martes, 29 de diciembre de 2009

La Navidad en México

La primer Navidad se festejó en la Cuidad de México en 1528, bajo la organización de gray Pedro de Gante, aunque otras versiones dicen que fue en 1523, para ese entonces, Gante era recién llegado a estas tierras y en Texcoco, donde Ixtlixóchitl le dio alojamiento en le palacio de Nezahual pilli.
En 1528, la Navidad la Navidad fue celebrada en el convento de San Francisco el Grande. Cuenta el franciscano que llegaron los naturales de los cuatro barrios indígenas que rodeaban la cuidad y de comunidades de hasta 20 leguas de distancia como Xochimilco, Chalco, Amecameca, Metepec y otros pueblos cercanos. Cuenta fray Pedro que llegaron personas enfermas y sedientas y eran tantas, que ya no cabían en el atrio.

Algunos datos importantes que no debemos olvidar de la Navidad:


-> Los aguinaldos aparecieron en 1587 y en vez de ser dinero, eran obsequios.
-> Los Agustinianos de Acolman fueron los que iniciaron la celebración de las posadas, pero fueron prohibidas en 1808 porque se habían convertido en un auténtico despapaye.
-> San Francisco de Asís inició la tradición de poner los nacimientos el día 16 de diciembre.
-> La primera Navidad se celebró el 25 de diciembre de 1492 en La Española, isla que bautizó Cristóbal Colón y que actualmente son República Dominicana y Haití.

Símbolos y significados de ornamentos navideños

Heno
Fue traído por los alemanes a México en 1839. Esta planta representa la renovación dela vida en medio del invierno; esta tradición la popularizó Maximiliano de Habsburgo (Austria).

Tarjeta Navideña
Es una bonita tradición que con el paso de los años y el origen dela internet ha ido desapareciendo, hasta casi ya encontrarse extintas.
La tarjeta Navideña tuvo sus orígenes en Londres en 1846, junto con la impresión de las primeras postales.
Entre el año de 1860 y 1880 en dibujante Tomás Nast hizo las primeras ilustraciones de Santa Claus, las cuáles muchos países fueron adoptando para las tarjetas.
Actualmente podemos encontrar tarjetas, que son todo un arte pintadas por los artistas sin manos y las podemos encontrar en tiendas especializadas.

La piñata
Son originarias de China y fueron traídas a México por los españoles, que a su vez las conocieron por los italianos. En Europa la piñata era usada en las festividades de Cuaresma, pero un vez llegada a México los Agustinos la usaron la instruir, divertir y evangelizar a los naturales y la piñata la incluyeron en las festividades de Navidad.

El pavo
El pavo ó guajolote tuvo su origen en el siglo XVI. Los aztecas se lo dieron a probar a Hernán Cortés, a quien le agradó y llevó esté platillo a España.

La Nochebuena
Los españoles le dieron este nombre debido a que florece en diciembre; aunque su nombre original en náhuatl era tlazochitl, que quiere decir “flor que se marchita” y para los aztecas simbolizaba la sangre de los sacrificios que los indígenas ofrendaban al Sol para que renovara su fuerza.




martes, 22 de diciembre de 2009

Origen y significado de las posadas

En México son 9 posadas las que se realizan, para recordar los siguientes acontecimientos:

->Nueve meses que esperó la Virgen María para dar a luz al Salvador.
->Nueve rosarios del novenario que se rezan del 16 al 24 de diciembre.
->Nueve posadas a las que pidieron asilo los Santos Peregrinos para pasar la noche en Belén.
->Nueve días para rememorar la infructuosa solicitud de José y María de su viaje a Nazaret.

