domingo, 29 de mayo de 2016

El pirata de Barbillas (Leyenda de Campeche)

A finales del siglo XVI, el puerto de Campeche se había convertido en uno de los más importantes del nuevo mundo; hasta este lugar llegaban, procedentes de Europa, comestibles, todo tipo de telas, vinos, entre otras cosas. Sin embargo, está situación de abundancia pronto acarreó problemas, pues los piratas arribaban al puerto para hacer de las suyas: secuestraban a personas de alto rango para pedir rescate, raptaban mujeres, y saqueaban los negocios e incendiaban las ciudades.
El puerto de Campeche, en innumerables ocasiones, fue víctima de estos actos criminales, sin embargo, el Pirata de Barbillas es el bandido que más se recuerda en la región. Cuenta la leyenda que luego de atacar y quemar la Torrecilla del Lerma (utilizada para alertar a las tropas de la presencia de los bárbaros marinos), el malandrín arribo al puerto con la intención de cobrar un rescate.
Una vez en tierra tomó otra identidad para pasar desapercibido, la gente creyó que era uno de los tantos extranjeros que llegaban a la ciudad con el propósito de establecer un negocio. Mientras caminaba disfrazado por las calles, el pirata observó a una mujer, cuya belleza era extraordinaria: la hija de un hombre importante de la región, perteneciente a una de las familias más acaudaladas.
El padre de la dama cuidaba con recelo a su única heredera, por lo que no permitía que cualquier hombre se acercara a la joven. Para poder cortejarla era requisito indispensable, provenido la familia respetable y con buena posición económica, pues la mujer estaba acostumbrada a vivir con el mayor de los lujos. Los deseos del patriarca eran que la vida de su hija no cambiase, al contrario, exigía que quien se comprometiera con ella, también debía cumplir al pie de la letra con sus caprichos.
El Pirata de Barbillas había logrado acercarse a la bella mujer, y ésta aceptó sin ninguna dificultad sus galanteos por lo que en un par de días logró enamorarla. Muy pronto la gente comenzó a  rumorar al respecto y estos comentarios llegaron a los oídos del celoso padre, quien a toda costa, ordenó investigar a los abro caballero.
El de Barbillas había engañado a todos cuantos se habían cruzado en su camino, les aseguro ser un hombre de gran riqueza e hijo de un hacendado radicado en Cuba. El padre prohibió a su hija sostener más encuentros con el hombre, mientras no lo conociese, pues aún no sería bien a bien quién era y de dónde venía. La orden molestó mucho a la joven, sin embargo, el amor por el supuesto cubano fue más fuerte y continuo viéndolo escondidas.
Una noche el padre encontró a su preciado tesoro en brazos del galante caballero, inmediatamente se percató de que no era quien decía ser, pues él si los había reconocido: era el temible Pirata de Barbillas quien había enamorado a su hija para divertirse durante su estancia en el puerto.
Lleno de ira el padre desenmascaró al pirata frente a su hija, quien desconcertada se echo a llorar por el engaño del cual había sido víctima. Ambos hombres protagonizaron una sangrienta pelea, en la que salió victorioso el pirata; sin piedad dió muerte al padre de la joven, e incrédula, no podía creer lo que había pasado. Se dice que la mujer jamás pudo recuperarse de la impresión que le causó presenciar el asesinato de su padre ni, superar el dolor que le causó el engaño de un pirata. Se le recluyó en un convento donde sólo se le escuchaba decir: ¡Pirata, pirata!
La joven murió y tiempo después, las personas allegadas a la familia, aseguraban que en ciertos días, se escuchaba lamento de una mujer que lloraba amargamente, mientras maldecía: ¡Pirata, pirata!

Fuente: Leyendas Mexicanas de todos los tiempos

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