San Felipe de Jesús
Nació en la ciudad de México en 1572. Bajo la dirección de los jesuitas, estudió gramática en el Colegio de San Pedro y San Pablo, pero sería expulsado debido a su carácter hiperactivo, después se fue a puebla como novicio y más tarde de dedicó a la platería, oficio en el que duró muy poco tiempo.
Si tener un trabajo fijo, se embarcó hacia Manila para ayudarle a su padre en los negocios, pero fue tentado por los juegos de azar, y ahí llevó una vida muy desordenada. Tiempo después sintió un tremendo vació por haberse olvidado de Dios, por lo que decide ir a tocar las puertas del convento de Santa María de los Ángeles, donde se convirtió en fray Felipe de Jesús.
Tres años más tarde recibe la noticia de que debía regresar a México para recibir instrucciones sagradas, ya que en Manila no se le podían otorgar por falta de obispo. Entonces en el mes de julio de 1596 se embarca en el galeón “San Felipe”, con destino al puerto de Acapulco, pero sucedió que la embarcación fue detenida en Japón, lugar donde fuera hecho prisionero, martirizado y crucificado. Murió en Nagazaki el 5 de febrero de 1597. Fue canonizado el 8 de julio de 1862.
A este santo lo podremos identificar, porque aparece ataviado con un hábito café de su orden religiosa, abrazando la cruz o sujeto a ella con argollas en el cuello, muñecas, tobillos, y su cuerpo atravesado por dos lanzas. Cuenta con su capilla ubicada en la Catedral Metropolitana.
Santa Teresa de Ávila
Nació el 28 de marzo de 1515 en una familia acomodada, de carácter decidido y alegre. Pertenece al grupo de las tres doctoras de la iglesia, siendo las otras dos: Santa catalina de Siena y Santa Teresita del Niño Jesús. Reformó a las Carmelitas, llegando fundar treinta y dos conventos por todos los rincones de España.
Sus obras llenas de misticismo son consideradas obras maestras de la literatura, en las que relata sus visiones y experiencias espirituales de manera sencilla, sin exagerar los acontecimientos; entre sus obras más relevantes destaca: Camino a la Perfección, Fundaciones y el Castillo Interior.
Su vestimenta consiste en hábito de las monjas carmelitas descalzas: color castaño con tocas blancas y velo negro, un amplio manto de lana blanca abrochado en el pecho y sandalias, se le puede ver también portado en birrete doctoral. Como todos los santos, tiene elementos que la caracterizan, los cuáles son: libro y pluma de escritura, bordón pastoral que termina en cruz de doble travesaño como fundadora, en algunas ocasiones la podremos ver con una crucecita a modo de pectoral colgando en el pecho; también con una paloma (Espíritu Santo) junto al oído o sobre el hombro, ya que representa la inspiración divina en sus escritos.
Es frecuente la escena en que un ángel con un dardo encendido le inflama el corazón cuando ella se encuentra en éxtasis, por ello a veces tiene un corazón llameante en sus manos. Enamorada de los sufrimientos de Cristo, su lema era: “Padecer o morir”. El nombre de esta santa no es muy común para referirnos al recorrer el Centro Histórico, se le conoce más comúnmente a sus templos como: Santa Teresa la Nueva y Santa Teresa la Antigua.
San Felipe Neri
Segundo de los hijos y primer varón, nació en Italia, Florencia el 21 de julio de 1515. Hombre de buen corazón que toda su vida hizo obras de caridad para ayudar quienes más lo necesitaban, llegando incluso a vender sus libros para socorrer enfermos y pobres.
En 1544 tuvo su primera experiencia mística, en la que se cuenta que una bola de fuego se le metió a la boca, alojándose en su pecho, y lo curioso del asunto fue que cuando le hicieron la autopsia, tenía dos costillas rotas y arqueadas. En otra ocasión se le apareció la Virgen, que lo curó milagrosamente de una enfermedad de la vesícula. Su fama creció como la espuma, y tanto cardenales, como pobres recurrían a él para buscar consejo y ayuda.
Con el apoyo de su confesor, fundó en 1548 la Confraternidad de la Santísima Trinidad, dedicada a ayudar a los pobres, enfermos y peregrinos. En 1551 se ordenó como sacerdote e ingresó a la comunidad eclesiástica de Girolamo en Roma; y con el paso del tiempo sus oraciones se hicieron muy populares, para lo que hubo que mandar construir un recinto especial para que hubiera cupo para los cada vez más numerosos asistentes. Sus conferencias y reuniones eran acompañadas por composiciones musicales, que dieron origen a los llamados “oratorios”. Su fiesta es el día 26 demayo.
San Ignacio de Loyola
En diciembre de 1491, probablemente en un día de Navidad, nace un niño de nombre Iñigo en el seno de una noble familia guipuzcoana en el castillo de Loyola. Fue educado de acuerdo a las costumbres españolas, y de carácter tenaz y orgulloso, decide entrar al ejército del virrey de Navarra. Durante la ocupación de la ciudad de Pamplona, Ignacio se negaba rotundamente a la rendición del castillo, persuadiendo a los capitanes para que se resistieran a la muerte; resistieron todos los obstáculos que les vinieron, hasta que una bala de cañón de destrozó una pierna y herida la otra. Fue recogido por los mismos enemigos y lo trasladaron al castillo de Loyola, donde su estado se agravó de tal manera, que por poco se muere, pero casualmente por aquellas fechas fue la vigilia de San Pedro, santo al que siempre tanto veneró y decide encomendarse a él; milagrosamente experimentó una notable mejoría y rápido entró en vías de recuperación.
Sin embargo, su convalecencia iba a llevar un largo tiempo, para lo que solicito libros de caballería a los que tanto era aficionado, pero a falta de estos, le ofrecieron una Vida de Cristo y un libro de vidas de Santos. Las lecturas religiosas le produjeron una fuerte crisis moral, después una aparición de la Virgen del Niño Jesús, lo hizo decidirse de manera definitiva a cambiar su vida y consagrarse al servicio de Dios.
El 27 de septiembre de 1540 Paulo II, autoriza de manera oficial la fundación de la congregación de la Compañía de Jesús, hecha por Ignacio de Loyola. Dicha compañía era sinónimo de obediencia voluntaria y alegría.
El santo varón murió cerca de Roma el 31 de julio de 1556 y está inhumado junto al altar de Jesús. Fue canonizado por el papa Gregorio XV el 12 de marzo de 1622.


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