Canto de la Mujer Serpiente
(Cihuacóatl)
El Águila, el Águila Quilaztli, la
pintada con sangre de serpientes,
cuyo penacho es de plumas de
águila,
el Sabino de los de Chalma, la de
Colhuacan.
Ah, el sostén de nuestro alimento,
el maíz, en el campo divino:
el bastón de sonajas en su bastón.
Espina, espina tengo en la mano:
espina tengo en la mano, en el
campo divino:
el bastón de sonajas en su bastón.
Escoba tengo en la mano, en el
campo divino:
el bastón de sonajas es su bastón.
Trece-Águilas, nuestra madre, la
reina de los de Chalma,
con la coa de cactus labra para mí
la sementera:
ella es un prodigio: mi hijo
Mixcoatl.
Nuestra madre, la Guerrera;
nuestra madre, la Guerrera,
el Ciervo de Colhuacan , ya está
aderezado con plumas.
Ah, ya salió el sol: sazonado el
grito de guerra;
ya salió el sol: sazonado el grito
de guerra.
¡Sean arrastrados hombres
cautivos: perezca el país entero!
El Ciervo de Colhuacan ya está
aderezado con plumas.
Plumas de águila son vuestro
aderezo,
oh, el que combate valiente en la
guerra,
ese es vuestro aderezo.
Canto del Atamalcualoyan
Mi corazón está brotando flores en
la mitad de la noche.
Llego nuestra madre, llegó la
diosa Tlazoltéotl.
Nació el Dios del Maíz en
Tamoanchan,
en la región de las flores,
Una-Flor.
Nació el Dios del Maíz en la
región de la lluvia y la niebla,
donde se hacen los hijos de los
hombres,
donde se adquieren los peces
preciosos.
Lleva a relucir el día, ya va
levantarse el alba:
libando están las variadas
preciosas aves,
en la región de las flores.
En la tierra te has puesto en pie
en la plaza,
oh, el Príncipe Quetzalcóatl.
Haya alegría junto al Árbol
Florido, variadas aves preciosas:
alégrense las variadas aves
preciosas.
Oye la palabra de nuestro Dios:
oye la palabra del Ave preciosa:
no hay que disparar contra nuestro
muerto:
no hay que lanzar el tiro de la
cerbatana.
Ah, yo he de traer mis flores:
la flor roja como nuestra carne,
la flor blanca y bien oliente,
de allá donde se yergue en las
flores.
Juega la pelota, juega la pelota
el viejo Xólotl,
en el encantado campo de pelota
juega Xólotl,
en un hueco hecho de jade.
Mira, empero, si se coloca el
dios-Niño
en la mansión de la noche, en la
mansión de la noche.
Oh, Niño, oh Niño: con amarillas
plumas tú te atavías:
te colocas en el campo de juego de
pelota:
en la mansión de la noche, en la
mansión de la noche.
El de Oztoman, el de Oztoman, a
quien Xochiquétzal rige,
el que manda en Cholula.
Teme mi corazón, teme mi corazón
que aún no venga el
Dios del Maíz.
El de Oztoman, que tiene
cangrejos, cuya mercancía son
orejeras de turquesa,
cuya mercancía son pulseras de
turquesa.
Dormido, dormido, duerme.
Con la mano he enrollado aquí a la mujer, yo el dormido.
Canto de Nuestro Señor del
Desollado, Bebedor de la Noche (Xippe Totec Yohuallahuana)
Oh bebedor de la noche, ¿porque
ahora te disfrazas?
Ponte tu ropaje de oro, revístete
de la lluvia.
Oh mi Dios, dádiva de piedras
preciosas tu agua,
al bajar sobre los acueductos,
trueca en plumas de quetzal al sabino.
La preciosa serpiente de fuego al
fin me dejó.
No vaya yo a perecer, yo la tierna
mata del maíz:
mi corazón es cual esmeralda: he
de ver el oro.
Mi corazón se refrigerará: el
hombre madurará,
habrá nacido el caudillo de la
guerra.
Oh mi dios, haya abundancia de
maíz:
la tierna mata de maíz se
estremece ante ti,
tiene fija en ti la vista hacia
tus montañas, te adora.
Mi corazón se refrigerará: el
hombre madurará,
habrá nacido el caudillo de la
guerra.
Canto de Siete- Serpientes
(Chicomecóatl)
Oh, Siete- Mazorcas, levántate,
despierta,
¿qué, tú, nuestra madre, has de
dejarnos huérfanos,d
has de partir a tu mansión, la
morada de Tláloc?
¡Levántate, despierta!
¿Qué, tú, nuestra madre, has de
dejarnos huérfanos,
has de partir a tu mansión, la
morada de Tláloc?
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