sábado, 20 de noviembre de 2010

Del escenario a la celda

Cuenta la leyenda que en el siglo XVIII vivió una hermosa mujer en Nueva España llamada Rebeca. Era actriz, cantante y dominaba todos los géneros teatrales; sus actuaciones tan excelentes conmovían hasta las lágrimas y atraía a todos con su hermosa voz; era muy amada y querida por el público.

Pero no todo era maravilloso. Detrás de bambalinas era altiva y arrogante, era muy grosera con sus compañeros y los trataba como criados. Por supuesto mucha gente la odiaba y buscaban por todos los medios perjudicarla y desprestigiarla; para esto último lo único que había que hacer era contar lo que se sabía de ella: era amante de los hombres más ricos y poderosos de la época.

Las damas debían de vigilar a sus maridos en todo momento cuando asistían a una actuación de Rebeca, cuando alguna notaba que su esposa se portaba de manera “extraña” ó la actriz les lanzaba un coqueto guiño, las molestas mujeres empezaban a pensar la mejor forma de aniquilarla.

Pero ustedes se preguntaran: ¿no tenía miedo aquella mujer a algún castigo? Ella se sentía muy segura porque tenía a todas las autoridades inquisitoriales embrutecidas con sus encantos. Para la demás gente la actriz era una perdida.

Con su poder de embrujar a los hombres, con el tiempo amasó una gran fortuna y se llegó a convertir en una de la mujer más elegante, enjoyada y mejor vestida de Nueva España.

Incluso la actriz trataba a sus amantes de manera arrogante, como si les estuviera haciendo favor y consideraran un honor requerirle de amores y quedar profundamente agradecidos.

Su suerte no duraría mucho; todo cambió el día que el hombre más poderoso de la nación le mandó una serenata, todo salió a pedir de boca, la mujer quedó muy agradecida ante tal obsequio. Pero, al poco tiempo el virrey fue relevado de su cargo, acusado de de corrupción, las autoridades del Santo Oficio cambiaron y Rebeca quedó totalmente desprotegida. El nuevo inquisidor la mandó apresar, acusada de embrujar a los hombres con sus encantos y para que no hechizara a los verdugos, les vendaron los ojos y así evitar su diabólica mirada.

Los inquisidores la desnudaron y encadenaron; acto seguido con una sierra le cortaron lentamente sus hermosos y bien formados pechos, después le metieron en la vagina y el ano hierros al rojo vivo. La sangre salía a borbotones y los gritos de la pobre mujer eran desgarradores, horribles, como destazar vivo a un pobre animal.

Los verdugos no conformes con el dolor físico le decían cosas obscenas en todo momento, para hacer más horrible su sufrimiento. Promesas, súplicas, gritos, lágrimas, nada parecía conmover a sus torturadores.

La pobre Rebeca murió desangrada y quemada por dentro. Sus bienes fueron confiscados y pasaron a ser propiedad del Santo Oficio.

domingo, 14 de noviembre de 2010

La fundación de la Inquisición

A ciencia cierta, se desconoce la fecha exacta en que esta institución ya legalmente ejerciera sus funciones, lo que sí se puede aseverara es que nació durante los primeros seis años del pontificado de Gregorio IX, esto se da entre 1227 y 1233.

Pero el hecho de realizar el acto de Inquisición no comenzó con la instauración de los tribunales, ya que estas actividades se remontan desde principios de la Edad Media, en donde las autoridades episcopales ya utilizaban tres tipos de procedimientos para castigar a los criminales, los cuales estaban basados en el Derecho Civil: accusatio, denunciatio, e inquisitio; este última daba por resultado las penas más leves.

El procedimiento denominado inquisitio, lo vendrían tomando más adelante los gobernantes seculares, pasando a ser uno de los procedimientos más comunes para sentenciar herejes, a raíz del Concilio llevado a cabo en Verona en 1184. Después de los procedimientos episcopal del legado, esta nueva inquisición monástica o pontificia causo el descontento y resentimiento de obispos, en el lado opuesto los gobernantes teocráticos de Francia, parte de Alemania, Aragón, Hungría y Bohemia facilitaron las santas labores de la nueva Inquisición pontificia.

