños espacios en forma de capilla y al igual
que las 14 capillas que hay en la parte interior del templo catedralicio, cada
grupo de nichos tienen la misma dedicación. A esta zona de criptas por tratarse
de particulares, únicamente tienen acceso quienes adquirieron este derecho.
El espacio dedicado a la Cripta de los Arzobispos,
consta de un hemiciclo en el que hay 79 criptas, llegando únicamente hasta el
número 40; algunas están selladas con placas de bronce en las que está grabado
el escudo de cada arzobispo, al igual que las fechas de inicio y término de su
nombramiento; a esto se agrega que no en todas están depositados los restos,
pues se dio el caso de que algunos no cubrieron su cargo por diversas causas.
En el centro del recinto hay un altar realizado en
cantera, sobre el cual se celebran misas en ocasiones especiales. En la parte
alta de la bóveda veremos un arco sobre el que esté escrito una frase en latín
que dice: “Luz perpetua para ellos”. En la parte inferior del altar a modo de
basamento, hay una piedra prehispánica cuyos lados fueron cortados para que
encajara con la estética; dicha pieza forma parte de los hallazgos realizados
durante las excavaciones bajo la Catedral y sirvió como base de columna de la Primitiva
Catedral.
El 19 de noviembre de 1954, al celebrarse las bodas
de oro sacerdotales de Monseñor Luis María Martínez, bendijo la Cripta
Catedralicia donde se depositaron los restos de Fray Juan de Zumárraga (1528-1548)
y de Don Pascual Díaz Barreto (1929-1936).
La entrada está cripta cuenta con una reja
especial, pues fue hecha con la lápida de mármol que cubrió la tumba de
Monseñor Don Juan de Mañozca y Zamora (1643-1650); tiene grabado en uno de sus
lados con plomo derretido, la biografía de este personaje, y en el otro, el
escudo de armas de España.
En el interior de la cripta y a los lados de la
reja hay cuatro espacios en los muros con forma de gaveta, que llevan por
nombre catafalcos (también conocidos como pudrideros), cuya función es la de
guardar en su interior el féretro con el cuerpo del Arzobispo fallecido. Esto se
comienza a realizar a partir de la muerte de Monseñor Luis María Martínez
Rodríguez, ya que fue el primer cuerpo que ocupó una de las gavetas. El segundo
cuerpo depositado fue el de Monseñor Miguel Darío Miranda y Gómez (1956-1977) y
por último, Don Ernesto Corripio Ahumada en el año 2008; los dos últimos
cuerpos aún permanecen en estas gavetas hasta que transcurra el tiempo
necesario en años, para colocarlos en su nicho.
En el caso de Monseñor Luis María Martínez y
Rodríguez, debido a su trayectoria, actualmente siervo de Dios y se está en
espera de su beatificación, por tal situación, sus restos fueron exhumados y
depositados en una de las capillas de la Catedral.
En la bóveda, justo a la altura del monumento de
Zumárraga está la Cruz de Jerusalén, y en forma lateral hay dos rejas pequeñas,
en una de las cuales se conservan dos esculturas hechas de madera de una sola
pieza, que representa la figura de dos canónigos que formaron parte del Cabildo
Metropolitano, y fueron tallados por Miguel Ángel Soto Rodríguez.
Antes de que se construyera la Catedral que vemos
hoy, hubo otra de 1523 a 1626, que fue demolida para edificar la actual, y no
fue sino hasta 1937 que se construyeron las criptas. Con su estilo sobrio,
representan una parte muy importante de la historia de la Iglesia en México. A
300 años de haberse terminado de construir este lugar, sigue invitándonos a
conocer sus tesoros, en historia, leyendas, arte y religión.
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