domingo, 10 de agosto de 2014

Criptas Arzobispales

Con el objetivo de que los restos de los Arzobispos tuvieran un lugar como corresponde a su investidura y al igual que ocurre en la mayoría de estas edificaciones, en la Catedral Metropolitana se construyeron Criptas para los Arzobispos.
Fue hasta el año de 1937, cuando el Arzobispo Primado, Monseñor Luis María Martínez y Rodríguez (1937-1956) que se comenzaron las excavaciones bajo el Altar de los Reyes; siendo posible que poco a poco se reunieran la mayor parte de los restos para depositarlos en los nichos correspondientes.
Al mismo tiempo también se iba construyendo la zona que conforman las criptas familiares compuestas aproximadamente por 10,000 criptas; éstas se ubican en pequeños espacios en forma de capilla y al igual que las 14 capillas que hay en la parte interior del templo catedralicio, cada grupo de nichos tienen la misma dedicación. A esta zona de criptas por tratarse de particulares, únicamente tienen acceso quienes adquirieron este derecho.
El espacio dedicado a la Cripta de los Arzobispos, consta de un hemiciclo en el que hay 79 criptas, llegando únicamente hasta el número 40; algunas están selladas con placas de bronce en las que está grabado el escudo de cada arzobispo, al igual que las fechas de inicio y término de su nombramiento; a esto se agrega que no en todas están depositados los restos, pues se dio el caso de que algunos no cubrieron su cargo por diversas causas.
En el centro del recinto hay un altar realizado en cantera, sobre el cual se celebran misas en ocasiones especiales. En la parte alta de la bóveda veremos un arco sobre el que esté escrito una frase en latín que dice: “Luz perpetua para ellos”. En la parte inferior del altar a modo de basamento, hay una piedra prehispánica cuyos lados fueron cortados para que encajara con la estética; dicha pieza forma parte de los hallazgos realizados durante las excavaciones bajo la Catedral y sirvió como base de columna de la Primitiva Catedral.

El 19 de noviembre de 1954, al celebrarse las bodas de oro sacerdotales de Monseñor Luis María Martínez, bendijo la Cripta Catedralicia donde se depositaron los restos de Fray Juan de Zumárraga (1528-1548) y de Don Pascual Díaz Barreto (1929-1936).
La entrada está cripta cuenta con una reja especial, pues fue hecha con la lápida de mármol que cubrió la tumba de Monseñor Don Juan de Mañozca y Zamora (1643-1650); tiene grabado en uno de sus lados con plomo derretido, la biografía de este personaje, y en el otro, el escudo de armas de España.
En el interior de la cripta y a los lados de la reja hay cuatro espacios en los muros con forma de gaveta, que llevan por nombre catafalcos (también conocidos como pudrideros), cuya función es la de guardar en su interior el féretro con el cuerpo del Arzobispo fallecido. Esto se comienza a realizar a partir de la muerte de Monseñor Luis María Martínez Rodríguez, ya que fue el primer cuerpo que ocupó una de las gavetas. El segundo cuerpo depositado fue el de Monseñor Miguel Darío Miranda y Gómez (1956-1977) y por último, Don Ernesto Corripio Ahumada en el año 2008; los dos últimos cuerpos aún permanecen en estas gavetas hasta que transcurra el tiempo necesario en años, para colocarlos en su nicho.
En el caso de Monseñor Luis María Martínez y Rodríguez, debido a su trayectoria, actualmente siervo de Dios y se está en espera de su beatificación, por tal situación, sus restos fueron exhumados y depositados en una de las capillas de la Catedral.
Al ingresar a las criptas, lo primero que se puede admirar es el monumento dedicado a la memoria de Fray Juan de Zumárraga, cuyos restos fueron colocados en el primer nicho. Al frente de dicho monumento hay una pieza prehispánica tallada en cantera que tiene la forma de un cráneo, que simboliza la muerte de acuerdo con la cultura mexica, al igual que el tallado alrededor de la base. En lo que se refiere al resto de la plancha, están grabados los símbolos que muestran la orden a la que perteneció Zumárraga, su escudo, su cargo y en su casulla está grabada la imagen de la Virgen de Guadalupe, indicando que durante su cargo sucedió el Milagro de las Apariciones.
En la bóveda, justo a la altura del monumento de Zumárraga está la Cruz de Jerusalén, y en forma lateral hay dos rejas pequeñas, en una de las cuales se conservan dos esculturas hechas de madera de una sola pieza, que representa la figura de dos canónigos que formaron parte del Cabildo Metropolitano, y fueron tallados por Miguel Ángel Soto Rodríguez.
Antes de que se construyera la Catedral que vemos hoy, hubo otra de 1523 a 1626, que fue demolida para edificar la actual, y no fue sino hasta 1937 que se construyeron las criptas. Con su estilo sobrio, representan una parte muy importante de la historia de la Iglesia en México. A 300 años de haberse terminado de construir este lugar, sigue invitándonos a conocer sus tesoros, en historia, leyendas, arte y religión.

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