La solidificación de la Inquisición durante sus primeros años de existencia corrió con mucha suerte, ya que tuvo buena aceptación en varios países europeos, ya que esto les convenía para por medio del terror y la ignorancia tener controlado al vulgo para así evitar protestas, movimientos y todo lo que conlleva; sus primeros dos decenios (20 años) se caracterizaron por sus esporádicas manifestaciones de fanatismo y crueldad. Aquí comenzaría una época de mucha represión y angustia constantes que duraría varios siglos: El Oscurantismo.

Desde que Gregorio IX ascendiera al poder en el año de 1227, dedicaría todas sus energías a combatir la herejía, esto pudo haber sido por la influencia del canonista Raimundo de Peñafort; el santo varón era intelectual y canonista como lo fuere su tío Inocencio III, el cuál le nombrara cardenal en 1198 con la asignación de importantes deberes a cumplir.

Gregorio IX era amigo personal de Santo Domingo y San Francisco, además era el protector principal de la orden franciscana en la Curia romana durante el pontificado de su señor tío. Era conocido por su carácter firme, intransigente que rayaba en lo irascible, y para muestra fue que apenas tomara el carga de papa excomulgó al emperador Federico II de Suabia, y para 1229 introdujo nuevas y más severas condiciones en los negocios, lo cuáles acabarían resolviendo los problemas económicos que tuvo Francia a raíz de la cruzada contra los albigenses.

En 1224 Gregorio IX incluyó la constitución de Federico II, la cual le daba la autorización de condenar a los herejes a morir en la hoguera; esta constitución fue preparada como carta dirigida al legado imperial en la Lombardía del obispo de Magdeburgo, tal vez con el objetivo de contentar un poco al papa de aquella época, Honorio III. En febrero de 1231, Gregorio IX promulgó la constitución denominada Excommunicamus, la cual explicaba con lujo de detalle el castigo que debían tener los herejes. Algunas leyes estipuladas eran:

1. Los herejes debían ser entregados al brazo secular para la “animadversio debita”.

2. Excomunión de valdeses, cátaros y cuanto hereje hubiera, así también como de sus defensores, amigos, seguidores y también a aquellos que no denunciasen si conocían a algún hereje.

3. Aquellos herejes que no se sometiesen a la “expurgación canónica” en un año, a partir del momento en que se sospechase de ellos, serían automáticamente tachados como herejes.

4. Otras cuatro cláusulas que también pasaron a ser leyes:

a) Cadena perpetua para los herejes impenitentes (prevista en el undécimo canon del Concilio de Toulouse).

b) Se negaba el derecho a la apelación.

c) Aquellos sospechosos de herejía no tenía derecho a un abogado defensor.

d) A aquellos que fueran hijo de herejes se les excluía de nombramientos eclesiásticos hasta la segunda generación.

5. Excomunión de herejes no castigados.

6. Demolición de los hogares de herejes convictos.

jueves, 28 de octubre de 2010

¿Cómo se festeja el día de muertos hoy en día?

Una de las festividades más importantes en México, sin duda alguna son los Días de Muertos, la cuál se llevan a cabo el 1 y 2 de noviembre; en estos dos días la tradición es poner una ofrenda con una serie de elementos que la caracterizan, los cuáles podrás leer su significado en la publicación de hace una año así como también los festejos que se practicaban en la época prehispánica.En México se tiene una perspectiva diferente hacia la muerte, ya que en ningún otro país del mundo se colocan ofrendas en panteones o en las casas, y mucho menos compartir con el difunto la comida, bebida, quemar copal y un momento de convivencia con el ser querido como si estuviera vivo. A algunas personas esto les puede parecer macabro, pero es una tradición tan antigua y arraigada a la cultura popular de México, que esto simplemente ya es parte de nosotros; por su puesto esta tradición ha ido cambiando a través de los siglos.

Todavía se conservan hasta nuestros días muchos elementos prehispánicos en la puesta de la ofrenda, pero con la llegada de los españoles a tierras mexicanas en el siglo XVI, no solo cambiaría la forma de hacer este ritual sino también la forma de ver a la muerte, ya que los conquistadores infundirían el terror hacia ella, y según cuenta fray Bartolomé en sus notas que hiciera cuando viajo a las Indias, los españoles fueron de los más brutales y crueles hacia la cultura y creencias de los indígenas en lugares como el Caribe, antes de llegar a tierras más centrales como México.