Todos estos acontecimientos son recordados con regocijo y solemnidad, la mezcla de la religión mestiza con el paganismo y catolicismo dieron origen a estas festividades que los mexicanos celbramos por el advenimiento del Niño Dios.
Cada se evoca el penoso viaje que realizaron de Nazaret rumbo a Belén, los padres de aquel Mesías, debían participar en el empadronamiento ordenado por el emperador de Roma, César Augusto; y según dicen las Sagradas Escrituras, los peregrinos no encontraron alojamiento por los muchos visitantes.
En tanto, los dolores de María embarazada se hacían cada vez más fuertes y constantes, y José angustiado clamaba: “No seáis inhumanos, /dennos caridad,/que el Dios de los cielos/ os lo premiará. ¡Y que importancia podía tener los premios que el Dios de los cielos daría, si esto lo decía un humilde carpintero?: Todos lo ingnoraron y no le hicieron lugar alguno en su posada, mesón, hogar y hasta les profirieron amenazas de golpizas: “Ya se pueden ir/ y no molestar, /porque si me enfado/ los voy a apalear”.
Conforme avanzaba el tiempo los dolores de María se hicieron insoportables, hasta que un alma caritativa se apiadó de ellos, ofreciendo el lugar de resguardo de sus animales, y José no tuvo más remedio que atender a su mujer en una cueva y ahí nacería Jesús, que aquel hombre vería como suyo, el hijo del Creador que adoptó esa noche del 24 de diciembre.
Como a todos nos gustan los finales felices, en el cántico para pedir posada, los Santos Peregrinos si son recibidos en una casa; son recibidos luego de presentarse una y otra vez como José. En cántico dice así:

“¡Entren Santos Peeeeeereeegrinos…
Peeeeeereeegrinos…
Reciban este rincón,
Que aunque es pobre
Laaa moradaaaa,
Os la doy de corazóóón!”

Las primeras posadas en México
Corría el año del Señor de 1587, cuando las primeras posadas comenzaban a celebrarse las primeras Posadas en México. El convento Alcolman, perteneciente a los agustinos fue uno de los protagonistas de estas primeras celebraciones; y cuenta la leyenda que fue el fraile Diego de Soria quien solicitó un permiso ante la Santa Sede para realizar un novenario cada año del 16 al 24 de diciembre.
En estas fechas los indígenas tenían muy arraigado el culto a Tanalamatl, llamado Atemoztli (descendiente del agua ó del sol) y también conmemoraban el advenimiento de Huitzilopochtil durante el solsticio de invierno, y por consiguiente aumentaban los sacrificios humanos y los rituales paganos que realizaban.
En objetivo de fray Diego era convertir a los naturales del lugar al catolicismo, realizando uno mezcal de las festividades de ambas religiones (sin incluir los sacrificios).
Para el Papa Sixto V no le fue difícil autorizar la celebración del Advenimiento del Niño Jesús por medio de posadas, canciones; los indígenas aceptaron de buena gana estas festividades sacramentales, según dijeron los frailes Bernardino de Sahagún y Pedro de Gante en esta misiva para el rey Felipe III:

“…toda la adoración de ellos a sus dioses era cantar y bailar delante de ellos… y como yo vi esto… Compuse metros (versos rimados) muy solemnes sobre la Ley de Dios y de la Fe , y como nació de la Virgen María, quedando pira y sin mácula; y también diles libreas para pintar en sus mantas para bailar con ellas porque así se usaban entre ellos, conforme a los bailes y los cantares así se vestían de alegría ó de luto ó de victoria…”

domingo, 13 de diciembre de 2009

La Virgen de Guadalupe

El culto a la Virgen de Guadalupe está muy arraigado a la cultura mexicana, pero esta veneración nació debido a las cuatro apariciones, que ocurrieron del 9 al 12 de diciembre de 1531, en el cerro del Tepeyac.
Juan Diego, un indígena náhuatl, bautizado en la fe católica presencio estas apariciones y dio el mensaje de la Virgen a fray Juan de Zumárraga, el cual consistía en erigir un templo dedicado a ella en el lugar donde ocurrieron las apariciones; la “señal milagrosa” del surgimiento de la flores en le Tepeyac, la milagrosa curación del tío de Juan Diego, el cuál se encontraba gravemente enfermo. El milagro que le sucedió al obispo: la impresión de la imagen de la Morenita en la tilma de Juan Diego y por último, los efectos que tuvieron estos acontecimientos en la vida social, religiosa y cultural de México.