Los antiguos mexicanos no conocían lo que era el infierno, pero los religiosos españoles les impusieron la religión católica, en base a sus costumbres politeístas trasculcaron aquellas costumbres, hasta que finalmente ganaran los españoles. Existen pruebas verdaderas de esta imposición de la religión católica, esto lo podemos encontrar por ejemplo en Amatlán Morelos en donde se puede observar una iglesia construida en la parte alta de una pirámide, y en la entrada principal de la primera se pueden apreciar un par de columnas de serpiente emplumada, esto tal vez puede ser símbolo de rebelión de los antiguos mexicanos hacia la nueva religión. Como dato curioso, en el pueblo de Amatlán es donde se cree que nació Quetzalcóaltl, y esto los visitantes con orgullo lo tienes plasmado en la entrada con un letrero que dice: “Aquí nació Quetzalcóatl con sus sandalias de oro”.

Volviendo a la época actual, comentábamos que los días 1 y 2 de noviembre todo mexicano que se precie tiene la obligación moral de poner una ofrenda para recordar a sus difuntos como se merecen, no importa en tamaño de esto sino la voluntad, la buena fe y el cariño con que se haga.

Desde los últimos días de octubre, se empiezan a realizar los preparativos para llevar a cabo estas celebraciones, esto lo podemos ver en poblaciones como los Alfareros de Chililco en Hidalgo, los de Amozoc en Puebla, Atzompa en Oaxaca, Santa Fe de la Laguna en Michoacán; en estos pueblos también se produce hermosa cerámica ornamental como candeleros, ollas, calaveras y recipientes utilizados en las ofrendas.

Los muertos también les dan modus vivendi a los vivos

Panes tradicionales

Los que también tienen un arduo trabajo en estas fechas son los panaderos, los cuáles realizan figuras antropomorfas pintadas con azúcar de diversos colores, entre los que podemos encontrar los tradicionales panes de muertos, roscas de la vida, pan cruzado, huesos de manteca, panes con figura humana y en forma de hueso. Desafortunadamente en la actualidad estas costumbres se van perdiendo poco en este mundo globalizado, dominando cada vez más las tradiciones extranjeras.

Calaveritas de todo tipo

Se podría decir que en México se practica el Canibalismo Simbólico con la costumbre de comer las tan populares calaveritas de azúcar que llevan nuestro nombre en la frente; las podemos encontrar de todos los tamaños y colores que podamos imaginar, también podemos encontrar calaveritas de gomita, chocolate oscuro y blanco.

Ceras, parafinas y un poco más

Estas industrias también en estas fechas están puestas como calcetines para la venta de cirios y veladoras de todas formas y colores. Los que comercian utilería, papel y artesanías se integran a la venta de artículos necesarios para la gente tenga a punto su ofrenda y altar.

Otros elementos indispensables

Tampoco debemos olvidar el tradicional copal, y otros elementos aromáticos que son colocados en la ofrenda; aquí este tipo de industria hace su agostazo y hasta su septiembre en pleno noviembre, pero también no olvidemos las siguientes: licores, flores, juguetes (para ofrendas de los niños), alimentos, entre otras.

Elementos de los que consta una ofrenda, importante actividad económica

El día 1 noviembre es cuando se espera a los “angelitos”, es decir, aquellos niños ya fallecidos y el día 2, se espera a todos los adultos que se adelantaron en el camino. Para recibirlos como se merecen, aquí se tiene un listado de lo que debe llevar nuestro altar:

  • El agua: Simboliza la pureza del alma; se ofrece a los difuntos para que sacien su sed del largo recorrido que hicieron desde el más allá, hasta el que fuera su hogar en vida, y se carguen de energía para su regreso.
  • La sal: Es el elemento purificador del alma; esta tiene el objetivo de que el cuerpo no se corrompa durante el viaje de ida y retorno, para el siguiente año.
  • Ceras: Nuestros antepasados utilizaban el ocote, pero pasaron a ser sustituidos por las veladoras, cirios y velas. La luz que estas irradian simbolizan la luz, la fe y la esperanza; también les ayuda a loes espíritus a encontrar el camino de regreso a su antigua morada. En algunas comunidades indígenas cada vela representa un difunto. Los colores de las ceras también tienen su significado; los cirios ó candeleros morados son señal de duelo y si se pone 4 de estos en forma de cruz representa los 4 puntos cardinales, así de esta manera al ánima puede orientarse mejor.
  • Copal: Los antiguos indígenas se lo ofrecían a sus dioses, pero con la llegada de los conquistadores se conocería lo que es el incienso. El aroma de copal invita a lo que es la oración y la alabanza, lo cuál tiene como función alejar a los malos espíritus para que el difunto pueda arribar sin peligro alguno.
  • Flores: Representan a la festividad, ya que adornan y aromatizan el lugar y de este modo el ánima se irá contenta al más allá. Para el 31 de octubre las flores que no pueden faltar son el alelí y la nube porque su color significa pureza y ternura, esto ayuda y acompaña las almas de los niños.En diferentes lugares del país se acostumbra hacer caminos de pétalos, los cuáles ayudan al espíritu a guiarlo del camposanto a su ofrenda y viceversa. La flor que se utiliza para estos menesteres es la de cempasúchil, que antes era una planta medicinal, pero actualmente solo se utiliza en estas fechas. Cempasúchil viene del náhuatl, que significa: veinte flor; efemérides de la muerte.
  • Petate: En algunos lugares todavía se estila poner este elemento, el cuál sirve para el descanso de las ánimas, así también como de mantel para colocar los alimentos de la ofrenda.
  • Para los niños: En este tipo de altares no deben de faltar el perrito izcuintle de juguete, así estas pequeñas se sentirán contentas cuando lleguen; la figura de este fiel animalito ayuda a las almitas a cruza el río Chiconauhuapan, que es el último obstáculo para llegar al Mictlán.
  • Pan: Es representado por la Santa Madre Iglesia como el Cuerpo de Cristo, y puede ser elaborado de todas las formas que podamos imaginar. Infaltable en nuestro altar.
  • El gollete y las cañas: Su simbolismo se remonta a la época en que se ponía el tzompantli. Los golletes son panes con forma de rueda y se colocan sostenidos por trozos de caña; los panes representan los cráneos de los enemigos vencidos y las cañas las varas donde eran ensartadas.
  • Retrato del difunto: Es uno de los elementos más importantes de la ofrenda; se dice que la imagen debe quedar escondida, de tal modo que solo pueda verse con un espejo, esto es para dar a entender que al se querido se le puede ver, pero que ya no pertenece al mundo de los vivos.
  • Ánimas del purgatorio: Estas imágenes se ponen para que el visitante obtenga la libertad, por si acaso se encontrara en ese lugar ó en si no contamos con este elemento, podemos colocar una cruz pequeña hecha de ceniza.
  • Imágenes de santos: Ayudan al difunto en su viaje y es un medio de comunicación entre vivos y muertos.
  • Mole pollo, gallina ó guajolote: Es uno de los platillos más típicos que preparan los indígenas para sus muertos.
  • Chocolate de agua por si acaso: Cuanta la tradición prehispánica, que esta bebida se prepara con el agua que utilizaba el difunto para bañarse, así de este modo los visitantes se impregnan de su esencia.
  • La infaltable calaverita de azúcar: Las de tamaño mediano nos recuerda que la muerte siempre está presente, y las chicas representan a la Santísima Trinidad y la más grande al Padre Eterno.
  • Agua manil, jabón y toalla: Por si el difunto desea asearse las manos.
  • Licor: Es para recordar los mejores momentos que tuviera en vida.
  • También a la ofrenda se le coloca lo que es el papel picado, aquellas personas de clase pudiente llegan a poner tela de seda ó satín.

En una ofrenda no importa en si su valor material, porque desde el más rico hasta el más humilde, si ésta la puso con la devoción que se les debe tener a los difuntos, éstos lo agradecerán desde el más allá.