El Ayate de Juan Diego Cuauhtlatoatzin
La imagen de la Virgen quedó impresa en una tela de manufactura tosca hecha de fibras de maguey, la cuál era usada por los indígenas para acarrear cosas. Un ayate tenía una confección burda y muy sencilla, que podemos apreciar si observamos el manto donde se encuentra emoresa la Virgen y lógicamente, ningún pintor hubiera usado esta clase de material. La tela tiene una dimensión 1.70 x 1.05m, pero sus medidas originales eran de 2.26 x 1.55m y estaba formado por tres retazos¸ unos fueron descosidos y otros cortados para enmarcar la imagen en vidrio, que fue adquirido en España en 1647.
Durante siglos en famoso ayate paso inadvertido ante los ojos de los científicos, pero fue hasta finales de los años 60, cuando investigadores de todas partes del mundo empezaron a estudiarlo, quedando asombrados ante el significado de su simbología. Uno de los descubrimientos más importantes es el manto de la Virgen.

El manto estrellado
En lado izquierdo podemos encontrar las estrellas circumpolares del Hemisferio Norte: La Osa Mayor, los Lebreles, el Dragón, la Cabellera de Berenice y el Boyero.
En la parte derecha del ayate, los investigadores encontraron la Cruz del Sur, el Centauro, la Hidra, el Lobo, el Escorpión, Libra y Ofiuco.
En la parte interior del lado de la Virgen, hacia la izquierda se encuentran tres estrellas de Tauro que están por desaparecer en el horizonte occidental y hacia el lado derecho se encuentra Sirio.
Las tres estrellas del manto que cubre el pie derecho de la Morena corresponden a Tauro. En la parte de arriba se aprecia un cuadro semejante a la Osa Mayor y en el lado derecho se observa la Cruz del Sur; todas las constelaciones antes mencionadas representan el cielo abierto.
A pesar de esto, la configuración de las constelaciones varían en otros lugares; cuando se integran las regiones del sur y el norte, en el centro se ubican constelaciones muy importantes en la parte superior de la Virgen, enfrente de ella la corona Boreal, a la altura de sus manos encontramos la constelación de Virgo, hacia el oeste la los Gemelos, y en el lugar del ángel la constelación del gigante Orión. Así en el cielo del solsticio de invierno de 1531, aparece la constelación de la Virgen por el este, culmina el León en lo más alto del firmamento y por el este se ocultan el Toro y Orión.
Estudios hechos por la UNAM demuestran que el solsticio ocurrió el 12 de diciembre de 1531 a las 10:40 horas.

Cronología de la dulce mirada de la Morenita
Un día de 1929 un fotógrafo de la antigüa Basílica de Guadalupe llamado Alfonso Marcúe, se encontraba trabajando en el manto de la Virgen y su sorpresa fue grande cuando se percató de que en el ojo derecho se percibía la imagen de un hombre barbado. Al hacer tal descubrimiento decidió analizar meticulosamente las fotos que había tomado. Tiempo después dio aviso a las autoridades de la Basílica de este hallazgo, para lo cuál le ordenaron guardar silencio para esclarecer el descubrimiento.
El 29 de mayo de 1951, Carlos Salinas Chávez realizó un estudio similar, pero en esta ocasión fue el ojo izquierdo; a estos análisis se sumaron los del oculista Rafael Torrija Lavoignet, en 1958, quien sacara este descubrimiento a la luz pública, luego de examinar el lienzo con un potente lente.
También el Dr. José Tonsmann, especialista en imagen digital de IBM hizo un análisis de los ojos de Virgen por computadora y es considerado uno de los principales difusores de este hallazgo.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Hábitos de monjas de la Nueva España