Así que ya saben amigos lectores, no olviden poner aunque sea una pequeña ofrenda como Dios manda, así de este modo entre todos ayudamos a que esta bonita tradición no muera, a la vez que rendimos homenaje a nuestros difuntos.


domingo, 24 de octubre de 2010

Comienzan las cruzadas


En papa Urbano segundo hace un llamado a realzar una cruzada o guerra santa en noviembre de 1095, con la finalidad de reconquistar Jerusalén, que se encontraba dominada por el Islam. Para la titánica tarea de reclutar a voluntarios que se unieran esta guerra, el papa argumento que era el sustituto de cualquier penitencia e implicaba también el perdón total del pecado en cuestión. Esto dio origen a las denominadas “indulgencias”.

Para un cristiano, el simple hecho de participar en una cruzada implicaba enormes penas y sacrificios para obtener indulgencias, pero con el paso del tiempo y la falta de recursos, se fueron extendiendo a todo aquel que ayudara con recursos económicos en tal misión.

Luego estos recursos comenzaron a venderse por ejemplo para la construcción de la Catedral de San Pedro en Roma, hasta que acabaron por venderse con cualquier pretexto y sumas simbólicas.

Finalmente 4 años después cayó Jerusalén, donde las cifras sumaron 60 mil víctimas, entre las cuáles encontramos musulmanes, judíos, hombres, mujeres, ancianos y niños. Uno de los testigos aculares de tal acontecimiento fue el arzobispo francés Guillermo de Tiro, quien nos relata lo siguiente en este pequeño fragmento:

“Era imposible mirar al vasto número de muertos sin horrorizarse; por todos lados había fragmentos de cuerpos humanos y el piso estaba cubierto con la sangre de los muertos. No era solamente el espectáculo de cuerpos sin cabeza y extremidades mutiladas tiradas por todas direcciones que inspiraba el terror a todos los que miraban; más horripilante era ver a los victoriosos chorreando sangre de pies a cabeza. Dentro del templo murieron alrededor de 10 mil infieles”.

En los siguientes 200 años se llevaron a cabo un total de 4 Cruzadas más, las cuáles cobraron la vida de millones de personas, tanto árabes como judíos. Los ejércitos católicos arrasaban sin piedad con su infinita crueldad tanto con vidas humanas, como con todo lo relacionado con cultura (libros, manuscritos y pergaminos); a lo que un historiador bizantino llamado Nicetas Choniates escribió: “Hasta los sarracenos son misericordiosos y gentiles comparados con estos hombres que llevan la Cruz de Cristo sobre sus hombros”. Durante esta época nace el concepto político de la cristiandad.

Una de las matanzas más brutales que hubo durante las Cruzadas fue en Francia, en la cuidad de Béziers, cuando llegaron el 20 de julio de 1209 hicieron una propuesta de paz al vizconde Raimundo – Roger de Trencavel y al legado pontificio para entregar a los herejes cátaros, para lo que rechazaron esta propuesta. La ciudad organizó las resistencias, ésta se encontraba muy bien protegida y con alimento suficiente, pero cometieron un error que sería su ruina: aprovechando que el enemigo descansaba, los ciudadanos entraron al ataque dejando abiertas las murallas que rodeaban a las cuidad; los primeros aprovecharon la oportunidad y empezaron matar, saquear, robar, violar mujeres.

Los ciudadanos aterrorizados se refugiaron en la Iglesia para tocar las campanas y pedir ayuda, el sacerdote se vistió sus sacras ropas para salvar su vida, pero fue en vano. La Iglesia de la Magdalena se hallaba suntuosamente adornada, debido a la proximidad de sus festividades; se dice que en su interior había 7 mil aterradas personas.

domingo, 17 de octubre de 2010

La casa del judío

Por los rumbos de San Pablo, en la antigua calle del Cacahuatal de San Pablo, hoy Escuela Médico Militar en el número 35, estuvo la hermosa casa llamada del Judío del siglo XVII. De estilo mudéjar con la fachada cubierta de yeserías, formando lasos moriscos, era un inmueble de altísimo valor artístico, desgraciadamente, nada queda de aquella esplendorosa casa; aunque arruinada todavía estaba en pie en la segunda mitad del siglo XIX y hubo tiempo de tomarle fotografías antes de que desapareciera por completo. En 1895 apenas si quedaba algún muro, el cuál fue ahogado por una nueva construcción.

Cuenta la leyenda que vivió ahí Don Tomás Treviño y Sobremonte, judaizante quemado vivo por la Santa Inquisición, su madre Doña Leonor Martínez había sido juzgada en estatua en la Inquisición de Valladolid, así como muchos de sus de sus parientes.