Cada orden religiosa tenía su propio estilo de vestir, aunque todos fueran hábitos para el mismo objetivo, variaban en su colorido y ornamentos. Aquí podemos ver algunas vestimentas religiosas de la época:

1. Corpus – Christi
2. San José de Gracia
3. Concepción
4.San Bernardo
5. Santa Clara
6. San Juan de la Penitencia
7. Capuchina de la Villa de Guadalupe, con velo
8. Jesús María
9. Enseñanza Antigua y Nueva
10. Santa Isabel
11. Santa Inés
12. San Lorenzo
13. Balvanera
14. San Jerónimo
15. Santa Teresa la Antigua
16. Santa Brígida
17. Santa Catalina de Sena
18. Santa Teresa la Nueva
19. Regina Coeli
20. Capuchina de México, sin velo
21. La Encarnación

domingo, 29 de noviembre de 2009

La vida cotidiana en un convento

La vida religiosa de un convento monjil comenzaba a las seis de la mañana en los Coros. En el alto comenzaba el Oficio Divino. A esa hora se rezaba la “prima”, después seguí la misa conventual oída en el Coro Bajo, a la cual “ninguna monja, prelada ó súbdita, estando sana, puede faltar, y si un día quedara sin oír misa sin causa legítima, coma en el suelo pan y agua y diga su culpa en el refectorio”, según dicta la Regal Jerónima. Después seguía el desayuno y a las nueve se regresaba al Coro para rezar la “tercia”. Luego seguían las ocupaciones en la sala de labor, y a las doce volvían al Coro para entonar la “sexta”. Luego llegaba la hora de la comida y después la siesta.
A las tres regresaba al Coro para la “novena”; a las siete, las “vísperas completas” y, después de la cena, los “matines y laudes”, saliendo por fin del Coro, al toque de la campana gorda del claustro, a sus celdas correspondientes a dormir.
En cuanto a las Capuchinas y Carmelitas, variaban un poco su horario. A las cuatro de la mañana, al “son de las matracas”, empezaban su día y “cada una quisiera ser la primera y que otra no le ganara la primicia en acudir al Coro”, como decía fray Ignacio de la Peña, y recibida la bendición de la prelada, daban gracias. A las cuatro treinta decían entonaban la “prima” y la “tercia” con “devoto tono y solemne pausa”, de lo cuál el poeta Juan Valle escribió:
“Vibra en el templo el órgano sonoro pero doliente, misterioso y lento, mientras las monjas en pausado acento, responden, cual un eco, desde el Coro”.
Después se recitaba la letanía con preces y descendía al Coro Bajo a hacer meditación de un “punto” que era propuesto, el cuál era impreso en unas lindas cartelas. Ahí permanecían durante la misa y, acabando ésta, seguían con la “sexta” y la “nona” y después salían a tomar su colación y la sala de labor. La “vísperas” eran rezadas las dos, y las “completas” a las cinco, estando en oración hasta las seis. Regresaban a comer y luego volvían al Coro, hasta las ocho, en que se iban a dormir, para regresar a las once, también con matracas, a rezar los “matines y laudes”.

domingo, 15 de noviembre de 2009

San Jerónimo


El arzobispo don Pedro Moya de Contreras el 26 de septiembre de 1585, dio la licencia para la construcción de este monasterio, con la advocación de Señor San Jerónimo. Para que se cumpliera el objetivo se mandó “…sacar y traer el convento de la Limpia Concepción de Nuestra Señora, monjas profesas de antigüedad, aprobación y santa vida…” para que iniciar en la vida conventual a sus aspirantes.
Los patronos fueron Doña Isabel de Barrios y su esposo Don Diego de Guzmán, quienes acondicionaron en su totalidad el lugar.
Las monjas concepcionistas salieron de su casa veladas y en solemne procesión caminaron a su nueva morada, acompañadas de funcionarios eclesiásticos y civiles y del pueblo, que siempre se encontraba presente en estos eventos. La patrona y fundadora las recibió en la entrada del templo y automáticamente pidió un hábito, convirtiéndose en la primera novicia. El templo fue donado por don Luis Maldonado y fue consagrado en 1626 bajo la advocación de San Jerónimo y Santa Paula. Estos conventos, que eran muy grandes tenían otras “sucursales” de índole monjil: cocinas, huerta y refectorios; entre los corredores y claustros, los baños, celdas, salas de labor y salas de penitencia; enfermería, lavaderos, adoratorios y los lugares más concurridos: la portería y los locutorios ó rejas, donde las monjas podían recibir a sus visitas en presencia de una religiosa escucha y del otro lado de la reja sus visitantes. El convento hasta llegó a tener una cárcel para “la que no cumpliera lo que debe por amor, sea obligada a cumplirlo por temor”.
Las monjas se dedicaban exclusivamente a los rezos, elaboración de dulces, las ocupaciones en la sala de labor y la educación de las niñas puestas a su cargo y en cuanto a las labores domésticas, sus criadas eran las encargadas.
Un dato importante es que Juana de Asbaje, mejor conocida como Sor Juana Inés de la Cruz ingresó a los diez años de edad, escribió acerca de la clausura:

“Para el alma no hay encierro ni prisiones que la impidan,
porque solo la aprisionan las que se forja ella misma”

Después de la exclaustración el convento tuvo múltiples usos, incluyendo un popular cabaret llamado “El Esmirna”. Afortunadamente fue restaurado y actualmente funciona como universidad de estudios humanísticos. Se pueden visitar pequeñas salas acondicionadas como museo, donde se exhiben restos de los baños y cerámica, los patios y el templo, por supuesto con sus coros y en donde se encontraron, parece ser, los restos de sor Juana Inés de la Cruz.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Convento de la Enseñanza

Perteneció a la Orden de la Compañía de María, creada por María Ignacia Azlor, nacida en la Hacienda de Patos e hija del Conde de Guara y de la marquesa de San Miguel de Aguayo y Santa Olaya. Al haber quedado huérfana partió a España para dedicarse a ser una cierva de Dios; años más tarde regresó a Nueva España con 15 religiosas que la acompañaban, para fundar un convento dedicado a la enseñanza de las niñas de la capital. Contando con su cuantiosa herencia compró los terrenos para comenzar la materialización de su sueño.
La obra fue bendecida por el arzobispo don Manuel Rubio y Salinas el 23 de junio de 1754 y cuatro años después fue inaugurado por el siguiente arzobispo de México, don Alonso Núñez de Haro y Peralta, bajo la advocación de la Virgen del Pilar. Oficialmente fue nombrado como convento de Nuestra Señora del Pilar de Religiosas de la Enseñanza y popularmente se le conoció como La Enseñanza.
El convento era de proporciones considerables, pues contaba con 50 celdas, capilla, enfermería, salones de clases y de labor y abarcaba desde las actuales calles de Donceles hasta la de Luis González Obregón al norte. Parte de esas dependencias son hoy ocupadas por el Colegio Nacional.
Las niñas que recibían su formación eran tanto internas como externas, las cuotas que se cobraban eran bajas y muchas veces era gratuito.
Este templo cuenta con disposiciones arquitectónicas diferentes a las de otros conventos. El eje de la nave es perpendicular a la calle y posee una hermosa fachada, donde destaca San José, patrono de Nueva España. Ocupando el lugar principal está la Virgen del Pilar y arriba una representación de la Santísima Trinidad.
El interior del templo sin duda es uno de los más hermosos del Centro; tiene una sola nave con ábside poligonal que alberga un imponente retablo, que fue uno de los más extraordinarios ejemplos del barroco del siglo XVlll. Las rejas que daban a la clausura de las monjas se encuentran a los lados del retablo principal. La nave está cubierta de pequeños retablos, barrocos de excelente calidad y cuenta con series de pinturas sobre la vida de José y de María. También hay que destacar el púlpito y la tribuna.