No se sabe cuando llegaron a Nueva España, dedicándose al comercio, donde tuvo una tienda con 2 entradas, bajo de una de las puertas enterró un Santo Cristo y se cuenta que a los marchantes que por ahí entraban les vendía más baratas las mercancías que a los que entraban por la otra puerta. Se cuenta también que noche a noche azotaba un Santo Niño de madera, que como la escultura conservaba después las señales de los azotes, fue tenida por milagrosa y muy venerada en la iglesia de Santo Domingo. Posteriormente fue preso con secuestro de bienes.

Se le hizo un Auto de Fe celebrado en la iglesia del Convento de Santo Domingo el 15 de junio de 1625, donde salió falsamente arrepentido y se casó con la judía María Gómez, pero se vio que su arrepentimiento era falso, pues prosiguieron el y su mujer como judíos, se les apresó nuevamente por la Inquisición, pero ahora si fue condenado a ser quemado vivo. Salió al Cadalso con San Benito y mordaza en la boca por blasfemo, el reo en su cabalgadura atravesó las calles de Plateros y San Francisco, hasta llegar al quemadero, situado entre el Convento de San Diego y la Alameda.

Se le amarró al garrote del suplicio en medio de una multitud de curiosos, y de devotos, esperando ganar indulgencias. Estaba prohibida bajo severas censuras la compasión. De repente se encendió la llama de la hoguera, chisporrotearon los maderos secos, y el humo se elevó de aquel horrible espectáculo. La víctima casi sofocada, más sin exhalar un grito, ni un gemido, ni una queja, la más leve, se contentó con exclamar, recordando sus bienes confiscados, y atrayendo con los pies las brazas escondidas: ¡Hechad más leña que mi dinero me cuesta!.

domingo, 10 de octubre de 2010

Las amenzas

La iglesia ya investida con los nuevos poderes que dicta el Edicto de Milán, reprime toda idea que vaya en contra de lo dice la “Santa” institución. Una de las amenazas más severas eran los cátaros, pasando a clasificarlos como herejes y rebeldes sociales, para sí tener un motivo para exterminarlos y con esto poder unir los poderes de la Iglesia y el Estado. Durante este etapa de la historia es cuando realmente nace la Inquisición, la cual tenía la “misión” de la “pureza de fe o de dogma”; y el causante de este nefasto acontecimiento es el papa Gregorio IX que promulga en el año de 1223 una bula que establece la “Santa Romana y Universal Inquisición”, cuyo objetivo era erradicar todo acto de herejía donde quiera que estuviera. Para comenzar, los escritos de los precursores de la Reforma protestante fueron analizados meticulosamente para detectar todo acto herético y posteriormente se les condena.

¿Porque los cátaros se volvieron una potencial amenaza?

Era mediados del siglo XII al sur de Francia en la Occitania (el Languedoc); esta región se caracterizaba especialmente por sus costumbres tan relajadas costumbres, una vida disipada, corrupta y parásita; también disfrutaban de chupar como sanguijuelas al pueblo con impuestos de los diezmos y disfrutar del concubinato con barraganas o concubinas. Es en esta situación cuando llegan a la región grupo de predicadores que se hacen llamar cristianos, quienes traen mensajes de amor, tolerancia y libertad. También atacan a la Iglesia Romana, tachándola de: la gran Babilonia, la basílica del Diablo y la sinagoga de Satán.

Los cátaros eran defensores de la dualidad de principios, el Bien y el Mal, todo con vinculaciones cristianas, judías; todo esto con aportaciones esotéricas pero con coherencia teórica, que en poco tiempo les hace ganarse la simpatía en todas las clases sociales, llegando a expandirse hasta el norte de Italia.

La iglesia siempre había manipulado a las masas con el miedo al infierno y la condena al fuego eterno; pero todas estas amenazas a los cátaros no les preocupaba en absoluto, ya que ellos creían que el hombre estaba destinado a la salvación de modo inevitable, así que el miedo no era parte de su religión.

Otra doctrina que entró, pero con más moderación era la de los valdenses llamados así por Pedro Valdo, en la cual su postulado decía lo siguiente: “No existe el menor motivo legítimo para quitarle la vida a nadie, ni por motivos criminales y menos doctrinales”.

Valdenses y cátaros se unieron para armar un movimiento democrático contra el clero para abolir los privilegios de los cuáles gozaba; para esto la “Santa sede” empezó una campaña de desprestigio contra estas dos doctrinas argumentado pactos con el diablo, prácticas de rituales denominados sabbats, orgías, etc.

Luego la Iglesia comenzaría una persecución hacia estos grupos mediante su exterminio y aquí comenzaría un periodo de la historia denominado “Las Cruzadas”, el cuál será tratado en posteriores publicaciones.

domingo, 3 de octubre de 2010

La novia de hierro


Frente a la Casa Chata son abundantes de edificios coloniales, en el atrio de la iglesia del Santo Oficio a mediados del siglo XVII el oidor de la inquisición Don Pedro de Almanza salía de misa, pero desgraciadamente conoció a Doña Manuela de Aldrete, una de las mujeres más bellas del virreinato, casada con el noble caballero Don Gonzalo García y Maldonado. Para conocerla Don Pedro urdió un plan para ser presentado a Don Gonzalo e invitado a su casa, lo cuál logró gracias a sus mañas y conocidos. Así las cosas, conoció personalmente a Doña Manuela a la cuál no le simpatizó el taimado sujeto, que al principio le hacía unas leves insinuaciones a la bella dama, pero después esto se convirtió en acoso; todos los días y a todas horas le requería de amores. A parir de esa fecha sus visitas se hicieron frecuentes y cierta tarde aprovechando la ausencia del marido le malvado Don Pedro hizo saber a Doña Manuela sus nada honestas pretensiones, a lo cuál ella indignada lo corrió. Pero la pobre mujer no podía hacer ningún tipo de denuncia de los que estaba viviendo ni a las autoridades ni a marido; ya que Don Pedro al ser oidor ejecutor del Santo Oficio, solo bastaba una orden de el para arrestar al marido.

El ejecutor hizo llamar al herrero del Santo Oficio, Gabriel Marotto, para mandarle elaborar un instrumento de tortura diabólico, que el mismo Don Pedro había diseñado: un sarcófago de hierro tachonado en su interior de afiladas puntas con un par de picos en los ojos uno en el corazón y otros tres en las entrañas, para que a la hora de cerrar la macabra prisión, cada uno de esos picos se enterraran en la víctima. Este instrumento iba a ser de “uso” exclusivo para mujeres, por lo que se le llamó La Dama de Hierro. Tramando un perverso plan encárgole la hechura de tal aparato al susodicho herrero. El intrigante y perverso Don Pedro tramó un plan diabólico haciendo que las apariencias creadas por el hicieran parecer a Doña Manuela como adúltera a los ojos de su crédulo y tonto marido. El caballero llegó a urdir un plan perverso: contrató a un joven calavera para que se metiera a la alcoba de las inocente dama y claro, el marido al descubrir la “traición” dio muerte al “amante” y mayúscula fue su sorpresa al encontrar una nota que supuestamente escribió su esposa a aquel joven. Razón por la cuál la inocente mujer al verse acusada de un delito no cometido prefirió darse muerte, dejando una nota en la que patentizaba su inocencia y la maldad de Don Pedro.

Don Gonzalo, analizando lo sucedido, tiempo después se dio cuenta los engaños de los que había sido víctima, las venenosas palabras de Don Pedro, la bondad de Doña Manuela; el pobre hombre nunca se pudo recuperar de tal cosa.

A partir de aquella terrible noche el perverso sujeto permanecía hasta muy avanzada la noche en el edificio del Santo Oficio; en una ocasión visitando el sótano donde se hallaba La Dama de Hierro sintió una corriente helada seguida de una figura fantasmal avanzando hacia el y unas manos poderosas que lo arrojaban dentro del sarcófago de hierro. Así pasaron días, semanas y meses, dándosele por desaparecido. Pero al llegar nuevos verdugos oidores e inquisidores hicieron que fuese abierta La Dama de Hierro, encontrando dentro de ella el cuerpo de Don Pedro; del cuál su espectro hay quién asegura verlo penando por la plaza de Santo Domingo, sin encontrar descaso a su alma y pagando por la tremenda injusticia que cometió en vida.